¿Un topo en mi jardín?
El césped no siempre se ve verde…
Hoy al despertarme y pasear por el jardín he encontrado huéspedes. Casi diría mejor “ocupas”. Montañas de tierra denunciaban ¡intrusos!
Siempre me enseñaron que el césped hay que sembrarlo y que las malas hierbas, aparecen por arte de magia y, además, muchas de ellas, hay que arrancarlas casi de modo artesano, una a una.
También descubrí que mi vida tiene “ocupas” que pretenden adueñarse de mis espacios interiores. Se ocultan en los pliegues del corazón, y van minando, desde su escondite, mis proyectos de excelencia original.
Y, por experiencia, sé que no solo me ocurre a mí y con cierta frecuencia en cada vida humana.
Cada persona puede descubrir en su interior plantas que no ha sembrado, paisajes que calman y, también, tempestades de las que desconoce su origen. Podemos descubrir con sorpresa, solos o con la ayuda de quienes nos aman, pasadizos ocultos con diferentes nombres: resistencias, miedos y trincheras.
Cuidar mi “jardín” supone contar con la paciencia del jardinero, su competencia profesional, su paciencia…, un mentor, un coach, un amigo puede ser un acompañamiento eficaz.
No hay cambio sin vértigo, ni crecimiento sin resistencia.
Cuando el miedo se convierte en refugio
Hablemos de esas resistencias personales ocultas en las trincheras del miedo, de la incertidumbre. Todo proceso de transformación comienza con una sacudida interior. No siempre duele por lo que perdemos, sino por lo que dejamos de esconder o, por el escondite mismo, y de su nebuloso confort. Las resistencias son mecanismos de protección: miedo al error, necesidad de control, autoexigencia, deseo de aprobación. Son esas galerías que el topo “excava” y nos confunde. Esas galerías subterráneas son trincheras interiores para sobrevivir, pero inútiles para crecer.
Viktor Frankl escribió en su libro “El hombre en busca de sentido”
“Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio reside nuestra libertad y nuestro poder para elegir nuestra respuesta”
Ese espacio es el terreno que el “topo” remueve: lo que no conocemos, los perfiles difuminados entre la verdad y el error, entre lo que es y lo que parece ser; eso que todavía puede admitir cambio y nos exige una respuesta. Identificarlo es el primer gesto de autodominio, de libertad interior.
La persona inmadura se defiende antes de comprender; la madura observa antes de reaccionar. Resistir el cambio puede parecer prudencia, pero a menudo es una forma elegante de miedo. El “topo” actúa cuando confundimos seguridad con parálisis.
En esas galerías, con luz de candil, lo que negamos nos gobierna, adquiere poder sobre nosotros.
Carl Gustav Jung
advertía: “Quien mira hacia afuera sueña; quien mira hacia dentro despierta” (Recuerdos, sueños, pensamientos).
Tener sueños es necesario. Pero ser “soñadores” de profesión nos convierte en fugitivos de la vida por falta de concreción.
Mirar hacia dentro no es un lujo espiritual, es un acto de higiene mental. Significa reconocer que el problema no siempre está fuera, y que el primer terreno a ordenar es el propio.
El ego excava para ocultar lo que teme. Lo hace con tres palas: la justificación, la comparación y el control. La justificación nos impide asumir errores. La comparación nos roba autenticidad. El control nos encierra en la ilusión de “omnipotencia”.
Estas galerías impiden que la luz circule. La madurez interior consiste en aprender a vivir con nuestra sombra sin dejar que decida por nosotros. No podemos amar las sombras. Agradecemos la luz que declaran. Solo quien reconoce sus grietas puede comprender las ajenas y ofrecer esperanza a los demás.
Nuestra vida y nuestra lucha es dinámica, pero tiene un ritmo acompasado. No es el “reggaetón” que con su mezcla de géneros musicales no facilitan la claridad de pensamiento sino la emoción que se une a su patrón rítmico
¿Integrar o Suprimir “El Topo”?
Hay que descubrir la luz que revela esa sombra. Negarla intensifica su oscuridad. Ponerle nombre nos libera.
Gustav Thibon lo formula con lucidez:
“La verdadera luz no suprime la sombra: la atraviesa” (Diagnóstico).
Esta travesía no es una técnica, es una actitud: observar sin juicio, sostener lo incómodo, permitir que la verdad respire.
El topo no desaparece. Cambia de función. Puede convertirse en centinela interior, recordándonos que lo no trabajado vuelve, y que cada error es una invitación a mirar más hondo.
La integración de lo que el topo provoca con su ceguera, requiere tres movimientos conscientes: reconocer las resistencias sin negarlas; comprender qué miedo o deseo las alimenta; agradecer lo que enseñan, antes de soltarlo. El resultado es una libertad más sobria, menos ruidosa, pero real. La serenidad no es ausencia de sombra, sino contemplación de la luz, los objetos iluminados, que uno descubre con ella.
El sol da luz y calor
En mi libro “El yo y sus metáforas” te cuento lo siguiente, y quisiera que, como el sorbo de un buen licor, lo saboreases despacio y dejases que tu corazón lo paladee en sus múltiples tonalidades:
“Restaurarse cada día, retroalimentarse compartiendo, es una tarea ingente con uno mismo. Lo que nos hace sufrir o nos molesta dice más de nosotros que de quien lo provoca. Escuchar nuestros ruidos interiores facilita el conocimiento personal y la comprensión de las distintas situaciones. Hacer fácil el camino es como usar la herramienta adecuada para cada necesidad. Iremos más rápidos y sin suturas infectadas.”
Esta tarea es personal e insustituible. Difícil sin la virtud de la sinceridad, en primer lugar, con nosotros mismos. Tener la valentía de ponerle nombre a lo que nos pasa, sin buscar apelativos. Descubrir que no somos lo que nos pasa. Siempre nos van a suceder cosas y el clima personal sufre todos los factores meteorológicos en las distintas estaciones de la vida.
San Josemaría Escrivá de Balaguer en su libro Surco, punto 333 dice “Piénsalo bien: ser transparente consiste más en no tapar que en querer hacer ver…”
Y en el punto 337 “…Los sinónimos de insincero “ambiguo, ladino, disimulado, taimado, astuto” …
Amar la verdad, y no confundirla con certeza. No confundirla con la opinión…
La verdad nos hace libres.
¿Tu verdad? No, la verdad
Y ven conmigo a buscarla.
La tuya guárdatela
(Antonio Machado)

Related
Los “pasos” que, a todos, nos pide la PASCUA
Mario J. Paredes
04 abril, 2026
4 min
La cruz
Juan Francisco Miguel
04 abril, 2026
3 min
Mensajes para todos desde la Cruz
Mario J. Paredes
03 abril, 2026
6 min
Cardenal Arizmendi: Encuentro de traductores indígenas
Cardenal Felipe Arizmendi
03 abril, 2026
5 min
(EN)
(ES)
(IT)
