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María José Calvo

Voces

10 diciembre, 2025

5 min

Pareja: Construir el amor

Donación, escucha y detalles que transforman

Pareja: Construir el amor

Todos deseamos sentirnos queridos: es nuestro mayor anhelo del corazón. Estamos creados para amar y ser amados. Buscamos ser felices, pero a veces buscamos esa felicidad donde no está…

El amor de pareja atesora en sí un secreto para ser feliz. Cuidar y proteger ese amor es de gran relevancia: formarse, cuidar esa amistad, entrenar la voluntad, desarrollar la capacidad de amar. Conquistar un amor auténtico. Algo que «vale» infinito, y de ello depende en gran medida ser felices, o no.

El enamoramiento es como una hoguera que prende y da un destello de la belleza de ese amor. Algo a lo que apuntar…, poniendo cabeza, y no sólo sentimientos, que también ayudan a plasmar y mejorar el amor.

Y luego hay que «trabajarlo», cuidarlo, custodiarlo. El enamoramiento permite abrirse al tú del ser querido…: algo esencial en el amor, para ir construyendo

Amar es descubrir la belleza y singularidad de la otra persona. Es confiar, saber que hay mucho bueno y bello que lucha por salir. Y es darle la oportunidad de que lo exprese, animarle a desarrollarlo. Hacerle ver que es única, valiosa, digna de atención y afecto. Su valor inestimable, su belleza interior, y el sentido de su vida. También manifestar la alegría de estar a su lado, de apoyarle, de ayudarle a conquistar lo mejor de sí, lo que está llamada a ser esa persona.

«El amor no tiene nada que ver con lo que esperas conseguir, sólo con lo que esperas dar», apunta con gran acierto Katharine Hepburn.

Amor genuino es donación, empatía, intimidad… Lo cual afecta a todos los aspectos de la persona: no sólo al cuerpo, a los sentimientos y emociones , sino a toda la interioridad y la espiritualidad.

La afectividad es muy necesaria en la relación de pareja: ayuda a hacer crecer el amor y la entrega entre varón y mujer, pues hace experimentar la dicha de hacer feliz al otro.

Y la sexualidad, creada para el encuentro y el don personal al ser amado, es un medio estupendo al servicio del amor. Algo que muchas veces se olvida, quizá debido a la sociedad modera, que la une al placer, a la satisfacción del yo, a emociones vibrantes y pasajeras que se «buscan» en directo… Y así no funciona.

Sólo «cabe» en un amor auténtico, comprometido y fiel, para siempre, entre dos personas que comparten un proyecto de vida conjunto, y buscan de veras el bien del otro… Con una cita clásica, amar es «tener hambre juntos, no devorarse el uno al otro”…

Cosas que construyen

  • Escuchar, también con el corazón, especialmente a la mujer, pues necesita contar su mundo interior, sus sentimientos, para conectar con él…
  • Admirar al otro, sobre todo a él: ellos necesitan sentirse valorados y admirados. Importantes.
  • Disculpar siempre, dar una nueva oportunidad…, pensar en positivo.
  • Decir las cosas con amabilidad y una buena dosis de cariño. Si no, se verá como un rechazo, y el otro no se sentirá querido…
  • Nada de ironías y malas caras, y menos de murmuraciones, que destruyen el amor y la confianza mutuas.
  • Cada uno somos diferentes, sentimos y actuamos como mujeres o como varones… Algo obvio que a veces olvidamos. Estamos diseñados precisamente distintos. Pero, diferencias no son defectos. Hay que valorarlas para sacarles partido: hacer equipo y lograr sinergia.
  • Confiar siempre en el otro: generosidad y cariño, respetando su propia autonomía: «volar juntos, y bien alto, pero no atados».
  • Comunicar, cuidar los modos de hablar, poner un perdón con frecuencia: todos somos más vulnerables de lo que parece, y nos equivocamos, o dañamos al ser querido, muchas veces sin querer. Ser sencillos y entrenarse en ello para sanar heridas, que no se afinque en el interior el orgullo, que destroza todo. Así dar salida a esos comportamientos menos honorables…, y reconstruir la relación.

Aprender el arte de rectificar… Los sentimientos y emociones no siempre se pueden cambiar, aunq en cierto modo sí, pero lo que está en nuestras manos es cómo responder…

  • Saber que, en el peor de los casos: «donde no hay amor, pon amor y sacarás amor». Con paciencia.

En resumidas cuentas, luchar por amar cada día un poco mejor: un trabajo de artesanía con miras de eternidad. Tender puentes, fomentar lo que une y evitar lo que molesta al otro, no porque sea malo, sino porque le molesta… Aprovechar eso para ofrecérselo, para amar más y mejor con esa pequeña cosa.

Conquistar al otro con un detalle de atención y cariño. Pensarlo cada mañana, y llevarlo a la acción. Sólo construye lo que se hace, o se dice, en positivo. No dar las cosas por supuestas… Si no se comunica el amor, si no se hace efectivo, las buenas intenciones se quedan ahí, sin ver la luz… Hacer que las cosas sucedan: planear encuentros, crear ambiente para poder hablar o conectar, para disfrutar juntos, para que el otro descanse, se abra, o cuente su alegría o malestar… etc. Y saber qué lenguaje del amor le «llega» mejor al otro. Si son palabras, tiempo, regalos, ayuda, o contacto físico.

Así, ir levantando ese amor recíproco con gestos y delicadezas cotidianas llenas de cariño y gusto por hacerle feliz.

Construir el amor es construir familia. Su «núcleo» vivificante. Y ese amor se desbordará eficaz hacia los hijos, que se sentirán muy queridos y podrán desarrollar sus cualidades y singularidad… pensando en los demás, especialmente en familia. De este modo aprenden a amar: la meta más alta del ser humano, y la que nos hace de veras felices.

María José Calvo

Soy Mª José, Médico de familia. Estudié en la Universidad de Navarra, y allí conocí a mi marido. Pronto la familia suscitó un gran interés en mi. Tuve la suerte de conocer y formarme con grandes pedagogos, entre ellos el Profesor Oliveros F. Otero, uno de los fundadores del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Navarra. También hice diplomados en Orientación Familiar en Madrid, en IPAO, con grandes profesionales y amigos, y un Asesoramiento familiar con Edufamilia. Hace tiempo comencé la aventura de escribir para compartir tantas cosas que tenía en mi cabeza y en mi corazón, e iba haciendo vida en mi propia familia, a la vez que escribía en la Revista Hacer Familia, de Palabra. Pinceladas sobre la familia, el amor de pareja, y el arte de educar, con una mirada antropológica humanística, basada en la ciencia, la biología, la medicina… Asimismo, colaboro con otras revistas y diversas webs. En familia creamos un ambiente de confianza y libertad, donde se construye y re-construye cada persona, y donde se quiere a los demás de forma natural. Y ese ambiente va humanizando nuestro entorno. Aquí me tienes: optimistaseducando.blogspot.com.es