25 abril, 2026

Síguenos en

Chateaubriand: genio y figura hasta la sepultura

Un aristócrata romántico, contradictorio y brillante, que buscó reconciliar el cristianismo con el espíritu moderno y dejó una huella indeleble en la literatura y el pensamiento europeo

Chateaubriand: genio y figura hasta la sepultura

François-René de Chateaubriand (1768-1848) es conocido por El genio del cristianismo y sus Memorias de ultratumba, entre otros libros. A dos aguas entre el Antiguo Régimen y la Revolución francesa tiene de espíritu aristocrático y moderno. Ampuloso en las formas no se reservó tema alguno al que no le entrara con su pluma (y con su vida, en gran parte). Como menciona Carlos Pujol en el prólogo a Reflexiones y aforismos (Edhasa, 1997), nuestro autor fue un cristiano de principios y de sensibilidad, más que de vida, noble hasta la médula muy mal visto por los de su rango, mujeriego hasta el fin, voluble por naturaleza (…). Inconstante y tornadizo, descontento, gallardo y solo (p. 18)”. El cabello cuidadosamente desgreñado, viajero y aventurero, de vena romántica, interpretando su mejor papel: el mismo. Escritor y no notario, rehaciéndose a la medida de su estilo, perfeccionándose por medio de sus escritos.

Reflexiones y aforismos es una buena muestra del modo de escribir y pensar de Chateaubriand. Suelto de huesos, con su buena dosis de cinismo y desencanto. Vida apasionada y escritura, igualmente, vivaz. “Después de todo -dice-, no hay que desdeñar la gloria; nada es más hermoso que ella, sino la virtud. El colmo de la felicidad sería reunir una con otra en esta vida (p. 70)”. Lo tenía claro, pero a él no le salían las cuentas. Su apología del cristianismo es muestra de sus grandes aspiraciones, aunque no fuera un modelo de moral. Formaba parte -lo señala con ingenio Marc Fumaroli en el posfacio del pequeño libro Amor y vejez (Acantilado, 2013)- de la comunidad literaria de los grandes pecadores, una vía intermedia entre el error de las luces y el del rigorismo (cfr. pp. 45-52)”. Un hombre de su tiempo, consciente de que tenía que sacar la cabeza por encima de sus fragilidades y malicias.

El genio del cristianismo (Ciudadela Libros, 2008) es un libro que se sigue editando. Original en su estructura. Sale a relucir la amplia cultura del autor, pues es el mensaje cristiano en diálogo con la cultura universal. “Chateaubriand -en palabras de Jules Lemaitre (Chateaubriand en diez conferencias. El Cuaderno de Cabecera 2018, Kindle edition) fue, sin duda, un descreído entre los veinte y los treinta años. En 1798, quizás lo era hasta el nihilismo. Y entonces escribió El genio del cristianismo. ¿Qué había sucedido? No hubo una “noche” al estilo de Pascal; de lo contrario, nos lo habría contado. Se sintió profundamente conmovido por la muerte de su madre y por lo que su madre había sufrido por él. Su conversión vino determinada, o apresurada, por el deseo de escribir el reparador libro que todo el mundo esperaba”. Lo suyo, desde luego, no fue una conversión a lo San Pablo. Sensibilidad cristiana, desde luego, pero el aguijón de la carne le acompañó durante toda su vida.

Termino con este aforismo de nuestro inefable autor: “hay dos clases de revolucionarios; lo unos desean la Revolución y la Libertad: son los menos; los otros quieren la Revolución y el Poder: son la inmensa mayoría (p. 31)”. Esta reflexión nos es familiar, basta mirar el escenario político internacional en tantos países en donde abunda el oportunismo en busca de poder y dinero. Mucho afán de logro a cualquier precio, en tantos casos; en cambio, muy poco afán de servicio y desprendimiento. Para esto último hace falta abnegación y magnanimidad, virtudes escasas en la sociedad del espectáculo. Chateaubriand no tuvo apego al dinero y parece que no le faltaba razón cuando afirmaba que “si la política no es una religión no es nada”.

 

Francisco Bobadilla

Francisco Bobadilla es profesor principal de la Universidad de Piura, donde dicta clases para el pre-grado y posgrado. Interesado en las Humanidades y en la dimensión ética de la conducta humana. Lector habitual, de cuyas lecturas se nutre en gran parte este blog. Es autor, entre otros, de los libros “Pasión por la Excelencia”, “Empresas con alma”, «Progreso económico y desarrollo humano», «El Código da Vinci: de la ficción a la realidad»; «La disponibilidad de los derechos de la personalidad». Abogado y Master en Derecho Civil por la PUCP, doctor en Derecho por la Universidad de Zaragoza; Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Piura. Sus temas: pensamiento político y social, ética y cultura, derechos de la persona.