¿Por qué te eligen tus amigos?
El valor de la amistad verdadera: un ejercicio de introspección a través del tiempo, la confianza y la lealtad compartida
Hace un par de días conversaba con una persona sobre la vida en general, sobre conocerse a uno mismo, de desplegarse, servir a los demás, entre otras cosas. A raíz de eso, recordé que hace un tiempo escribí un artículo, titulado: ¿Quién ilumina tu camino?, en el cual relato la historia de amistad con un amigo de mi época universitaria. Han pasado casi 40 años y, al margen de la distancia física, nuestra amistad sigue sólida. Por eso, creo que la amistad es una carretera de doble vía.
En ese sentido, sin importar si somos introvertidos, retraídos, sociables, extrovertidos, lanzados, comunicativos, entre otras características personales, creo que todos, sin excepción alguna, tenemos amigos, y estos por alguna razón han decidido ser nuestros amigos, de manera libre y voluntaria.
Al respecto, hoy quisiera invitar a cada uno de ustedes a realizar un ejercicio, que tenga como consecuencia una respuesta personal al título del presente artículo: ¿Por qué te eligen tus amigos? Y como dicen mis amigos psicólogos, cuando aplican algunos test, no existen respuestas incorrectas.
Así, el ejercicio es muy simple y sencillo, recuerda el nombre de un amigo tuyo y responde estas cinco preguntas:
- ¿En qué lugar o espacio concreto lo conociste?
- ¿En qué circunstancias se dieron las primeras conversaciones entre ambos?
- ¿Con qué frecuencia son sus pláticas y qué temas abordan?
- ¿Qué hitos han marcado su amistad?
- Finalmente, ¿por qué crees que te ha elegido como amigo?
Asimismo, paso a compartir una historia personal, tratando de responder estas preguntas. Conocí a Manu en el colegio en Chiclayo. Recuerdo llegó al salón en 1.er grado de primaria, ya empezado el año escolar, y luego compartimos los once años de estudios, anécdotas de miles, podría escribir un libro. Luego tomamos caminos diferentes; él quería ser médico y yo tener mi propio negocio, así que en la etapa universitaria no coincidíamos casi nada en Lima, salvo en las vacaciones cuando ambos regresábamos a Chiclayo y nos veíamos en alguna que otra reunión, así que nuestras conversaciones eran muy relajadas y nada trascendentes.
Sin embargo, ya estando enamorado de Jessica, mi esposa, lo encontré en Lima al ingreso del cine Pacífico (Óvalo de Miraflores) con la que sería su esposa. Él ya era médico y yo administrador de empresas. Luego nos hemos visto en reuniones con amigos del colegio en Chiclayo y Lima. Creo que el hito que marcó nuestra amistad fue el verano del 2015, cuando estuve en Chiclayo para vender la casa de mi papá que había fallecido unos años antes. Me acompañó a almorzar y tuvimos una plática de vida, sobre todo del ser, que estoy seguro fue a corazón abierto. Desde allí nuestra amistad pasó a un estadio superior. Otro hito importante fue la época de la pandemia de COVID-19 y las continuas reuniones virtuales que sostuvimos. Esto, al margen de ser luego el médico ad honorem de cabecera de mi familia, amigo de Jessica y el nuevo tío de Mariana (Dios mediante su futura colega). Y hasta nos pudo visitar un par de días en nuestra estadía en Argentina, aprovechando que tenía un congreso en Buenos Aires.
Ahora comparto con ustedes la respuesta que me gustaría de Manu a la pregunta: ¿Por qué ha elegido ser mi amigo?
- Por confianza.- Si bien la misma en sí es subjetiva y puede variar de persona a persona, sabe que siempre voy a ser honesto en mi actuar, al margen de poderme equivocar.
- Por desahogo.- Sin excepción, todos tenemos dificultades, cruces y necesitamos que alguien nos escuche y nos transmita consuelo y, por qué no, ver el lado positivo y darle un toque de alegría a las cosas.
- Por estar disponible.- Es decir estar ahí, en la buenas y las malas, para dar un consejo, felicitar en público y corregir en privado.
- Porque me hace feliz contar con él.
En tu caso, ¿qué respuesta final crees que daría tu amigo a la pregunta? ¿Por qué te ha elegido para ser su amigo? Ahora bien, si por diversas razones eres escéptico respecto a la amistad, solo te recuerdo que Jesús, es el amigo que nunca falla.
En relación al párrafo anterior, les comparto lo siguiente.
- “No te fíes de alguien que no tiene amigos, porque alguien que no tiene amigos es imposible que sea feliz”. Aristóteles. Sigo IV A.C.
- En conclusión, te aliento a contrastar tus respuestas con el amigo que elegiste para hacer este breve ejercicio propuesto; ten por seguro que acrecentarás ese vínculo fraternal y será un regalo mutuo esta conversación.
Ánimo, ¡Sal sin temor al encuentro de tu otro yo (tu amigo)! Y no te olvides de remar mar adentro y contra corriente.

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