26 julio, 2026

Síguenos en

Jorge Miró

04 julio, 2026

4 min

Soy manso y humilde de corazón

Domingo, 5 de julio de 2026

Soy manso y humilde de corazón

El P. Jorge Miró comparte con los lectores de Exaudi su comentario al Evangelio del domingo 05 de julio de 2026 titulado, “Soy manso y humilde de corazón”.

Hoy en el Evangelio el Señor Jesús nos dice unas palabras que siempre nos conmueven: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.

Tal vez esta sea tu situación hoy. Tal vez estés cansado y agobiado por las dificultades de la vida cotidiana: problemas, debilidades, incomprensiones, fracasos, pecados, heridas, frustraciones, enfermedades, impotencias, miedos, resentimientos, pecados… tantas cosas que, si no las dejamos iluminar por Jesucristo, al final se van convirtiendo en una pesada carga.

Y por eso, a veces decimos “voy tirando”, como si fuéramos arrastrando la vida, como una carga pesada que no disfrutamos, “voy sobreviviendo”, como si fuera un castigo el vivir y estuviéramos medio muertos. Y así estamos tantas veces, cansados y agobiados.

Si hoy hay algo de esto en tu vida, ¡no te asustes ni te escandalices de ti mismo! Es una experiencia por la que pasamos todos. Pero es una experiencia que el Señor quiere iluminar y quiere sanar. Y esta es la clave. Esta es la buena noticia que hoy el Señor quiere darte.  El Señor quiere que descanses en Él.

¿Y qué quiere decir descansar en el Señor? Pues quiere decir, en primer lugar, que se lo cuentes al Señor, que no te lo guardes ahí en el corazón, dejando que sea como una carcoma que va destruyendo por dentro. No, la oración es hablar con Dios y hablar con Dios es contarle lo que hay en tu corazón, es contarle lo que te pasa, lo que sientes, lo que vives sin miedo. Que el Señor te ama no te va a rechazar nunca. Dile lo que hay en tu corazón, exprésale tus sentimientos, no tengas ningún problema, llora con el Señor, desahógate con el Señor.

Es muy importante que nuestra oración sea sincera, que no pretendamos quedar bien con el Señor. No, Dios es tu Padre, un Padre bueno que te ama, ábrele el corazón, cuéntale lo que hay en él, tal y como lo estás viviendo, no le pongas filtros, no quieras arreglarlo ni adornarlo, no. Deja que salga todo, déjalo, óralo, descánsalo en el Señor y luego pídele el don del Espíritu Santo para que te ayude a ver, a descansar, a tener luz sobre tu vida, a que purifique lo que tenga que purificar en tu vida, a que resuelva lo que haya que resolver en tu vida.

Vivir tomando el yugo de Jesús es esto. Un yugo es algo que une. El yugo de Jesús es que vivas la vida con el Señor, que no pretendas vivir la vida tú solo, con tus fuerzas. No, vívela unido al Señor. Y unido al Señor quiere decir: abriéndole tu corazón, expresando lo que hay en tu corazón, preguntándole al Señor cómo tienes que vivir todos estos problemas, gritándole al Señor, confiando en el Señor, pero experimentando cada día que no estás solo, que el Señor camina contigo y que, de una manera misteriosa, de una manera que no entendemos con nuestra lógica, el Señor, por el camino de la humildad, nos lleva a la gloria.

El Señor ha escondido estas cosas a los que se creen sabios y entendidos, y las ha revelado a los pequeños.

Y así nos lo ha dicho también la primera lectura del profeta Zacarías. Esta lectura que se cumplirá en Jesucristo, el rey que viene pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna. Así entrará Jesús en Jerusalén, el rey de reyes vencerá a través de la humillación de la cruz.

Y ese es el camino también de nuestra vida. Estamos llamados a descubrir que al cielo se sube bajando por el camino de la humildad, por el camino de vivir las propias pobrezas y descubrir cómo la humildad es el humus, la tierra buena, en la que la semilla puede ser acogida y puede dar fruto abundante.

¡Ven Espíritu Santo! (cf. _Lc_ 11, 13).

Jorge Miró

Sacerdote de la archidiócesis de Valencia y profesor en la Facultad de Ciencias Jurídicas, Económicas y Sociales de la Universidad Católica de Valencia