13 mayo, 2026

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Navidad: el único festejado es Jesús

Una invitación a no olvidar el verdadero sentido de la Navidad entre celebraciones, tradiciones y agradecimiento a Dios

Navidad: el único festejado es Jesús

Hoy quiero recordar algo esencial y profundamente sencillo: el único festejado en Navidad es Jesús. En medio de tantas luces, reuniones, regalos y celebraciones, corremos el riesgo de olvidar a quien da sentido a todo.

Me impresiona la fuerza que tiene el Día de Acción de Gracias, el Thanksgiving Day. En su origen, es un día para dar gracias a Dios, y en realidad, quienes creemos sabemos que todos los días deberían ser días de acción de gracias. Vivir de cara a Dios significa tener siempre la palabra “gracias” en los labios, en la mirada y en el corazón.

Sin embargo, es curioso cómo muchas veces el Thanksgiving se ha ido vaciando de su significado: grandes partidos de fútbol americano, comidas abundantes, reuniones donde apenas hay un pequeño recuerdo de Dios, o incluso ninguno. Sería una tragedia que eso mismo nos pasara en Navidad.

Navidad es algo completamente distinto. No celebramos una cosecha ni un logro humano. Celebramos el momento en que Dios entra en el mundo, en nuestra historia y en nuestras vidas. Dios se hace hombre, asume un cuerpo como el nuestro, siente frío, hambre, cansancio, y comienza el camino que culminará en su pasión, muerte y resurrección. Eso es Navidad.

Qué triste sería reunirnos en Navidad para intercambiar regalos, cenar, brindar con un buen vino y olvidarnos de Jesús, cuando Él es el centro y el motivo de todo. Por eso, es importante prepararnos con anticipación para que los días 24 y 25 no pasen sin participar en la Santa Misa, sin recibirlo, sin dedicar un momento a la adoración.

El Evangelio nos recuerda que los primeros en adorarlo fueron los pastores. Luego seguimos tú y yo. Hoy es mucho más fácil que entonces: no tenemos que caminar largas distancias ni enfrentarnos al miedo de entrar en una cueva desconocida. Basta con ir a nuestra parroquia, a una capilla, a la iglesia más cercana, estemos donde estemos, de vacaciones o lejos de casa.

Que no nos suceda que la Navidad se convierta en una fiesta solo nuestra: regalos para nosotros, comida para nosotros, música para nosotros. No se trata de rechazar la alegría ni la convivencia, sino de poner a Jesús en el centro. Primero adorarlo, agradecerle, reconocerlo como Dios hecho niño; y después, con Él, celebrar entre nosotros.

La Navidad puede ser feliz todos los días, pero solo será verdaderamente Navidad si es santa. A sus pies, adorémosle. Y desde ahí, hagamos todo el bien que podamos.

Vivamos una feliz y santa Navidad, y que Dios nos bendiga siempre.

P Angel Espinosa de los Monteros

El Padre Ángel Espinosa de los Monteros ha impartido más de 4,000 conferencias sobre matrimonio, valores familiares y espiritualidad en diferentes ciudades de México, Estados Unidos, Francia, Italia, España y Sudamérica. Ha atendido a cientos de matrimonios ofreciendo consejos y programas de crecimiento conyugal y familiar. Es autor del libro «El anillo es para siempre», traducido a diferentes lenguas y a partir de las cuales ha dictado más de 20 títulos de conferencias. Actualmente se dedica de tiempo completo a impartir conferencias y renovaciones matrimoniales en 20 países del mundo.