01 julio, 2026

Síguenos en

El que no carga con su cruz y me sigue no es digno de mí: Comentario del P. Jorge Miró

Domingo 28 de junio de 2026

El que no carga con su cruz y me sigue no es digno de mí: Comentario del P. Jorge Miró

El P. Jorge Miró comparte con los lectores de Exaudi su comentario al Evangelio del domingo 28 de junio de 2026 titulado, “El que no carga con su cruz y me sigue no es digno de mí”

¿Qué es ser cristiano?

En el catecismo aprendimos que ser cristiano es seguir a Jesús.

Sí, seguir a Jesús. No seguirte a ti mismo, ni seguir el estilo de vida del mundo: El cristiano está en el mundo, pero no es del mundo.

La fe no es una teoría que sea aprende, sino una vida que se recibe, se acoge y se disfruta. Ser cristiano no es un moralismo legalista: es vivir una historia de amor con el Señor. Una historia que culminará en el cielo, donde ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman (cf. 1 Cor 2, 9).

Y el amor lo pide y lo da todo. No podemos amar a Dios sólo en lo que nos conviene y cuando nos conviene: nos lleva a entregarlo todo.

En el evangelio el Señor nos invita a ponerle a Él en el centro, posponiendo padre, madre e hijos…

En el fondo, es reconocer que tú no eres el maestro, sino el discípulo; que tú no eres el señor, sino el siervo. Reconocer que tú no eres dios, que tú no te das la vida a ti mismo. Que necesitas ser salvado.

Y a cargar con la cruz. A veces vivimos aspirando a un discipulado sin cruz, a una vida cómoda y tranquila. Pero al cielo se sube, bajando. Este es un misterio que tantas veces nos marea y desconcierta. El Señor te invita a vivir la experiencia de la cruz y encontrarte en ella con el Señor, dejando que el Espíritu Santo la transfigure, la unja, y la convierta en árbol de vida y de salvación, la haga fecunda y gloriosa.

…Y me siga…   Seguir los pasos de Jesús buscando no hacer tu propia voluntad, sino la voluntad del Padre, proclamando a Jesús como Señor de toda tu vida, dejando que su luz ilumine hasta el último rincón de tu vida y acogiendo cada día al Espíritu Santo, pidiéndole que renueve tu corazón y tu vida.

Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. Y tomándonos la vida en serio. La vida no es un juego. Nos podemos perder: ¿De qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si se pierde su alma?

¡Ven Espíritu Santo! (cf. _Lc_ 11, 13).

Jorge Miró

Sacerdote de la archidiócesis de Valencia y profesor en la Facultad de Ciencias Jurídicas, Económicas y Sociales de la Universidad Católica de Valencia