12 mayo, 2026

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La Virgen de Garabandal

Entre la cautela de la Iglesia y la llamada a la conversión: un análisis de sus mensajes y vigencia

La Virgen de Garabandal

La Iglesia no se ha pronunciado oficialmente sobre si todo lo de Garabandal, incluidas tantísimas supuestas apariciones de la Santísima Virgen, es verdad.

El dictamen definitivo al respecto solo puede darlo la jerarquía eclesiástica, y al mismo hemos de sujetarnos. Actualmente sigue abierta la posibilidad de que lo de Garabandal sea verdad. No está pues en modo alguno prohibido creer en Garabandal.

Dado todo lo que ocurrió allí, resulta muy difícil no creer en Garabandal. No parece que lo de Garabandal no pueda ser verdad. Lo de Garabandal parece muy verosímil.

En algunos ambientes durante estos últimos años se ha reavivado el interés por Garabandal, obteniéndose así mucho bien para muchas almas. A ello han contribuido de manera muy notable los Siervos del Hogar de la Madre, así como también las Siervas del Hogar de la Madre, fundados por el padre Rafael.

Ha habido una tesis doctoral, muy importante, defendida en la Universidad de Navarra por el Padre José Luis Saavedra, titulada “Garabandal, mensaje de Esperanza”. Gracias a él han aparecido películas tan interesantes como “Garabandal. Solo Dios lo sabe” y “Garabandal, catarata imparable”, que pueden verse gratuitamente en internet, -en YouTube-, y que son muy amenas, interesantes y espiritualmente muy estimulantes. Este brillante doctor sacerdote tiene además en internet muchos programas muy buenos sobre esta temática. Se le considera uno de los grandes conocedores de Garabandal.

Acto seguido me referiré brevísimamente a los dos mensajes públicos de Garabandal. De ellos la Iglesia ha manifestado oficialmente que no hay nada que contradiga a las verdades de la fe católica.

El primer mensaje público de Garabandal es del 18 de octubre de 1961, y es como sigue:

Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia. Tenemos que visitar al Santísimo con frecuencia. Pero antes tenemos que ser muy buenos. Si no lo hacemos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos, nos vendrá un castigo muy grande.

Este mensaje es especialmente importante. Pues, en unos momentos en los que no abunda mucho la virtud, y no se hace penitencia y se olvida mucho al Santísimo, se urge a convertirse de este mal camino, a ser muy buenos, a hacer sacrificios y a tener devoción eucarística. Para reafirmarnos en convertirnos, se indica que si no cambiamos vendrá un castigo importante.

El segundo mensaje público de Garabandal es de 18 de junio de 1965, y es como sigue:

Como no se ha cumplido y no se ha dado mucho a conocer mi mensaje del 18 de octubre [de 1961], os diré que éste es el último. Antes la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Los Sacerdotes, Obispos y Cardenales van muchos por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira del buen Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con alma sincera Él os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos. Debéis sacrificaros más; pensad en la Pasión de Jesús.

Este segundo mensaje de la Virgen nos habla de malos comportamientos eclesiásticos que arrastran a muchas almas. Basta dar un vistazo a la historia de la Iglesia del XX y del XXI para darse cuenta de que en algunos lugares ha habido una importante crisis eclesiástica: fuerte descenso de vocaciones, muchísimas secularizaciones, predicaciones no ortodoxas, cobardías vergonzantes, mundanización, secularización, etc. Muchos seglares no creen en la integridad del Credo católico. Muchos sagrarios están casi abandonados; hay comuniones sacrílegas; no se cumple con el precepto dominical. La Virgen nos pide la conversión. Quiere que nos acerquemos al tan olvidado sacramento del perdón, que seamos perdonados. Quiere que abramos los ojos y nos demos cuenta de que podemos condenarnos, que pidamos no ir al infierno y no suframos condena eterna. Pide que hagamos penitencia y que contemplemos la Sagrada Pasión del Señor. Nos da, en definitiva, un mensaje de esperanza.

Estos mensajes van como anillo al dedo a la situación actual de la Iglesia. Merecen ser objeto de consideración y pueden ayudar a tantísimas almas.

José María Montiu de Nuix

Nacido en Cervera, Lérida, España, en 1960 y bautizado ese mismo año. Ordenado sacerdote en 1992. Doctor en Filosofía. Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona (UB). Licenciado (especialidad: Matemática Fundamental), cursos de doctorado y suficiencia investigadora en Ciencias Exactas por la UB. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Navarra. Licenciado en Estudios Eclesiásticos por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer, Valencia. Docente e investigador con más de medio millar de publicaciones. Académico de la Academia Hispanoamericana de Doctores.