Ciencia y ética se citan para definir el futuro humano
La Biología Sintética a debate
Expertos internacionales analizan en la Universidad Católica de Valencia los límites de la edición genética, la creación de organoides y los desafíos que plantea el transhumanismo bajo el prisma de la dignidad humana.
El acto institucional fue inaugurado por José Manuel Pagán, rector de la UCV, y Rafael Sebastián Aguilar, director general de Ciencia e Investigación de la Generalitat Valenciana, junto a Julio Tudela, director del Observatorio de Bioética de la UCV.
Rafael Sebastián, José Manuel Pagán y Julio Tudela
Medicina regenerativa y los límites de la edición genética
El primer bloque del congreso, moderado por Ana de Luis, profesora de biotecnología de la UCV, abordó los avances técnicos actuales. Núria Montserrat, actual consejera de Universidades de la Generalitat de Catalunya e investigadora principal del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), participó de manera remota para centrar su ponencia en el inmenso potencial de la medicina regenerativa. Explicó cómo, mediante la reprogramación celular, su laboratorio ha logrado crear organoides o “miniórganos” —como riñones o corazones en miniatura— a partir de células madre. Estas estructuras abren la puerta a testar fármacos con una precisión sin precedentes y estudiar enfermedades humanas sin necesidad de recurrir a modelos animales.
Por su parte, Lluís Montoliu, investigador científico del CSIC y vicedirector del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), puso el foco en el realismo técnico frente a las promesas de la ciencia ficción. Como experto en la herramienta CRISPR, Montoliu advirtió que, aunque la tecnología de edición es poderosa, la creación de humanos transgénicos es hoy técnica y éticamente inviable. Apoyándose en datos científicos, recordó que la eficiencia técnica en primates es de apenas un 0,4 %, lo que en humanos requeriría cientos de embriones y decenas de mujeres gestantes para lograr un solo nacimiento, algo inabordable e inaceptable. Denunció los intentos de mejora genética y eugenesia, amparándose en el Convenio de Oviedo que prohíbe la modificación del genoma de la descendencia, y defendió que el esfuerzo científico debe centrarse exclusivamente en curar enfermedades y no en crear “superhombres”.
Lluis Montoliú, Andrés Moya y Ana de Luis en la intervención de Nuria Montserrat
La biología como ingeniería y la necesidad de “humanizarla”
Andrés Moya, Catedrático de Genética de la Universidad de Valencia, analizó cómo la biología sintética ha transformado la visión del ser vivo en una suerte de ingeniería biológica. Asimismo reflexionó sobre el proceso de “darwinización” y advirtió de que, aunque la ciencia actual puede descomponer la vida en sus partes fundamentales, reconstruirla no significa necesariamente comprender su esencia o significado último. Moya subrayó la tensión existente entre síntesis y análisis, señalando que existe un amplio espectro interpretativo sobre las posibilidades reales de estos avances.
En esta misma línea, Nicolás Jouve, catedrático emérito de Genética de la Universidad de Alcalá de Henares, desgranó en su mesa redonda moderada Ignacio Ventura, profesor de la UCV, las aplicaciones prácticas de la biología sintética. Jouve diferenció entre los enfoques “de arriba hacia abajo” (modificar sistemas existentes) y “de abajo hacia arriba” (diseñar sistemas nuevos desde cero). Señaló los beneficios positivos de esta disciplina, como la conservación del medio ambiente o la producción de nuevos recursos sostenibles, pero también advirtió de los riesgos ecológicos de romper los equilibrios naturales mediante la liberación de organismos modificados o los impulsos genéticos (gene drives). Para Jouve, “humanizar” la ciencia no es frenarla, sino orientarla bajo los ineludibles principios de seguridad, precaución y justicia, asegurando el respeto al patrimonio genético y evitando intervenir en la línea germinal humana. “Rediseñar la vida es una decisión moral que compromete nuestra relación con la naturaleza y con las generaciones futuras”, sentenció.
Nicolás Jouve, Marta Bertolaso e Ignacio Ventura
El contrapunto filosófico: contra el reduccionismo y el futurismo
Alfredo Marcos
Desde el Campus Biomédico de Roma, la filósofa Marta Bertolaso ofreció una profunda reflexión epistemológica sobre el riesgo de que intereses económicos o políticos tomen el control del desarrollo científico. Bertolaso criticó duramente la visión “mecanicista” y reduccionista que compara al organismo con una máquina compleja ensamblable. Defendió una “ontología relacional”, recordando que la vida tiene una indeterminación intrínseca, es histórica y dinámica, y no puede reducirse a simples datos, genes o algoritmos. Por ello, llamó a los científicos a recuperar la capacidad de “maravillarse” ante la enorme complejidad del organismo vivo. Alfredo Marcos, catedrático de Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Valladolid, criticó el “futurismo” que pretende justificar cualquier acción técnica actual en pos de una utopía lejana. Marcos denunció que este largoplacismo instrumentaliza y degrada el presente, convirtiéndolo en un mero instante del que hay que huir. Recordando a San Agustín y sus “tres presentes”, propuso un “humanismo tecnológico” orientado a las “antropotecnias”, donde la ciencia sirva para cuidar y proteger la dignidad humana ya presente en cada persona, y no para sustituirla por algo artificial.
El derecho ante la “hibris” moderna
Finalmente, Vicente Bellver, Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universitat de València, cerró las intervenciones analizando la “hibris” o desmesura del hombre moderno en la actual era del Antropoceno, donde el ser humano ejerce una
Alfredo Marcos, Vicente Bellver y Julio Tudela
influencia drástica sobre la naturaleza. Apoyándose en mitos como el de Prometeo y Casandra, Bellver defendió la necesidad de la prudencia (phronesis) y de una actitud de humildad por parte de la ciencia, reconociendo que no se pueden prever todas las consecuencias de nuestros actos. Criticó la visión “gnóstica” que trata al ser humano como un artefacto defectuoso que necesita ser rediseñado, y recordó que la vulnerabilidad no es un defecto, sino una parte constitutiva y esencial de nuestra naturaleza. Además, reivindicó el papel de los comités de ética como auténticos espacios de formación y prudencia frente a la presión de los mercados y las tecnológicas.
La jornada fue clausurada por Julio Tudela, director del Observatorio de Bioética, quien lanzó un mensaje final de esperanza y cautela: la biología sintética es una herramienta extraordinaria para el bienestar, siempre que el ser humano y su dignidad inalienable permanezcan invariablemente en el centro de toda investigación. El reconocimiento de esta dignidad intrínseca emergió, sin duda, como el eje central y la principal conclusión de este congreso, actuando como guía innegociable frente a las tentaciones intervencionistas del futuro.
Observatorio de Bioética UCV
El Observatorio de Bioética se encuentra dentro del Instituto Ciencias de la vida de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” . En el trasfondo de sus publicaciones, se defiende la vida humana desde la fecundación a la muerte natural y la dignidad de la persona, teniendo como objetivo aunar esfuerzos para difundir la cultura de la vida como la define la Evangelium Vitae.