Parejas líquidas: cuando el miedo impide amar de verdad
Un tipo de relación basada en la inseguridad, la falta de compromiso y el no aceptar al otro tal como es
En el programa La vida como es, José María Contreras aborda el concepto de pareja líquida, un tipo de relación cada vez más común en la sociedad actual. Según explicó, se trata de personas que se emparejan con miedo a dar el 100% de sí mismas, por temor a “salir perdiendo” si el compromiso no funciona.
Antes incluso de casarse, este tipo de parejas suelen decir frases como “según cómo vaya la vida” o “si funciona, seguimos”. El problema, apunta Contreras, es que “funcionar” suele entenderse como mantener intacta la chispa inicial, algo imposible de sostener eternamente. La chispa se transforma: primero es novedad y después se convierte en amor maduro.
Para él, una relación sana no es la que evita todo conflicto, sino la que acepta que la vida, y por tanto el matrimonio, está llena de altibajos. El error frecuente es buscar fuera lo que no se cultiva dentro, comparando a la pareja con hipótesis idealizadas y olvidando sus virtudes reales.
Fidelidad física y emocional
Contreras recuerda que no solo existe la fidelidad física, sino también la emocional. Un pensamiento infiel ya es una forma de traición, aunque la pareja no lo sepa. Las parejas líquidas suelen descuidar la comunicación y el respeto, priorizando lo que “yo” saco de la relación por encima de lo que puedo aportar.
Aceptar al otro como es
Respetar significa reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades y derechos del otro, sin pretender cambiar su esencia. Aunque una persona puede mejorar o empeorar, no puede transformarse en alguien completamente diferente. Querer cambiar la personalidad de la pareja es, según Contreras, una de las mayores faltas de respeto.
En lugar de centrarse en los defectos, propone tener paciencia y reforzar las virtudes. Cuando se vive pendiente de los fallos, el reproche se convierte en un veneno que desgasta la convivencia.
Convivir con la imperfección
Toda relación es imperfecta porque está formada por dos personas imperfectas. Lo importante es que ambas sean emocionalmente sanas y sepan manejar sus heridas personales. También es esencial evitar la imposición constante y la creencia de que las cosas solo se pueden hacer “a mi manera”.
La confianza como pilar
Una pareja sólida se caracteriza por compartir lo importante, especialmente aquello que revela fragilidad o vulnerabilidad. La confianza implica que lo compartido no se usará nunca en contra del otro. Traicionar esta confianza echando en cara debilidades pasadas es, para Contreras, una de las maneras más rápidas de romper una relación.
Las parejas líquidas, centradas en promesas vacías y en el beneficio propio, difícilmente llegarán a quererse plenamente. La solidez en una relación se construye con respeto, aceptación, comunicación honesta y compromiso real. Porque, como concluye Contreras, “una relación sana no necesita ser perfecta, necesita estar formada por personas sanas”.

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