¿Y si te estás esforzando en todo menos en lo único que dura para siempre?
Pep Borrell y las claves para construir un amor que dure toda la vida
En la primera edición de Moncloa Talks, celebrada gracias a la colaboración del Colegio Mayor Moncloa y la Fundación Pablo VI, el conferenciante Pep Borrell ofreció una profunda reflexión sobre el noviazgo, el matrimonio y la afectividad. Ante cientos de jóvenes, compartió experiencias personales, ejemplos cotidianos y una visión antropológica del amor que invitó a los asistentes a preguntarse qué buscan realmente en sus relaciones.
La decisión más importante de una vida
Borrell comenzó relatando la historia de un exitoso ejecutivo internacional que, tras una brillante carrera profesional, aseguró a un joven estudiante que la decisión más importante de su vida no había sido ninguna relacionada con los negocios, sino la elección de la persona con la que compartiría su existencia.
A partir de esta anécdota, planteó una cuestión fundamental: muchas personas afirman desear un matrimonio estable y duradero, pero viven de forma incoherente con ese objetivo. Comparó esta situación con alguien que quiere llegar a Sevilla mientras permanece sentado en un tren que viaja hacia Bilbao. Los deseos, explicó, deben ir acompañados de decisiones concretas.
Libertad, voluntad y responsabilidad
Uno de los puntos centrales de la charla fue la diferencia entre los seres humanos y los animales. Según Borrell, lo que caracteriza a la persona no es únicamente la capacidad de pensar, sino la libertad para decidir incluso en contra de los propios impulsos.
Esta libertad se manifiesta en la capacidad de actuar según la voluntad y no únicamente siguiendo los instintos. De ahí que el amor verdadero no pueda reducirse a emociones pasajeras, sino que implique elecciones conscientes y responsables.
Sentimientos, razón y acción
Durante la conferencia, el ponente defendió la necesidad de equilibrar sentimientos, inteligencia y voluntad. Criticó tanto el racionalismo extremo, que desprecia las emociones, como la visión actual que convierte los sentimientos en el único criterio para tomar decisiones.
Para Borrell, la madurez consiste precisamente en armonizar lo que se siente, lo que se piensa y lo que se hace. Además, destacó la importancia de comprender cómo las experiencias vividas desde la infancia influyen en la forma de relacionarse y amar.
Las tres fases del amor
Uno de los momentos más esperados de la charla fue la explicación de las fases del amor, que resumió en tres etapas principales:
1. Atracción
La atracción surge cuando una persona llama nuestra atención. Sin embargo, Borrell recordó que la belleza física no debe ser el único criterio para valorar a alguien.
Según explicó, existen dos cualidades especialmente atractivas: la autenticidad y el espíritu de servicio. Las personas que se muestran tal como son y que viven pendientes de ayudar a los demás generan una atracción mucho más profunda y duradera.
2. Enamoramiento
El enamoramiento es una experiencia intensa y emocionante que aparece de forma espontánea. Nadie puede decidir enamorarse a voluntad.
Sin embargo, advirtió que esta etapa debe pasar por el filtro de la razón. La pregunta clave no es únicamente si alguien nos gusta, sino si realmente nos conviene construir un proyecto de vida junto a esa persona.
Comparó el enamoramiento con un bizcocho que se está horneando: parece perfecto desde fuera, pero necesita tiempo para madurar antes de poder disfrutarse plenamente.
3. Amor
Para Borrell, el amor auténtico es mucho más que un sentimiento. Lo definió como una decisión de la voluntad orientada al bien del otro.
Por eso, explicó que en el matrimonio no se promete sentir siempre lo mismo, sino amar pase lo que pase, tanto en los momentos felices como en las dificultades. Los sentimientos pueden cambiar, pero el compromiso de amar depende de una elección libre.
La metáfora del valle y el telesilla
Uno de los ejemplos más recordados de la conferencia fue la metáfora del telesilla.
Según Borrell, durante la juventud las personas observan distintos “valles”, es decir, posibles relaciones. Finalmente eligen uno y deciden quedarse en él. Con el paso del tiempo aparecen defectos, problemas y dificultades que antes no se veían.
En ese momento existen dos opciones: abandonar el valle buscando otro aparentemente mejor o trabajar para cuidar el que ya se ha elegido.
La verdadera felicidad, afirmó, no se encuentra en cambiar constantemente de relación, sino en construir y embellecer el amor elegido mediante el esfuerzo diario.
Sexualidad: el lenguaje del amor
La charla también abordó la sexualidad desde una perspectiva profundamente personalista.
Borrell defendió que el cuerpo y la persona forman una unidad inseparable. Por ello, las relaciones sexuales no pueden reducirse a un simple acto físico, sino que expresan una entrega total de la persona.
Utilizando ejemplos cotidianos, explicó cómo cada nivel de intimidad corporal corresponde a distintos grados de confianza y compromiso. Desde esta visión, la sexualidad encuentra su pleno significado cuando expresa un amor estable y definitivo.
Lo que ves es lo que hay
Al iniciar el apartado dedicado a los criterios para elegir pareja, lanzó una advertencia directa: nadie cambia mágicamente después del matrimonio.
Animó a los novios a conocerse profundamente, hablar con sinceridad sobre sus virtudes y defectos y evitar la tentación de pensar que el otro cambiará por sí solo con el tiempo.
La comunicación abierta, el conocimiento mutuo y la aceptación realista de la otra persona fueron presentados como elementos esenciales para construir una relación sólida.
Un amor que se construye cada día
A lo largo de toda la conferencia, Pep Borrell insistió en una idea fundamental: las relaciones no se encuentran, se construyen.
El amor duradero no depende únicamente de la atracción inicial ni de la intensidad del enamoramiento, sino del trabajo constante, la entrega diaria y la decisión libre de buscar el bien de la persona amada.
En un contexto cultural donde muchas relaciones parecen cada vez más frágiles, su mensaje fue una invitación a recuperar una visión del amor basada en el compromiso, la responsabilidad y la esperanza de que una historia de amor para toda la vida sigue siendo posible.
Related
San Bonifacio, 5 de junio
Isabel Orellana
05 junio, 2026
6 min
Corpus Christi: La fiesta de la presencia
Carlos J. Gallardo
04 junio, 2026
6 min
Reflexión de Monseñor Enrique Díaz: Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida
Enrique Díaz
04 junio, 2026
3 min
San Francisco Caracciolo, 4 de junio
Isabel Orellana
04 junio, 2026
6 min
(EN)
(ES)
(IT)
