La Desmesura (I)
El peligro silencioso de educar solo para el éxito
El hijo convierte a la mujer en madre. Y ambos adquieren ese nombre el mismo día. Nada vuelve a ser lo mismo.
Toda la vida será un aprendizaje de desprendimiento, pero el vínculo será eterno.
La relación entre ambos marcará sus biografías.
Los conceptos, las tradiciones, las miradas, los silencios y las palabras hacen surco en el alma y, a ese surco volvemos, siempre, a saciar nuestra sed de manantial.
Para comprender los recorridos, las elecciones, los resultados, hay que tejer libertades en acción, con respeto y misericordia. Nadie ha sacado un máster en paternidad. Y, nadie da lo que no tiene.
En todas las relaciones es conveniente no emitir juicios precipitados. Todos tenemos una historia, una biografía que, tal vez, influye en nuestra conducta. La compasión –padecer «con», de forma empática– es parte de la cualificación de unos padres que son capaces de hacer, siempre unidos, de una piedra un diamante.
Queremos ver a nuestros hijos felices. No es fácil si los conceptos no están claros. aprender a ser feliz cabalgando en el sufrimiento es un aprendizaje fuerte y exigente, pero profundo y real como la vida misma.
El empedrado de la. vida diaria
Todos los miedos son, en gran medida, consecuencia de la inseguridad, de la falta de autoestima que ésta genera. En realidad, se retroalimentan mutuamente.
Miedo al rechazo, al fracaso, a la soledad, a la enfermedad, a la opinión de los demás… todos tienen mucho que ver con los conflictos de la imaginación. Vivimos los miedos con cuerpo de realidad. Y sufrimos sus efectos concretando conductas. Un bucle de desesperación e impotencia, que tiene salida si nos dejamos ayudar por quien nos conoce, respeta y valora. No estamos solos.
Hablemos de autoestima y confianza
La autoestima sana es la valoración que una persona hace de sí misma basada en la realidad, con humildad y valentía. Reconoce luces y sombras, fortalezas y debilidades. Se sostiene en la aceptación del todo personal
Pero cuando creemos que “estar bien” significa “no sufrir nunca” caemos en la trampa de la positividad tóxica: negar o disfrazar las emociones que duelen., Eso puede generar: culpa y frustración la ausencia de felicidad en el sufrimiento; también puede generar desconexión emocional: aparentar estar bien ¡No me pasa nada! Cuando me está pasando todo…
El sufrimiento negado no desaparece, se esconde. A la larga se transforma en ansiedad, somatizaciones, irritabilidad, tristeza, profunda, dificultad para confiar o para crear vínculos seguros y firmes
Riesgo de desmesura:
¡Cuando la autoestima se infla!
La psicología positiva valora la autoestima sana como un pilar del bienestar auténtico, pero cuando ignora o minimiza las emociones negativas y las dificultades reales, puede generar consecuencias negativas. Esta desviación, conocida como positividad tóxica, implica sufrir la presión social y personal para mantener una felicidad constante y una actitud positiva exagerada, lo que lleva a incrementar aquello que queremos evitar: la infelicidad y la frustración.
Produce, también, desconexión consigo mismo y con los demás al ocultar o negar emociones reales y necesarias, como la tristeza, el dolor o la ira.
Negar las emociones negativas a largo plazo puede tener efectos profundamente perjudiciales para la salud mental, emocional y física de una persona. Entre los efectos más relevantes se encuentra
La personalidad narcisista
¡Construyendo ídolos!
¡La desmesura!
Si solo educamos para el aplauso, para los resultados “sin mancha”, para la admiración de todos… estamos creando imágenes falsificadas de cada hijo, estamos creando ídolos de barro ¿Qué pasará cuando fracasen y no estemos a su lado?
La infancia actual está en riesgo cuando entiende que su valor depende del brillo que desprende.
Hablamos de desmesura en el ámbito del ser. La obesidad del YO. Una manifestación clara de la deformación que se genera cuando no hay verdad.
La autoestima narcisista es una cometa inestable que mueve el viento, basada en la necesidad constante de admiración y validación externa. Esta autoestima esconde inseguridades profundas y se manifiesta en la búsqueda de superioridad, la negación de los propios límites y la desconfianza hacia los demás. Tiende a ser reactiva ante críticas y puede conducir a conductas arrogantes y manipulativas.
Es importante detener esta construcción.
“El hambre del alma es difícil de soportar” (Byung-chul Han)
La esperanza que no defrauda
Si en la familia se ofrece un espacio donde se puede vivir sin miedo lo que hiere, lo que alegra, lo que confunde, lo que ayuda a crecer; reír y llorar; pedir perdón y perdonar, estaremos formando personas capaces de atravesar la vida sin romperse,
¡La acción educativa es capacitar para el autogobierno y la donación!
Donde las piedras brillan con el sol. Donde la cometa vuela alto porque tiene hilo y viento. Donde el surco es de amor, de verdad y de vida coherente.
Acción educativa que es intencional y constante, donde cada palabra, cada silencio, cada abrazo cuenta. Donde el entrenamiento diario capacita para sostener la paleta de colores que la vida nos proporciona.
Como combinamos esos colores es responsabilidad personal.

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