26 abril, 2026

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San Jaime de La Marca, 28 de noviembre

Presbítero Franciscano, Co-Patrón de Nápoles

San Jaime de La Marca, 28 de noviembre

Domingo Gangali, nombre que le impusieron en el bautismo, nació en Monteprandone (Ascoli Piceno) en septiembre de 1393. Fue la suya una vida de tesón y esfuerzo animada por el afán de entrega primeramente por el bien de sus coetáneos, y, cuando surgió su vocación, orientada a glorificar a Dios a través del carisma franciscano. Pertenecía a una época llena de convulsiones sociales y políticas que no ahogaron su afán de lucha ni sus ilusiones. Se curtió muy pronto en las vicisitudes, ya que siendo huérfano de madre a los 7 años no dudó en dejar el oficio de pastor del rebaño familiar. Se cuenta también que esta decisión pudo deberse a la presencia de un extraño lobo que le asustaba. Pero la cuestión es que abandonó a su padre y hermanos para establecerse en Offida junto a un tío sacerdote. Fue una magnífica elección, porque bajo la tutela del buen presbítero, recibió la formación básica. Y luego partió a Áscoli Piceno para seguir estudiando en su escuela, siempre con el inestimable apoyo de su tío. Extrajo gran provecho de esa oportunidad que le dio la vida, y obtuvo el doctorado en Derecho Civil y Eclesiástico en Perusa. Lo consiguió sin reparar en el esfuerzo. De hecho, se costeó estos estudios con su propio trabajo, como profesor de los hijos de un docente universitario. Y ello supuso otro trampolín en su carrera ya que, por mediación de este padre de familia, se convirtió en notario del Ayuntamiento de Florencia. Después ocupó la plaza de juez y comisario de Bibbiena (Arezzo). En esa época tomó contacto con los franciscanos. Impactado por la vida del Poverello y anhelando seguir a Cristo, como hizo él, después de realizar un retiro en la Cartuja de Florencia, a sus 23 años dejó su trabajo y se convirtió en fraile franciscano. Tomó el hábito de manos de san Bernardino de Siena en 1416 y eligió el nombre de Giacomo.

Fue ordenado sacerdote en Fiésole el 13 de junio de 1420, día en el que por vez primera predicó un sermón que tuvo como reflexión al santo del día: Antonio de Padua. Y se reveló como un insigne orador. Sus superiores lo destinaron a la delicada misión de predicar. Fue un gran apóstol que yendo incansable por las ciudades tuvo la gracia de tocar el corazón de las gentes que llenaban las plazas y que seguían conmovidos sus meditaciones sobre los ejes vertebrales de la fe cristiana y las enseñanzas del Catecismo, además de aspectos éticos y morales. En una ocasión, manifestó: «He visto durante el sermón algunos soldados sexagenarios llorar mucho por sus pecados y la pasión de Cristo, y me confesaron que durante su vida jamás habían derramado una lágrima».

En sus lecciones se apreciaba el trasfondo que su experiencia profesional había dejado en su vida, de gran utilidad para quienes le escuchaban. Era un gran devoto de María. Defendió la justicia y la igualdad; luchó contra las herejías y salió indemne de distintos atentados. Fue un gran embajador del pontífice Eugenio IV, quien lo envió como nuncio a Europa para combatir las herejías y restaurar la paz malograda en conflictos delicados. Dejó la huella de su impronta apostólica en Croacia, y eso supuso su nombramiento como inquisidor. Evangelizó Dalmacia, Eslovenia y Bosnia, de la que fue comisario, vicario y visitador. Fue proverbial su carácter conciliador, que se puso de relieve, una vez más, al mediar entre el monarca bosnio y un familiar con un tacto diplomático y finura admirables.

En 1433 regresó a Italia, elegido por el Papa para predicar en Bolonia en el Capítulo general de los Hermanos Menores. En 1434 volvió a Bosnia donde continuó impugnando las herejías y llevando el Evangelio por nuevos lugares. Dos años más tarde, actuó en misiones diplomáticas, conciliando Hungría y Bohemia. Fue inquisidor en este país, en Austria y Praga. En 1439 evangelizó el centro y norte de Italia en medio del fervor de auténticas muchedumbres. Sus palabras tuvieron tal eco que incluso en la legislación se penalizó la blasfemia. Denunció lacras como el juego, la prostitución y abusos contra menores. Creó asociaciones de gran calado social como el Monte de Piedad. Escribió, fundó hospitales, conventos, etc., y actuó en distintos Concilios. Tuvo el don de milagros. Retenido en Nápoles por el monarca, que había sido curado por su intercesión, y también por el pueblo que le profesaba gran afecto y gratitud, murió allí el 28 de noviembre de 1476. Urbano VIII lo beatificó el 12 de agosto de 1624, y Benedicto XIII lo canonizó el 10 de diciembre de 1726.

© Isabel Orellana Vilches, 2025
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Isabel Orellana

Isabel Orellana Vilches Misionera idente. Doctora en Filosofía por la Universidad Autónoma de Barcelona con la tesis Realismo y progreso científico en la epistemología popperiana. Ha cursado estudios de teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Con amplia actividad docente desde 1986, ha publicado libros como: Realismo y progreso científico en la epistemología popperiana, Universitat Autònoma de Barcelona, 1993; El evangelio habla a los jóvenes, Atenas, Madrid, 1997; Qué es... LA TOLERANCIA, Paulinas, Madrid, 1999; Pedagogía del dolor. Ensayo antropológico, Palabra, Madrid, 1999; En colaboración con Enrique Rivera de Ventosa (†) OFM. Cap. San Francisco de Asís y Fernando Rielo: Convergencias. Respuestas desde la fe a los interrogantes del hombre de hoy, Universidad Pontificia, Salamanca, 2001; La "mirada" del cine. Recursos didácticos del séptimo arte. Librería Cervantes, Salamanca, 2001; Paradojas de la convivencia, San Pablo, Madrid, 2002; En la Universidad Técnica Particular de Loja, Ecuador, ha publicado: La confianza. El arte de amar, 2002; Educar para la responsabilidad, 2003; Apuntes de ética en Karl R. Popper, 2003; De soledades y comunicación, 2005; Yo educo; tú respondes, 2008; Humanismo y fe en un crisol de culturas, 2008; Repensar lo cotidiano, 2008; Convivir: un constante desafío, 2009; La lógica del amor, 2010; El dolor del amor. Apuntes sobre la enfermedad y el dolor en relación con la virtud heroica, el martirio y la vida santa. Seminario Diocesano de Málaga, 2006 y Universidad Técnica Particular de Loja, Ecuador (2007). Cuenta con numerosas colaboraciones en obras colectivas, así como relatos, cuentos, fábula y novela juvenil, además de artículos de temática científica, pedagógica y espiritual, que viene publicando en distintas revistas nacionales e internacionales. En 2012 culminó el santoral Llamados a ser santos y poco más tarde Epopeyas de amor prologado por mons. Fernando Sebastián. Es la biógrafa oficial del fundador de su familia espiritual, autora de Fernando Rielo Pardal. Fundador de los Misioneros Identes, Desclée de Brouwer, Bilbao, 2009. Culmina la biografía completa. Encargada del santoral de ZENIT desde 2012 a 2020 y ahora en Exaudi