16 abril, 2026

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J.R.R. Tolkien y su legendario

Belleza, esperanza y subcreación: el viaje interior y literario del profesor de Oxford a través de la Tierra Media

J.R.R. Tolkien y su legendario

El gran lingüista y escritor J.R.R. Tolkien, filólogo, profesor universitario y amante de las palabras, nos dejó un universo legendario lleno de belleza, a pesar del sufrimiento y dificultades de su vida. Es más, inmerso en ellas. Comenzó su mitología en la Gran Guerra, bajo fuego de artillería.

Tolkien creó una mitología espectacular en pleno siglo XX, dedicada a su país, Inglaterra, llena de historias y relatos cautivadores. Como él mismo denomina, «subcreó» un tapiz de historias épicas conmovedoras, desde el poder de la palabra y la verdad que contiene, capaz de desplegar su significado, creando mundos posibles, deseables, verosímiles, que alegran el corazón. Con sus palabras: ”mundos secundarios”.

El legado de J.R.R. Tolkien es maravilloso, y leer sus libros llena el alma de ilusión y esperanza. Su obra es un despliegue de belleza que parte de las palabras y su significado, con las historias que contienen, que atesoran y actualizan el saber arcano de los que precedieron. Y esa esperanza está presente en cada rincón de su creación.

 

En «El Señor de los Anillos», Tolkien pone en boca de Gandalf: “Eso desean los que viven estos tiempos. Pero no nos toca a nosotros elegir qué tiempo vivir, sólo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado…”. Podemos aprovechar y sacar partido a lo que tenemos, a nuestros talentos y oportunidades. Cada persona tiene un don, unas cualidades, una misión, y debemos decidir cómo utilizar estos regalos: ser capaces de acciones memorables, dignas de ser recordadas.

Incluso el ser más pequeño puede cambiar el curso del futuro, dice Gandalf a Frodo en Bolsón Cerrado, ante la decisión de ser el portador el Anillo. Le infunde ánimo,  por muy “pequeño” que sea, o se sienta… Ha sido elegido para esa misión, y él le animará y ayudará a llevar la carga.

Adentrarse en el universo legendario de J.R.R. Tolkien es una experiencia espectacular. Sus obras ofrecen un refugio lleno de belleza. Aunque las películas de Peter Jackson han llevado estas historias a la gran pantalla, la lectura pausada de los libros revela maravillas aún más profundas e inéditas que descubrir y saborear a fuego lento…

 

Para este gran Profesor de Oxford, la fantasía es esencial para recuperar la belleza inicial del mundo creado. Su ensayo «Sobre los Cuentos de Hadas» y el poema «Mitopoeia» reflejan su arte especial de crear literatura, desde las palabras, que tan bien conoce, incluso inventa nuevos idiomas para expresar realidades tan hermosas en un marco acorde.

La obra de Tolkien es hermosa y polifacética, con muchos matices que se continúan “en formas vivas que van de mente en mente”, y reverberan en el pensamiento y la imaginación de cada lector.

“El Señor de los Anillos” es fruto de 12 años de trabajo delicado, esforzado, constante, a su vez basado en historias de El Silmarillion. Una «subcreación» de leyendas y relatos conmovedores, pues, como él dice en su poema Mitopoeia, “aún creamos según la ley en la que fuimos creados.”

Con el apoyo de sus amigos, especialmente de C.S. Lewis, y de su propio hijo Christopher, logró revisar y perfilar su obra hasta publicarla. Además iba creciendo según la iba relatando…, y surgían en su mente nuevas versiones. Tarea inconmensurable. Su meticulosidad y amor por las palabras dieron lugar a un universo legendario con una coherencia interna espectacular.

El Anillo Único de Poder, un elemento que “pone en marcha” esta obra, conecta las historias antiguas de El Silmarillion, con la forja de los Anillos, con historias más recientes. Y es encontrado por Bilbo Bolsón, protagonista de «El Hobbit», primer libro publicado, y más tarde pasa a Frodo en «El Señor de los Anillos”. Serán los Portadores del Anillo.

Historias, mitos y cuentos que albergan y reflejan parte de la verdad originaria de la Creación. Puesto que, como él escribe, venimos de Dios, y los mitos que tejemos, aunque contengan errores, reflejan también «un astillado fragmento de la luz verdadera, la eterna verdad de Dios«.

Esta verdad refractada en sus historias ofrece atisbos de luz y color a nuestro mundo. Experimentar la belleza de sus palabras, poemas e historias, esa mezcla de sabiduría y Arte, y encontrar en ellas un sendero luminoso lleno de alegría y esperanza en medio de los vaivenes de la vida.

Porque, como dice Sam al ver titilar una estrella, en un momento de oscuridad y angustia, “por encima de todas las sombras cabalga el Sol y eternamente moran las Estrellas”. La belleza de esa Estrella le conmueve, y le da nuevos bríos e ilusión para llevar a cabo su cometido, en ese momento de zozobra. Percibe que él también tiene su propia misión en esa historia.

Tolkien vincula las estrellas con la belleza y la esperanza, presentes en cada página de su obra. Y «subcrea» mundos que nos iluminan con su luz, como las almenaras de Gondor en El Señor de los Anillos.

Despliega su obra con el telón de fondo de su existencia, de la existencia de un ser humano, para verla con mayor profundidad y relieve… Y atisbar la trascendencia de ese don más allá de sí mismo… Ese Arte, y ese regalo para su querida Inglaterra, y para todos los que nos cobijamos en sus árboles y paisajes, como los Parish en la historia de Niggle. Un cuento metafórico sobre la esencia del arte y la fantasía, y un arista que pinta detalladamente una hoja, y se da cuenta de que más allá hay una rama…, y otra, y otra, hasta un paisaje con más árboles, con montañas lejanas. Y está preocupado por terminar su “cuadro”, pero sus vecinos le necesitan…

Escribe, con preciosa metáfora, que las historias «crecen como semillas en la oscuridad, alimentándose del humus de la mente”, del «subcreador.»

Hablando con un amigo, cuando acaba El Señor de los Anillos, abre su corazón y le dice que el trabajo ha sido «colosal», que lo ha escrito «con la sangre de su vida«… No sólo por el tiempo que le llevó de pensamiento y creatividad, y vida, sino también porque hay mucha coherencia y relación entre lo que él es y lo que escribe… Casi camina a la par que su obra… en la que plasma aspectos vividos en forma de relatos, convertidos en cuentos, romances, poemas, historias. En especial la historia de amor de Beren y Lúthien, en El Silmarillion, o la de Arwen y Aragorn en El Señor de los Anillos.

Continuará…

María José Calvo

Soy Mª José, Médico de familia. Estudié en la Universidad de Navarra, y allí conocí a mi marido. Pronto la familia suscitó un gran interés en mi. Tuve la suerte de conocer y formarme con grandes pedagogos, entre ellos el Profesor Oliveros F. Otero, uno de los fundadores del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Navarra. También hice diplomados en Orientación Familiar en Madrid, en IPAO, con grandes profesionales y amigos, y un Asesoramiento familiar con Edufamilia. Hace tiempo comencé la aventura de escribir para compartir tantas cosas que tenía en mi cabeza y en mi corazón, e iba haciendo vida en mi propia familia, a la vez que escribía en la Revista Hacer Familia, de Palabra. Pinceladas sobre la familia, el amor de pareja, y el arte de educar, con una mirada antropológica humanística, basada en la ciencia, la biología, la medicina… Asimismo, colaboro con otras revistas y diversas webs. En familia creamos un ambiente de confianza y libertad, donde se construye y re-construye cada persona, y donde se quiere a los demás de forma natural. Y ese ambiente va humanizando nuestro entorno. Aquí me tienes: optimistaseducando.blogspot.com.es