26 mayo, 2026

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¿Puede un no creyente desinteresarse de la religión católica?

Secularización, ignorancia y frutos extraordinarios: argumentos contra el indiferentismo religioso

¿Puede un no creyente desinteresarse de la religión católica?

El proceso de secularización ha influido mucho en Occidente. Se comprende pues que no son pocas las personas que no tienen ningún interés por la religión católica. Así, viven al margen de ella. Pero ¿es lógico ese desinterés? Pensemos en ello.

En muchos ese desinterés procede únicamente de su gran desconocimiento de ella, pero es irracional juzgar una cosa basándose únicamente en la ignorancia. Para poder emitir racionalmente un juicio sobre esa religión hay que conocer algo de ella. Para que su realidad pueda ser vista con los ojos del alma se requiere dejarse de prejuicios y de colorear la realidad con sentimientos y pasiones deformantes, y buscar la verdad.

Si un no creyente la mira así, no tardará en percibir la inmensa grandeza de la persona de Cristo, de su conducta y de su mensaje moral. Jesucristo es el que ha enseñado a la humanidad en que consiste el verdadero amor. Descubrirá también que en esa religión hay importantes valores éticos: amor, pureza, valentía, fortaleza, generosidad, humanismo teocéntrico, reconocimiento de la dignidad del hombre, defensa de la vida humana, … En ella encontrará elementos morales tan sublimes que no hallará en ningún otro sitio. Se topará con que ha habido muchos católicos muy ejemplares, muy santos.

Su investigación le hará ver que muchos católicos han sido muy felices. Se admirará de que en esa religión se halle tanta verdad, tanta felicidad y tanto bien.

Captará que la religión cristiana ha proporcionado mucha sabiduría, muchos sabios, incluso los más destacados. También de que ha dado grandes frutos culturales, artísticos, científicos, … Se admirará ante la grandeza de su conocimiento de Dios y del hombre.

Ahora bien, si un árbol produce muchos y espléndidos frutos, tiene en sí una virtud muy buena. Luego, es irracional, ilógica, inmadura e infantil la actitud del no creyente que se desinteresa de la globalidad de la religión católica.

La religión católica es un poderoso freno para las pasiones. Si se deja de lado la fe católica, queda apartado el freno. Pero, un coche sin frenos termina estrellándose. La descristianización de una sociedad grande conlleva un importante aumento de delitos. Además, esto, que es lógico, puede confirmarse estadísticamente. En esto, el no creyente, tiene un motivo para no descartar a esa religión en su totalidad.

Lo últimamente dicho puede aplicarse a la actuación de algunos hombres públicos. En efecto: algunos políticos, por una parte, aparecen como empeñados en que no se destruya la naturaleza, en que la mujer sea respetada, en que se respete al diferente, en evitar asesinatos, suicidios, robos, corrupción, …, y, por otra, promueven la descristianización, quieren una sociedad sin Cristo. Pero, quitando el cristianismo, quitan el freno, sin el cual se producirá lo que decían querían evitar. Es ilógico no querer los efectos -robos, …-, queriendo la causa -descristianización-, de la que se siguen.

También hay hombres públicos que, por una parte, quieren ser muy creíbles, y, por otra, su desinterés por la religión incluye hostilidad hacia algunas verdades morales de esa, de manera que promueven el aborto, la eutanasia, la destrucción del matrimonio, la licitud de la mentira, … Tal desinterés por la religión menoscaba mucho su credibilidad. Pues, si ya es difícil actuar bien cuando hay buenos principios, ¿qué puede esperarse cuando faltan estos?

Otra forma de desinterés por la religión procede de que, ya que fe y razón no son lo mismo, se considera a aquella como una enfermedad del entendimiento, como una cosa irracional. Pero, no solo puedo conocer por la razón. Conozco también con verdad, por ejemplo, cuando alguien digno de toda confianza, que conoce la verdad, me la comunica fielmente, así como cuando algo está clarísimamente patente ante mis ojos. Luego, que fe y razón sean cosas diferentes, no implica que la fe sea irracional, o contraria a la razón.

Ya que el no creyente llegará a descubrir que resulta muy interesante alzar los ojos a algunas maravillas transmitidas por la religión católica, pasará de su rechazo inicial a cierta apertura. De hecho, la mentalidad de los verdaderos sabios no es cerrada, sino abierta, ya que la realidad requiere de apertura.

En suma, el no creyente, si mira a la religión católica, descubrirá que ha de abrirse e interesarse por elementos de ella, dando así un primer paso hacia el reconocimiento de que la religión católica es la verdad y de que ella nos da a conocer de la manera más plena todo lo verdaderamente importante.

José María Montiu de Nuix

Nacido en Cervera, Lérida, España, en 1960 y bautizado ese mismo año. Ordenado sacerdote en 1992. Doctor en Filosofía. Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona (UB). Licenciado (especialidad: Matemática Fundamental), cursos de doctorado y suficiencia investigadora en Ciencias Exactas por la UB. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Navarra. Licenciado en Estudios Eclesiásticos por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer, Valencia. Docente e investigador con más de medio millar de publicaciones. Académico de la Academia Hispanoamericana de Doctores.