10 julio, 2026

Síguenos en

La “reproducción individualista”

El controvertido plan de Noruega ante su crisis demográfica

La “reproducción individualista”

La drástica caída de la natalidad en Noruega ha dado lugar a una propuesta que está generando un intenso debate científico, social y bioético. El psicólogo Mads Larsen plantea que el Estado impulse la denominada “reproducción individualista”, un modelo que permitiría a las mujeres ser madres sin necesidad de formar una pareja estable. La iniciativa, presentada como respuesta al invierno demográfico, reabre interrogantes fundamentales sobre el significado de la familia, la maternidad, la paternidad y los límites éticos de la intervención pública en la procreación humana.

Noruega, considerada una de las naciones más avanzadas en igualdad de género, se enfrenta a una grave crisis demográfica que ha abierto un profundo debate social y ético. En un contexto donde la tasa de fertilidad del país ha caído alarmantemente, el psicólogo Mads Larsen, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, ha planteado una propuesta radical denominada “reproducción individualista”. Publicada en la prestigiosa revista académica Politics and the Life Sciences de Cambridge, la idea busca atajar la caída de la natalidad, pero plantea serios dilemas éticos, sociales y antropológicos.

La propuesta: ¿El fin del modelo de pareja tradicional?

La premisa de Larsen y sus colaboradores parte de una base evolutiva: sostienen que las sociedades modernas e igualitarias han provocado un desajuste en el emparejamiento humano. Según el estudio, la emancipación económica de la mujer y el control efectivo de la natalidad han reducido la dependencia hacia los hombres como proveedores, dificultando la formación de parejas a largo plazo, una dinámica que los autores denominan la “trampa de fertilidad post-emparejamiento”.

Para contrarrestar la amenaza de un colapso demográfico, Larsen sugiere que el Estado invierta grandes cantidades de recursos económicos para que las mujeres puedan reproducirse por su cuenta, sin la necesidad de tener una pareja estable. Este plan estructural incluiría no solo el acceso a clínicas de reproducción asistida, sino también un fuerte apoyo estatal para crear guarderías abiertas las 24 horas y complejos residenciales (o entornos de convivencia) diseñados específicamente para que estas madres solteras puedan apoyarse mutuamente en la crianza.

Críticas desde la medicina y la bioética: Un plan calificado de “disparate”

Como era de esperar, este planteamiento ha suscitado un profundo rechazo. La doctora y endocrina Carmen Candela, contertulia de la cadena COPE, ha calificado la propuesta como un “shock” y advierte que es biológicamente contradictoria en su misma base. “La reproducción individualista no existe, se necesita un espermatozoide y un óvulo, se necesita a un hombre y a una mujer”, argumenta con contundencia.

Para Candela, el debate de fondo es eminentemente cultural y pone de manifiesto que “la familia de verdad no está de moda”. La doctora critica que la tendencia actual sea diseñar políticas y trasladar recursos completamente fuera del núcleo familiar, en lugar de ofrecer verdadero apoyo a los hombres y mujeres que desean casarse y conformar una familia tradicional.

Desde la psicología, Pedro Martínez aporta un matiz analítico: reconoce que la propuesta conecta con una realidad social innegable, la de mujeres que al llegar a la treintena sienten un fuerte deseo biológico de ser madres, pero no encuentran parejas masculinas en la misma sintonía vital. Sin embargo, Martínez subraya que el propio Larsen admite los peligros inherentes a su plan, entre ellos una grave falta de equidad entre hombres y mujeres, así como la posible discriminación hacia aquellas que sí optan por el matrimonio tradicional.

La marginación masculina y las promesas transhumanistas

Uno de los aspectos más cuestionables y crudos del artículo académico es que reconoce abiertamente que fomentar la maternidad estatal en solitario exacerbaría la marginación de los hombres, reduciendo aún más su utilidad social y alejándolos de la posibilidad de formar una familia.

Ante el cuestionamiento ético sobre qué ocurriría con los hombres que sí desean ejercer su paternidad, las soluciones que plantea Larsen rozan la ciencia ficción y han sido fuertemente criticadas. La propuesta sugiere que, en el futuro (posiblemente a partir de la década de 2040), tecnologías emergentes como los úteros artificiales y las “niñeras robóticas” podrían brindar a los hombres un camino hacia la igualdad reproductiva. Candela no ha dudado en tachar esta visión de absoluto “disparate”.

Valoración bioética

La propuesta de la “reproducción individualista” surge como respuesta a la frustración de ver que los incentivos económicos clásicos a la familia no han logrado revertir la crisis natalista en Europa. En países con bajas tasas de fertilidad, esto podría suponer una dramática reducción de la población en cada generación. No obstante, pretender solucionar un problema demográfico mediante una agresiva ingeniería social que disocia artificialmente la procreación de la dualidad biológica y afectiva abre un terreno bioético pantanoso. El debate noruego nos sitúa en una encrucijada: ¿deben las naciones rendirse ante la desaparición del modelo de familia tradicional apostando por intervenciones radicales, o se deben redoblar los esfuerzos institucionales para proteger y revitalizar el núcleo familiar?

Dirigir la mirada hacia la natalidad ignorando su entorno natural, el núcleo familiar, implica privar a los seres humanos de la paternidad, la filiación, la convivencia y el aprendizaje dentro de la familia y su proyección hacia la construcción social.

La expresión utilizada por Larsen “trampa de fertilidad post-emparejamiento”, para definir, según su delirante interpretación del problema, que es el emparejamiento, es decir, la complementariedad fecunda de la unión del varón y la mujer, el obstáculo principal para la recuperación de la natalidad resulta inaceptable.

La fecundidad humana está ligada no solo a la capacidad de procrear, sino a la capacidad de convivir, complementándose, en una relación de donación y apoyo mutuos, que constituye el cimiento sólido para la construcción de un proyecto de vida con sentido en la descendencia.

Experimentos fallidos en el pasado, han diseñado “granjas humanas reproductivas” para engendrar seres humanos al servicio de determinadas causas, como ocurrió en el nazismo.

Engendrar una vida para corregir una estadística, la del invierno demográfico, no responde al verdadero sentido de la paternidad y la maternidad, que consiste en que el padre y madre engendran porque se aman, y lo hacen para amar a los hijos que conciben. Esta es la verdadera esperanza de las generaciones futuras.

Julio Tudela . Cristina Castillo . Observatorio de Bioética . Universidad Católica de Valencia

Observatorio de Bioética UCV

El Observatorio de Bioética se encuentra dentro del Instituto Ciencias de la vida de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” . En el trasfondo de sus publicaciones, se defiende la vida humana desde la fecundación a la muerte natural y la dignidad de la persona, teniendo como objetivo aunar esfuerzos para difundir la cultura de la vida como la define la Evangelium Vitae.