El poder de los pequeños: Una pincelada de trascendencia en «El Señor de los Anillos»
Cómo el legendario de Tolkien y los actos cotidianos de la gente común mantienen a raya la oscuridad
Seguimos con Tolkien y su maravilloso legendario. Filólogo, poeta, lingüista y profesor de Oxford, que hablaba una veintena de idiomas, incluso inventó otros más… y en base a ellos crea, subcrea, su universo mítico.
Vamos con una pincelada de «El Señor de los Anillos», para animar a profundizar y disfrutar de la belleza de su impresionante universo y las historias que despliega. Y su aplicabilidad personal, como él decía, basada en la libertad del lector. Sin alegorías.
Aquí comento algo que vislumbro, aunque, Tolkien quería que cada lector se asomara a su mundo, lleno de belleza y sentido, y viera qué le transmitía a él según su experiencia, gustos o necesidades de ese momento. Te cuento más en «el espejo de Galadriel”. Anoto algunas ideas, y te dejo con tu imaginación…, una potencia que se nos ha regalado, que ayuda a comprender mejor el mundo creado, y a desplegar mundos posibles con la «varita» de un artista creador.
“Hasta el más pequeño puede cambiar el curso del futuro”
Es el poder de la libertad de cada persona, aunque parezca pequeña e «insignificante»…, de hacer algo trascendente en su vida, y de influir en los demás. Y esto, gracias a los talentos, decisiones y acciones, a veces heroicas, dignas de ser re-cordadas, contadas a generaciones venideras en forma de relatos o «canciones», que formen parte del acervo de la tradición de antaño, de esa entrega valiosa que merece la pena atesorar.

Esta cita que comento, en el libro, tiene lugar en una conversación entre Frodo, un pequeño hobbit, con Gandalf, en Bolsón Cerrado. En la película se trasladó a Lorien, y se lo dirá la Dama Galadriel a Frodo… La Dama es una Elfa, de las más grandes de los Eldar en la Tierra Media, que guarda uno de los tres Anillos Élficos. «Galadriel» en Sindar significa «Doncella Coronada con una guirnalda de brillante resplandor», refiriéndose a su cabello. Es la Señora de los Lothlórien, junto con su esposo Celeborn. El bosque de exuberante belleza por el que parece que no pasa el tiempo…
Y se lo dirá a Frodo Bolsón: un hobbit casi insignificante, con corazón generoso y valiente, que debe portar del Anillo de Poder.
Frodo tiene una misión en la Tierra Media: salvar la Comarca y demás pueblos libres, poner fin a las sombras y la maldad de Sauron, llevando el Anillo Único al fuego del Monte del Destino, donde fue forjado, para destruirlo. La única posible solución, pues el Anillo quiere dominar voluntades, sembrar oscuridad, y anegar los corazones poniendo desesperanza. Y encontrar a su amo, el Señor Oscuro. Destruirlo es una tarea cuasi imposible y ardua para cualquiera, ante la magnitud y «peso» del mal, más si cabe para una criatura tan pequeña e indefensa. Pero, contará con buenos amigos, y otras fuerzas, a veces ocultas o desconocidas, que custodian ese cometido.
Frodo, al principio de su camino, se preguntaba: ¿por qué he sido elegido? Y le contesta su buen amigo Gandalf, buen consejero, que caldea los corazones: por nada en especial, pero has sido elegido, y necesitarás todo el ánimo, la fuerza y la inteligencia de que seas capaz en esa misión.
Sin embargo, sus pequeñas acciones, aparentemente sin trascendencia, continuadas en el tiempo, en la dirección adecuada, sorteando todo tipo de peligros, dudas, oscuridades pavorosas, y con la ayuda de sus leales amigos, son las que derriban un gran mal. Quizá su mejor punto es pasar desapercibido ante el Señor Oscuro, pues en su codicia y ansia de poder, ni se imagina semejante posibilidad: destruir el Anillo de Poder.

Más adelante, en El Señor de los Anillos, hay un encuentro con Faramir, un capitán de Ithilien, zona fronteriza con Mordor, en el que se conocen y relatan algo de su misión. Él a pesar de no comprender todo el alcance, le ayuda y le pone en camino…
Copio la despedida:
«¡Adiós! -dijo Frodo, con una profunda reverencia-.
Piensa lo que quieras, pero soy un amigo de todos los enemigos del Enemigo Único. Os acompañaríamos, si nosotros los Medianos pudiéramos ayudar a los Hombres que parecen tan fuertes y valerosos, y si la misión que aquí me trae me lo permitiese.
-¡Que la luz brille en vuestras espadas!»
Es muy consciente de su misión, aunque le cueste la vida, y se despide mencionando la belleza de la luz…, y con ello la esperanza.
Para entender mejor el cometido de Frodo, un fragmento de una de las Cartas de Tolkien, recopiladas y editadas por su hijo Christopher: la 246 del el epistolario.
«Frodo emprendió su búsqueda por amor: para salvar del desastre, a sus propias expensas, si podía, al mundo que él conocía; y también con completa humildad, reconociendo que era del todo inadecuado para la tarea. Su verdadero compromiso consistía tan sólo en hacer lo que pudiera, tratar de hallar un camino y avanzar tanto por él como la fuerza de su mente y de su cuerpo lo permitía. Es lo que hizo».
Las Cartas de JRR Tolkien. H. Carpenter. Ed. Minotauro.
Esa es su misión concreta: portar el Anillo y destruirlo. Con la ayuda de Sam, y de la Compañía del Anillo, que poco a poco se van distanciando. Pero aún en esa distancia serán importantes sus hazañas para preservar a Frondo y su cometido.

Cada uno tenemos una misión en este planeta que nos toca descubrir, y llevarla a cabo con nuestras capacidades y talentos… Con esfuerzo y perseverancia, con voluntad entrenada, a pesar de las dificultades y problemas del camino, que a veces parecen agigantarse; pero nunca deben desanimar, ni desesperanzar. ¡Eso nunca!, nos dice el Profesor.
Hay que soñar y apuntar alto para movilizar energías, para despegar de la vida fácil y cómoda que a veces nos atenaza… que no nos deja vivir de verdad. Como le sucede a Bilbo en la aventura de «El Hobbit». Gracias a Gandalf y los Enanos se anima a una aventura. Necesitamos amigos que nos ayuden a dar un paso… Por eso, poner cabeza para vislumbrar nuestra meta, y corazón para hacer acopio de pasión y energía, concretarlo, y acometerlo del mejor modo posible. Con optimismo y esperanza.
Y, ¿por qué un ser tan «pequeño»?
Porque, siguiendo con la obra de Tolkien, una idea que señala Gandalf, y que indica un camino a seguir para llegar a buen fin, y nos puede reconfortar ante tanto dolor y miseria, ante tanta vida superficial y vacío existencial. Incluso ante nuestros propios fallos y limitaciones…
En un momento de la Historia de los Días Antiguos, se celebra el Concilio Blanco. Participan algunos Istari o «Magos» -es decir, sabios-: Saruman y Gandalf, y algunos Elfos de gran sabiduría arcana, como Elrond y la Dama Galadriel. Perciben que hay una Sombra que empieza a despuntar y cobrar forma en Dol Guldur, en el Bosque Negro, y hay que hacer algo para combatirla.
Hablando de ello, Galadriel le pregunta a Gandalf acerca de esa misión:
– “¿Por qué el Mediano?”
Y Gandalf le responde:
-“No lo sé… Saruman cree que sólo un gran poder puede contener al mal. Pero lo que yo he descubierto es que son las pequeñas acciones cotidianas de la gente común las que mantienen a raya la oscuridad, los pequeños actos de bondad y amor”…
El Señor de los Anillos, J.R.R. Tolkien, ed. Minotauro.
Esta respuesta quizá nos deja un poco sorprendidos, pero vale la pena repensarla despacio. Muchas cosas están en nuestras manos. ¿Qué legado queremos dejar a los que nos seguirán?
Si quieres ampliar en el mundo de Tolkien, te recomiendo dos libros del profesor E. Segura del que tanto se aprende, con agradecimiento: «el mago de las palabras», más juvenil, y otro más profundo: «Historia, leyenda, mito».
Continuará…

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