15 abril, 2026

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Cardenal Arizmendi: León XIV, otro estilo

León XIV mantiene la línea de sus predecesores, pero con un estilo distinto y más mesurado

Cardenal Arizmendi: León XIV, otro estilo

El cardenal Felipe Arizmendi, obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas y responsable de la Doctrina de la Fe en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), ofrece a los lectores de Exaudi su artículo semanal.

HECHOS

Varios preguntan mi opinión sobre el actual Papa León XIV. Mi respuesta es muy simple: En el fondo, sigue el Evangelio, el Concilio Vaticano II, a San Agustín y a los Papas anteriores, pero tiene su propio estilo, como es obvio y normal. Francisco, como descendiente de italianos, era muy espontáneo y primario en sus dichos; León es más mesurado y formal, hijo de otra cultura; sin embargo, no llegó a cambiar el rumbo que la Iglesia ha caminado. Así como Francisco era muy diferente en su estilo a Benedicto XVI, y éste a Juan Pablo II, y lo mismo los anteriores, no esperemos que los Papas sean idénticos; sería una pobreza y una limitante. Los apóstoles son diferentes entre sí, como son distintos Jesús y Juan Bautista, pero todos luchando por el Reino de Dios. En resumen, como son diferentes el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, pero unidos por el amor, así son los sucesores de Pedro.

Cuando llegué como obispo a San Cristóbal de Las Casas, muchos querían que yo fuera idéntico a mi antecesor; y muchos otros, también indígenas, que fuera todo lo contrario. Mi antecesor fue muy respetuoso conmigo y nunca me impuso su estilo; ambos tratamos de vivir y aplicar el Evangelio a las circunstancias y necesidades de la comunidad, pero cada cual según sus características. Por ejemplo, él promovió los derechos y la dignidad de los indígenas, y yo procuré hacer lo mismo, pues esto es evangélico y conforme al Magisterio de la Iglesia, pero cada quien lo hicimos a nuestra manera.

Es lo mismo que pasa en una diócesis, en una parroquia o en una congregación religiosa. Los responsables de estar al frente de las mismas somos distintos, no sólo en lo físico, sino sobre todo en algunas opciones y líneas pastorales. ¡Qué limitada sería nuestra Iglesia si todos fuéramos idénticos en todo, como piezas prefabricadas monolíticas! El Papa Francisco repetía que no pretendamos la uniformidad, sino la unidad en la diversidad. Es lo mismo que sucede en cualquier familia: papá y mamá son diferentes; los hijos no son copia idéntica de sus padres; en algunos aspectos se parecen a ellos, pero en otros son muy distintos; pero lo importante es que haya unidad familiar. Por ello, no hay que extrañarse de que los Papas sean diferentes en su estilo, pero todos discípulos misioneros de Jesús.

ILUMINACION

En su primera presentación en la Plaza de San Pedro, el 8 de mayo pasado, apenas elegido, el Papa León XIV expresó con toda claridad por dónde quiere que sigamos caminando:

“Dios nos quiere, Dios los ama a todos, ¡y el mal no prevalecerá! Todos estamos en manos de Dios. Por lo tanto, sin miedo, unidos de la mano con Dios y entre nosotros, sigamos adelante. Somos discípulos de Cristo. Cristo nos precede. El mundo necesita su luz. La humanidad lo necesita como puente para ser alcanzada por Dios y por su amor. Ayúdenos también ustedes, y ayúdense unos a otros a construir puentes, con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un solo pueblo siempre en paz. ¡Gracias al papa Francisco!

Quiero dar las gracias también a todos los hermanos cardenales que me han elegido para ser sucesor de Pedro y caminar junto a ustedes, como Iglesia unida, buscando siempre la paz, la justicia, tratando siempre de trabajar como hombres y mujeres fieles a Jesucristo, sin miedo, para proclamar el Evangelio, para ser misioneros.

Soy hijo de san Agustín, que dijo: «Con ustedes soy cristiano y para ustedes obispo». En este sentido, todos podemos caminar juntos hacia la patria que Dios nos ha preparado. Debemos buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construye puentes, el diálogo, siempre abierta a acoger como esta plaza con los brazos abiertos. A todos, a todos los que necesitan nuestra caridad, nuestra presencia, el diálogo y el amor. Queremos ser una Iglesia sinodal, una Iglesia que camina, una Iglesia que busca siempre la paz, que busca siempre la caridad, que busca siempre estar cercana especialmente a los que sufren”.

ACCIONES

El Espíritu Santo sigue guiando a su Iglesia. Tengamos apertura de mente y de corazón, para descubrir los caminos por donde el Espíritu nos conduce, por medio del actual Sucesor de Pedro, para que procuremos ser fieles a Jesús y buenos servidores del mundo, que tanto necesita a Dios, para vivir en justicia y paz, en fraternidad y unidad.

Cardenal Felipe Arizmendi

Nacido en Chiltepec el 1 de mayo de 1940. Estudió Humanidades y Filosofía en el Seminario de Toluca, de 1952 a 1959. Cursó la Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, España, de 1959 a 1963, obteniendo la licenciatura en Teología Dogmática. Por su cuenta, se especializó en Liturgia. Fue ordenado sacerdote el 25 de agosto de 1963 en Toluca. Sirvió como Vicario Parroquial en tres parroquias por tres años y medio y fue párroco de una comunidad indígena otomí, de 1967 a 1970. Fue Director Espiritual del Seminario de Toluca por diez años, y Rector del mismo de 1981 a 1991. El 7 de marzo de 1991, fue ordenado obispo de la diócesis de Tapachula, donde estuvo hasta el 30 de abril del año 2000. El 1 de mayo del 2000, inició su ministerio episcopal como XLVI obispo de la diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, una de las diócesis más antiguas de México, erigida en 1539; allí sirvió por casi 18 años. Ha ocupado diversos cargos en la Conferencia del Episcopado Mexicano y en el CELAM. El 3 de noviembre de 2017, el Papa Francisco le aceptó, por edad, su renuncia al servicio episcopal en esta diócesis, que entregó a su sucesor el 3 de enero de 2018. Desde entonces, reside en la ciudad de Toluca. Desde 1979, escribe artículos de actualidad en varios medios religiosos y civiles. Es autor de varias publicaciones.