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Enrique Soros

Voces

06 enero, 2026

4 min

Venezuela: No perder la objetividad y discernir desde principios morales

En un mundo polarizado, debemos hacer vida la Doctrina Social de la Iglesia, comprendiendo la complejidad de la realidad y aportando con un diálogo constructivo

Venezuela: No perder la objetividad y discernir desde principios morales

Como cristianos, tenemos la obligación moral de razonar de forma objetiva, y de expresarnos de la forma menos polarizante y más conciliadora posible.

  • No es moralmente aceptable seguir ciegamente los dictados de la extrema izquierda ni de la extrema derecha.
  • No es moralmente aceptable seguir ciegamente ninguna ideología.
  • No es moralmente aceptable defender tiranías acordes a nuestras ideologías, y condenar las que no nos gustan.
  • No es moralmente aceptable fingir demencia ante terribles violaciones de los derechos humanos.
  • No es moralmente aceptable poner la política por encima de la dignidad de las personas, de los derechos humanos.

Algunos justifican moralmente una invasión ilegal a un país para evitar un mal peor, también basado en graves ilegalidades. Otros lo condenan.

Los temas son complejos. Es importante siempre tener objetividad para evaluar situaciones similares con opuestos protagonistas, y no cambiar de discurso de acuerdo a la conveniencia ideológica. A la vez poder combinar la objetividad de la ley, con espíritu cristiano ante situaciones injustas.

Dos hechos:

  1. Estados Unidos no invade Venezuela por razones altruistas. Lo hace por razones geopolíticas y de recursos.
  2. Venezuela no es una democracia, sino una dictadura. Maduro jamás mostró los resultados de las últimas elecciones presidenciales. Se erigió como ganador, negando la victoria de Edmundo González por un aproximado de 67%, habiendo además proscripto a la candidata María Corina Machado.

Ante los asesinatos, las torturas, las gravísimas violaciones de los derechos humanos y la escasez de todo tipo de recursos, más de 7,7 millones de venezolanos han emigrado del país entre 2014 y 2025, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR/UNHCR) y la OIM, convirtiéndose en uno de los mayores éxodos de población del mundo contemporáneo. ¿Cómo puede un cristiano justificar las razones que generaron este éxodo inaudito?

Es muy peligroso el mensaje que deja la invasión a Venezuela por parte de Estados Unidos, violando la soberanía del país. No podemos aceptar livianamente que países invadan territorios autónomos y rapten a personas que no son de su agrado. Esto deja un alarmante precedente.

A la vez, no puedo dejar pasar la teoría de que esta invasión es contra el pueblo venezolano. Son dos temas distintos. Una cuestión es la invasión en sí, y otra son sus consecuencias.

Sobre la invasión de Estados Unidos a Venezuela, obviamente ilegal, no existe un punto moral inequívoco. Ante dos males, se debe recurrir al discernimiento: cuál es peor. No pretendemos ni podemos resolver el tema aquí, y es imposible que todos coincidamos en la evaluación. Debemos respetar las opiniones diversas y enriquecernos con ellas.

Dice el Papa León sobre Venezuela*: “El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración”.

El pueblo opinó en las urnas, y hoy lo hace con masivas manifestaciones en cientos de ciudades del mundo. Es interesante observar que entre las manifestaciones contra la invasión, no se observa la participación de venezolanos. Al mismo tiempo, las grandes concentraciones en distintos lugares del mundo están formadas por venezolanos, regocijados por ver que se acaba la dictadura en su país, el terror, la tortura, y que se abren las puertas a la democracia.

Toda dictadura merece caer, no solo las de derecha, como tampoco solo las de izquierda. Todas.

Es indudable que, si Venezuela recupera la democracia, el pueblo recobrará el poder que le otorga la Constitución a través de los votos, la libertad y la dignidad; los presos políticos torturados serán liberados y se restablecerán las instituciones constitucionales, como exige el derecho. En otras palabras, el país saldrá del infierno de una feroz dictadura para recuperar los valores humanos, sociales, que una democracia favorece.

Hagamos el esfuerzo de dejar de pensar todo en blanco y negro, derecha e izquierda, y de intentar hacerlo en forma objetiva (no me arrogo en absoluto la pretensión de lograrlo), en un auténtico discernimiento, con valores morales y espíritu cristiano de diálogo, estampados en la Doctrina Social de la Iglesia.

***

* Palabras del Papa León en el Ángelus del 4 de enero 2026:
«Sigo con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela. El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando juntos para construir un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica. Por eso rezo y les invito a rezar, confiando nuestra oración a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto y de los santos José Gregorio Hernández y sor Carmen Rendiles”.

Enrique Soros

Argentino. Reside desde hace 27 años en Washington, DC, Estados Unidos, con su esposa Erica, con quien tiene un hijo, Martín, de 21 años. Es comunicador social, escritor, traductor público. Actúa como agente pastoral y comunicacional en Estados Unidos, donde es vicepresidente del Consejo Nacional Católico para el Ministerio Hispano -NCCHM, por sus siglas en inglés-, que tiene como misión la promoción y el trabajo común de las fuerzas pastorales hispanas en el país. Participa en proyectos pastorales y comunicacionales en Latinoamérica y desde 2012 colabora con el CELAM, Consejo Episcopal Latinoamericano en esfuerzos de integración pastoral entre dicha institución y la Iglesia en los Estados Unidos.