24 abril, 2026

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El legendario de J.R.R. Tolkien: entusiasmar y sanar

El poder restaurador de la fantasía y el sentido de la muerte en la Tierra Media

El legendario de J.R.R. Tolkien: entusiasmar y sanar

Seguimos con Tolkien…, el gran lingüista, escritor, filólogo, profesor universitario y amante de las palabras. «Subcreó» un tapiz de historias conmovedoras, desde el poder de la palabra, capaz de desplegar su significado y crear «mundos posibles”, deseables, verosímiles, que alegran el corazón.

Vamos a adentramos en algunas características de los Cuentos y Leyendas del Profesor de Oxford. Porque, ante la pregunta del sentido de los relatos, Tolkien nos da respuestas alentadoras.

Entusiasmar, conmover y sanar

En una de sus Cartas del epistolario, la 181, en Editorial Minotauro, dice que su obra es un cuento de hadas para adultos: «…creo que el cuento de hadas tiene su propio modo de reflejar la ‘verdad’, diferente de la alegoría, la sátira o el ‘realismo’, y es, en algún sentido, más poderoso. Pero ante todo, debe lograrse como cuento, entusiasmar, complacer y aun a veces conmover.»

Un cuento que entusiasme, además «sublimado por el encanto de la lejanía en el tiempo…» 

Los cuentos poseen varias facetas: una mágica, respecto a la naturaleza, otra mística, relacionada con lo espiritual y los anhelos del corazón, pero también hacen de espejo del comportamiento humano, como todo buen mito, en sentido clásico. Reflejan verdades relacionadas con la felicidad, o la desgracia, en las conductas que plasman. Por eso son tan inspiradores, y además ayudan a desvelar el sentido de la vida.

Comparte esta filosofía de los Cuentos de fantasía con G.K. Chesterton. Este autor también había pensado y leído previamente sobre la literatura de ficción, en concreto lo escribe en su libro Ortodoxia en el capítulo «la ética en el país de los duendes». Decía que los cuentos poseen un poder restaurador y sanador de la mente, pues despiertan la mirada nueva ante las realidades naturales del mundo, que asombrosamente se repiten con regularidad, algo que parece intencionado… Lo cual le hizo pensar, en su época de ateo, que todo era mágico, y que por tanto habría detrás un “Mago”.

La mitología es una «búsqueda», apunta Chesterton…, a través de la imaginación, como sabía J.H. Newman, y de la belleza. Una búsqueda de la verdad. En concreto dice: «Se busca a Dios a través de la imaginación o se busca la verdad a través de la belleza… Y continúa pensando: «¿Por qué no podría ser así?”

Tolkien también creía en ese poder de los “Cuentos de Hadas” de restaurar y sanar la mente, pues facilitan una sana evasión: de la monotonía en ocasiones, de lo inmediato, y ante las dificultades y problemas de la vida. Pero no es un escapismo de la realidad, sino un alegrar y disfrutar con historias posibles y deseables.

Asimismo, otra de las funciones de los cuentos es conmover y entusiasmar: algo que llega al corazón, porque, la alegría y el dolor son afilados como espadas». Además, y específicamente en la obra de este gran artista de la Tierra Media, aportan consuelo en forma de alegría: una alegría, a veces inesperada, por el «vuelco» que da a una situación, que hace saltar las lágrimas. Esta alegría, señala, es un eco de la Alegría del mundo creado.

¿Sobre qué tema tratan los relatos?

El Señor de los Anillos, a primera vista es un relato épico relacionado con el Anillo Único de Poder, que se quiere apoderar de los corazones de los Hombres y demás razas y personajes. Pero, tiene voluntad propia, y lo que busca es encontrar a su dueño: el Señor Oscuro.

En todo su legendario es importante la libertad de cada personaje, y su misión concreta, así como preservar la belleza de la Tierra Media, como hacen los Elfos, y la sabiduría arcana de cada pueblo, con sus lenguajes antiguos que dan vida a historias apasionantes. Y muchos valores como la lealtad y la amistad, el honor y el sacrificio, el juramento, el amor auténtico, y siempre esperanza, a pesar de tantas y tantas dificultades, peligros, sombras que se ciernen, o sufrimiento.

Y el trasfondo cautivador de su obra está en la belleza que crea y refulge, no sólo por las historias y relatos que «subcrea», sino también por las palabras y los idiomas, por la poesía que “encanta», e introduce cada elemento en la Historia de la creación, y por «la magia» del adjetivo que pincela mundos singulares maravillosos con el «poder» de este singular Artista: «el mago de las palabras”… Como reza el título de un librito que te recomiendo, del experto Eduardo Segura.

Un mundo tan hermoso que nos interpela a cada uno, porque conecta con los anhelos nobles del corazóhumano. Aunque también hay momentos duros, profundos y tristes, incluso terribles, como en el mundo en que vivimos. Pero siempre conecta con la verdad de las cosas, con verosimilitud y esa esperanza por doquier, pues siempre puede suceder ese giro inesperado que lo cambia todo e inunda de alegría.

Algunos creen que se trata de una lucha por el poder, o sobre las fuerzas del bien y del mal, que también se ven, pero Tolkien nos dice que “el gran tema” y preocupación de su legendario es la Muerte del ser humano, junto con sus anhelos de permanecer, de inmortalidad y eternidad.

 

En la Carta 211, explica que el cuento no «trata» sobre nada, excepto sobre sí mismo… Y si es «sobre» algo, no es sobre el «poder». «La búsqueda del poder es sólo el motivo que pone los acontecimientos en marcha y creo que relativamente carece de importancia. Trata sobre todo de la Muerte y la Inmortalidad; y de las «huidas»: la longevidad y el atesoramiento de la memoria.”

Quizá sea porque ha visto muerte desde su “tierna” infancia: su padre, siendo muy pequeño, lejos y sin casi recuerdos, luego su madre…, con apenas 12 años, y 10 su hermano Hilary. Y la Gran Guerra. Lo cual le lleva a repensar muchas cosas esenciales.

Los cuentos de Tolkien reflejan los grandes temas del hombre, las preguntas existenciales que todos nos hacemos y nos conciernen y aportan sentido… Es decir, esos deseos primordiales del ser humano, la naturaleza creada, y Dios mismo. Por ejemplo, los deseos de traspasar las barreras del tiempo y del espacio…, como hablaba con su amigo C.S. Lewis; o comunicarse con otros seres vivos comprendiendo su lenguaje… Y señala Tolkien, que eso es lo que dará «sabor» a cuentos de hadas.

Como muestra, en EL Señor de los Anillos, el personaje de Tom Bombadil, sabio, alegre, viejo como la tierra, que canturrea por los bosques y conecta con la naturaleza, o Radagast el Pardo, que se deslumbra con esa belleza y se comunica con los seres del bosque…

el Arte, ese don que le ha sido regalado… Es muy consciente de que a pesar de tanto sufrimiento y muerte, “más allá de los círculos de este mundo” hay algo hermoso, eterno, bello.

Continuará…

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María José Calvo

Soy Mª José, Médico de familia. Estudié en la Universidad de Navarra, y allí conocí a mi marido. Pronto la familia suscitó un gran interés en mi. Tuve la suerte de conocer y formarme con grandes pedagogos, entre ellos el Profesor Oliveros F. Otero, uno de los fundadores del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Navarra. También hice diplomados en Orientación Familiar en Madrid, en IPAO, con grandes profesionales y amigos, y un Asesoramiento familiar con Edufamilia. Hace tiempo comencé la aventura de escribir para compartir tantas cosas que tenía en mi cabeza y en mi corazón, e iba haciendo vida en mi propia familia, a la vez que escribía en la Revista Hacer Familia, de Palabra. Pinceladas sobre la familia, el amor de pareja, y el arte de educar, con una mirada antropológica humanística, basada en la ciencia, la biología, la medicina… Asimismo, colaboro con otras revistas y diversas webs. En familia creamos un ambiente de confianza y libertad, donde se construye y re-construye cada persona, y donde se quiere a los demás de forma natural. Y ese ambiente va humanizando nuestro entorno. Aquí me tienes: optimistaseducando.blogspot.com.es