06 abril, 2026

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Ante las críticas a la fe: Responder con caridad, verdad y testimonio alegre

Ante las declaraciones de Silvia Abril en los Goya 2026: Una invitación a la caridad y al testimonio sereno

Ante las críticas a la fe: Responder con caridad, verdad y testimonio alegre

Las recientes declaraciones de la actriz Silvia Abril en la alfombra roja de los Premios Goya 2026, al comentar la película Los domingos (ganadora del Goya a mejor película), han suscitado un intenso debate en la sociedad española. En sus palabras, expresó preferencia por otra cinta y manifestó su desacuerdo con lo que percibe como un retorno de la juventud a la fe cristiana, afirmando frases como: «Me da pena que necesiten creer en algo y se agarren a la fe cristiana» y «Lo siento por la Iglesia, menudo chiringuito tenéis montado».

La Iglesia nos enseña que la fe es un don gratuito de Dios (CIC 153-155), no una «carencia» o una debilidad, sino el encuentro personal con Jesucristo vivo, que da sentido pleno a la existencia humana.

La fe no es una necesidad patológica, sino respuesta al amor de Dios

El Catecismo explica que el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, tiene en su corazón una sed de infinito que solo Dios puede saciar (CIC 27). Cuando un joven descubre a Cristo y responde a su llamada —como se retrata en Los domingos—, no está «agarrándose» a algo por debilidad, sino respondiendo libremente al amor que le precede. San Juan Pablo II recordaba en su encíclica Fides et Ratio que la fe y la razón se iluminan mutuamente, y que la búsqueda de la verdad lleva al hombre hacia Dios, no hacia una ilusión.

Las palabras de Silvia Abril reflejan una visión secularizada muy común en ciertos entornos culturales: la idea de que la religión es un «chiringuito» o un refugio para quienes no encuentran sentido en otro lugar. Sin embargo, la historia de la Iglesia —con sus santos, sus obras de misericordia, sus universidades y su contribución a la dignidad humana— demuestra lo contrario. La Iglesia no es un negocio humano, sino el Cuerpo místico de Cristo (CIC 787-796), sostenido por la gracia divina a lo largo de dos mil años.

Nuestra actitud: mansedumbre, oración y testimonio alegre

El Evangelio nos da la clave para responder: «Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra» (Mt 5,5) y «Sed perfectos en la caridad» (Mt 5,48). San Pedro nos exhorta: «Estad siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza a todo el que os pida una explicación; pero hacedlo con mansedumbre y respeto» (1 Pe 3,15).

Por tanto, la actitud católica constructiva debe ser:

  1. Orar por Silvia Abril y por quienes comparten su visión. La oración es el arma más poderosa del cristiano. Pedimos al Señor que toque su corazón y el de muchos, como enseña el CIC 2634-2636 sobre la intercesión.
  2. Dar testimonio con la vida. Los jóvenes que abrazan la fe no necesitan defenderse con palabras airadas, sino mostrar con alegría y coherencia cómo Cristo transforma la existencia: en la familia, en el trabajo, en la solidaridad. Como dice el Papa Francisco en Evangelii Gaudium (n. 14), «la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús».
  3. Explicar la verdad con serenidad, sin atacar a la persona. Cuando surja la ocasión, podemos recordar que la Iglesia no es un «chiringuito», sino la depositaria de la Revelación divina, que ha generado innumerables frutos de santidad y servicio (CIC 748-750). Pero siempre con respeto, evitando el insulto o la polarización que tanto daño hace.
  4. Rechazar el odio y promover el diálogo. Reacciones extremas o linchamientos en redes contradicen el mandamiento del amor (Jn 13,34-35). Jaime Lorente, en su respuesta pública, recordó la importancia de no construir desde la destrucción: un eco valioso de la llamada evangélica a la paz (Mt 5,9).

En definitiva, estas declaraciones son una oportunidad para que los católicos renovemos nuestro compromiso: no con la polémica, sino con el amor paciente y humilde. Que la Virgen María, Madre de la Iglesia y modelo de fe serena, nos ayude a responder siempre desde el corazón del Evangelio, sembrando semillas de esperanza en un mundo que, a veces, no comprende la belleza de creer.

Patricia Jiménez Ramírez

Soy una mujer comprometida con mi familia, con una sólida experiencia empresarial y una profunda dedicación al hogar. Durante años trabajé en diversos entornos empresariales, liderando equipos y gestionando proyectos de impacto. Sin embargo, en los últimos años he tomado la decisión de centrarme en mi hogar y dedicar más tiempo a mi marido e hijos, quienes son mi mayor prioridad. Mi experiencia en el ámbito empresarial me ha brindado valiosas habilidades en gestión del tiempo, organización, liderazgo y resolución de problemas, que ahora aplico en mi vida familiar para fomentar un ambiente armonioso y saludable para todos