León XIV, la educación y acción-formación social
Educación profética y compromiso liberador con los pobres
Se ha dicho muy bien que quien olvida su pasado no sabe quién es. Esto es lo que vamos a tratar en este artículo, de forma sintética, hacer memoria del acontecimiento fundante de la fe, especialmente, en dos dimensiones o campos que son muy significativos. Tales como el ámbito educativo, cultural y el de la formación/acción social en la línea del Papa León XIV, que ha publicado la carta apostólica Diseñar nuevos mapas de esperanza, conmemorando el “60.º aniversario de la Declaración conciliar Gravissimum educationis, sobre la extrema importancia y actualidad de la educación en la vida del ser humano” (n. 1).
Como han estudiado las ciencias sociales y la espiritualidad o la propia teología, cualquier carisma y espíritu religioso-profético, inspirado en la fe, corre siempre el riesgo de que lo institucional, que es imprescindible para encarnar y dinamizar este carisma profético, vaya ahogando y pervirtiendo la entraña carismática (espiritual) que da sentido a la institución como puede ser la educativa. Las dinámicas de conservación o seguridad a toda costa, de prestigio o poder y riqueza (ser rico), pueden ir apagando y manipulando el carisma y espiritualidad fundante que alimentan las instituciones educativas, formativas, universitarias o culturales. Así nos enseña la historia, el pensamiento y el mismo magisterio de la iglesia, por ejemplo, el Concilio Vaticano II.
En esta dirección, cuando la espiritualidad y misión con sus instituciones educativas no están encarnadas en lo humano ni en lo social, como es la cultura o la política y la economía, entonces nos vemos envueltos en patologías y males, etc.: cuando no asume ni se inserta en las fronteras, en las periferias y márgenes; en las causas liberadoras, transformadoras de la paz y de la justicia, de los pobres (empobrecidos y oprimidos, excluidos y víctimas), Es toda esa maldad e idolatrías del poder y afán de éxito, del prestigio y dinero (del tener), el pecado del mundo o mundanización, como nos enseñaba asimismo Francisco. Todo esto, si cabe, es aun más grave si le sucediera a la espiritualidad y misión con su educación inspirada en la fe, ya que es lo que la caracteriza, es su esencia y carisma fundacional.
La vida, misión y espiritualidad, como se revela en Jesús, tiene su corazón en este dinamismo encarnatorio de buscar a Dios en todas las cosas, de ser contemplativos en la acción, en el servicio de la fe y la justicia liberadora con los pobres, en fidelidad afectiva a (sentir con) la iglesia, en dialogo con las culturas y religiones. El ser espiritual y educativo alimentado por la fe se define, desde el seguimiento (ser compañero) de Jesús en la iglesia, por este servicio y búsqueda del bien más universal en amor y con la pobreza evangélica, viviendo el compromiso solidario por la justicia liberadora con los pobres de la tierra. Frente a estos ídolos del poder y de la riqueza, a la inmoralidad y deshumanización de ser rico que es anti-evangélico.
Lo anterior, desde lo fe, supone un servicio, opción y compromiso por los ideales, por las luchas pacíficas y proyectos que encarnen estas causas de solidaridad y justicia liberadora con los pobres. Se trata de buscar los cauces y mediaciones de todo tipo (espirituales y culturales, sociales, políticas y económicas) que hagan posible esa fraternidad y bien más universal, la promoción y liberación integral con los pobres. Es la dinámica misionera-profética: del anuncio y transformación en el amor fraterno, en la reconciliación, en la paz y justicia con los pobres; y, de forma sinérgica, de la denuncia liberadora de todo mal e injusticia, de toda realidad, relación e institución-ley, sistema o estructura social (como la política y la economía)-, que cause dominación y opresión, desigualdad e injusticia social o mundial.
Por tanto, como están resaltando y testimoniando los Papas como Francisco o León, el mundo (lugar principal) desde el que vivir y testimoniar la fe es la comunidad o sociedad civil, el pueblo sencillo y humilde, los pobres; y no las élites o privilegiados de cualquier tipo. Efectivamente, desde el protagonismo transformador del pueblo y de los pobres, desde sus luchas, causas y proyectos emancipadores, desde su promoción y liberación integral: se es real (auténticamente) testigo del Evangelio y de la fe; la espiritualidad y misión adquiere credibilidad. Y, para comprender o asumir espiritualmente esto, solo basta con leer y contemplar o meditar (acoger en la fe) la vida del Dios encarnado en la Palabra de Dios, en el Evangelio de Jesús, el Reino de Dios y su justicia con los pobres; con sus seguidores de la hondura de los santos como, por ejemplo, un Francisco de Asís, Santo Domingo de Guzmán e Ignacio de Loyola.
En estas fuentes y lugares, como se puede observar, se encuentra todo un caudal espiritual, antropológico y ético. Tal como hicieron los santos, doctores o maestros de la fe. Lo que posibilita una educación y formación: integral, en todas las dimensiones de la persona como son la razón y el corazón, la contemplación y acción (social, lucha por la justicia), mística y política…, con la promoción, desarrollo global y protagonismo de las personas, de los pueblos y los pobres, de su vida, dignidad y derechos; interdisciplinar, con las mediaciones de la cultura o científicas como son la filosofía, las humanidades y las ciencias humanas o sociales; y actual con su proyección universal, mundial en la era de la globalización que hoy sigue vigente. Efectivamente, la fe recoge y asume todo lo bello, hermoso y verdadero de nuestro mundo, cada vez más inter-conectado y globalizado. La Acogida de los ecos y clamores de las personas, de los pueblos y los pobres, de los movimientos populares, sociales y ciudadanos. Esto es, una mundialización de la solidaridad y la paz, de la justicia y del desarrollo sostenible, contra la globalización neoliberal del capital, de la guerra y de la destrucción ecológica.
El amor fraterno, la caridad que es constitutivamente social y política e inseparable del compromiso por la justicia con los pobres, se realiza en la lucha contra las actuales y globales ideologías que dominan hoy el mundo. Esto es, el neo-liberalismo o neocapitalismo global y los restos del comunismo colectivista (colectivismo), como nos muestra la doctrina social de la iglesia (DSI), con un análisis crítico o certero, detectando su inherente individualismo insolidario y economicismo, su inhumanidad e injusticia. El servicio a la fe y a su justicia implica de forma esencial, vital, luchar contra estos sistemas ideológicos y económicos que son inmorales e injustos ya que ponen el capital, los ídolos del mercado y beneficio, por encima de la vida, de la dignidad y derechos de las personas. Tal como nos enseñan, cada una desde su especificidad, la teología, la DSI y, en dialogo, las ciencias sociales, ámbitos o realidades que son tan importantes para una fe adulta, madura, seria y coherente.
Como ya hemos indicado, en esta línea se trata de buscar los cauces o mediaciones para historizar el bien más universal y la justicia con los pobres, que se encarnen, se hagan reales, concretos, sean transformadores y liberadores. Así, son muy relevantes el dialogo y debate crítico con las ideas e ideologías y pensamientos sociopolíticos, para acoger todo lo bueno y verdadero que nos han aportado. Tales como los valores o principios de autonomía, libertad y participación democrática (los derechos humanos de primera generación), que está en lo más valioso de las tradiciones humanistas-liberales. Y que el liberalismo economicista o neoliberalismo, el capitalismo, pervirtió y traicionó con su individualismo posesivo, su materialismo economicista y mercantil. Como son los valores de solidaridad, igualdad, justicia social e internacional, de protagonismo, de promoción y liberación integral de los pobres (los derechos sociales de segunda generación), que se encuentra en el corazón del movimiento obrero y de humanismos socializadores, de corte autogestionario o democrático. Y que el comunismo colectivista o colectivismo ahogó o deformó, con su estatalismo burocrático y elitista, con su materialismo craso-productivista. Todo ello lo ha visto muy bien la corriente filosófica, teológica y espiritual del personalismo comunitario, un nuevo humanismo integral inspirado en la fe que tanto ha aportado junto a la DSI.
De esta forma una mediación y ámbito irrenunciable, para la justicia con los pobres, es el conocido como el estado de bienestar, o mejor dicho, el estado social de derecho-s, fruto de la entrega, solidaridad y compromiso de los movimientos obreros y apostólicos. Como la JOC, la HOAC y MO o VO en España. Frente al ataque constante del neoliberalismo/capitalismo al estado social, hay que asegurar y promover sus pilares. Como son un trabajo decente, un sistema laboral humano y justo, donde lo primero sea la vida, dignidad y derechos sociales de los trabajadores. Tales como un salario justo para él y su familia, seguridad e higiene laboral con jornadas de trabajo humanizadas y compatibles con la familia, participación y co-gestión democrática de la empresa, etc. Un sistema fiscal justo donde contribuyan y tributen más, a la hacienda pública, los que más tienen, las fortunas y patrimonios más elevados, el capital y las empresas con sus beneficios, operaciones económicas o financieras..; erradicando los inmorales paraísos fiscales y demás fraudes tributarios. Las políticas sociales y servicios públicos de calidad. Es decir, la universidad y calidad de la educación y cultura, sanidad y tratamientos médicos/farmacéuticos, servicios sociales, vivienda e infraestructuras o equipamientos; con servicios básicos como la luz y energía, el agua y el transporte que no pueden ser objeto de negocio. Así nos lo muestra también la ciencia social.
Este estado social de derecho-s, por solidaridad universal y efectividad social, tiene que ser mundial, global con una democracia cosmopolita, sin fronteras ni barreras para ir logrando así esta globalización solidaria, justa, pacífica y ecológica. Un comercio y consumo justo (responsable) unido a un desarme mundial. Unas finanzas y banca ética, un sistema financiero-bancario al servicio de la economía real para la promoción del empleo y del desarrollo sostenible, con unos créditos sociales y justos; en oposición al actual capitalismo financiero de casino, especulativo y usurero. Así nos los han mostrado estos actuales movimientos populares o sociales, con su raíz en el pensamiento y espiritualidad liberadora, donde tanto aportaron educadores, profesores y testigos enraizados en la fe. Y cuyo legado y testimonio son luz (faro) para actualizar o renovar todo este caudal educativo y formativo en el ámbito social, que hemos contemplado.

Related
Los “pasos” que, a todos, nos pide la PASCUA
Mario J. Paredes
04 abril, 2026
4 min
La cruz
Juan Francisco Miguel
04 abril, 2026
3 min
Mensajes para todos desde la Cruz
Mario J. Paredes
03 abril, 2026
6 min
Cardenal Arizmendi: Encuentro de traductores indígenas
Cardenal Felipe Arizmendi
03 abril, 2026
5 min
(EN)
(ES)
(IT)
