27 abril, 2026

Síguenos en

¿Por qué la iglesia excluye?

La Iglesia no excluye a nadie: abre sus puertas a todos los pecadores en camino de conversión

¿Por qué la iglesia excluye?

Pregunta tremenda. ¿Por qué la iglesia excluye? ¿Excluye a quién? Ay, padre, no nos hagamos a los divorciados, a homosexuales, lesbianas, travestis, todo este tipo de gente. Eh, la iglesia excluye a los malos.

Una cosa es la mala fama que le quieran echar a la iglesia y otra cosa es la verdadera iglesia. Una cosa es alguna persona que sea miembro de la iglesia y que diga, «Ay, esta gente, estos.» Y otra cosa es la verdadera iglesia. ¿Cuál es la verdadera iglesia? Primero, Cristo, su cabeza, su fundador, el que puso la moral de la iglesia, no se excluye a nadie.

Eres multimillonario y vives de vanidades. Ahí está el joven rico. Ven y sígueme. Ven de todo, etcétera. Ven y sígueme. No lo excluyo. Perdón la palabra. Eres prostituta, mujer quien te condena. Vete y no peques más.

Eres el hijo pródigo, el que le pidió el dinero a su papá y se fue a gastar todo cuando no se merecía el dinero. Porque ustedes saben que la herencia se da cuando muere el papá. Hereda si tiene algo que heredar. Igual la mamá. Herencias en vida. Si acaso por inteligencia reparto en vida, heredo en vida, pero yo tengo el usufructo hasta que me muera. Es la manera más inteligente de hacerlo.

Eh, pues bueno, el caso es que el hijo pródigo pidió todo y el padre se lo dio y cuando regresó, no soy digno de llamarme hijo tuyo, etcétera. Pónganle el anillo, las sandalias, ropa, cordero, música, hagamos fiesta. No se excluye a las ovejas perdidas, descarriadas. Al contrario, va Jesús, la iglesia a buscarlas y se las monta sobre sus hombros. Es que en una palabra, preséntame el género de persona que quieras, drogadicto, narcotraficante, ideólogo, otra mentalidad, otra religión, otro abortistas, no se excluye a nadie. Pero evidentemente está el tema no peques más. A veces el dejar el pecado es inmediato, fue fácil, recibí una gracia tremenda. A veces, como el hijo pródigo, es un largo camino de regreso al Padre.

Pero la Iglesia no excluye a nadie. Si yo me encuentro con una persona que a favor del aborto, de la eutanasia, de todo, de pronto se convierte, sí, tiene que transformar sus ideas, tiene que comprender la verdad, tiene que buscarla. Eh, no le puedo pedir que al día siguiente de haber hecho el último aborto esté en adoración perpetua, en misa diarias. Es un largo camino de regreso, pero hay más alegría en el cielo por un pecador que se convierte que por 99 que no necesitan conversión.

Yo vivo rodeado de gente. No voy a decir que no necesite conversión porque todos necesitamos convertirnos más cada día a Dios. El que diga, «Yo ya soy perfecto.» No tienes ni idea. Todos necesitamos convertirnos, pero una cosa es del mal al bien y otro es del bien al mejor y otro es del mejor al total, etcétera, etcétera, ¿no? Eh, ojalá que ya no estés del mal al bien, que estés del bien al mejor, pero todos necesitamos convertirnos.

Bueno, pues hay más alegría. Yo vivo rodeado de gente que, entre comillas ya no necesita convertirse del mal al bien, solo del bien al mejor.

La iglesia no excluye a los que tienen que convertirse del mal al bien. Ahora, la pregunta es, ¿se dejan ayudar? ¿Se dejan ayudar?

¿Qué significa no excluir? Puertas de la iglesia abierta. ¿Quieres diálogo? ¿Quieres la reconciliación? ¿Quieres el perdón? Lo que no se puede es permitirte que entres al templo eh, promoviendo el aborto, ¿no? La eutanasia, no. e la las ideologías de género. No, no te puedo permitir que me vengas a decir que que los niños de cinco y 7 y 8 años ya se pueden cambiar de género. Con todos ellos tenemos que estar todavía en un proceso de diálogo y diálogo y diálogo.

Pero no se manda a nadie al infierno. Tú ya estás condenado. Dios no te quiere. Tú estás fuera de No, no, no estás fuera de ninguna parte. Estás en esa parte probablemente de los que Dios más ama porque los quiere atraer, pero que están lejos de él. ¿A quién amaba más al Padre? ¿Al hijo que se fue de la casa o al que se quedó? Eh, muy probablemente al que se fue de la casa, al que más le tendría que perdonar. Entró una prostituta a casa del fariseo, le lavó los pies a Jesús, el evangelio de hace unos días. Y cuando el fariseo dice, «Si si este fuera profeta, sabría qué clase de mujer.» Dice, «Simón, eh, ¿quién ama más? ¿A quien más se le perdona los pecados o a quien menos?» No, pues supongo que a quien más. Pues así funciona también un poco el corazón de Dios. Está más preocupado ahorita por los alejados, por los perdidos, por los desubicados. Por los desubicados muchas veces por los ideólogos que se dedican a desubicar. Entonces, en una palabra, yo te lo digo con todo el corazón, tengo en mi parroquia, en mi el templo en donde celebro gente con todo tipo de problemas. Dios no excluye a nadie. La iglesia no excluye a nadie. Sé de gente que trabaja en lugares nocturnos, en lugares inconvenientes y piden hablar conmigo por el motivo que sea. ¿Tú crees que les voy a decir, «No tengo ni tiempo ni nada?» Al contrario, bendito sea Dios. Tú estás dando un paso hacia acá, nosotros damos 1000 hacia allá. Dime cómo te ayudo. Imagínate los divorciados, los divorciados vueltos a casar, es que no pueden comulgar. No puedo yo ir contra las palabras de Cristo. Lo que Dios ha unido, no lo separe jamás el hombre. Pero una cosa es que no puedas acercarte a la Eucaristía y otra cosa es que no puedas acercarte a Dios y a su iglesia. Eres un miembro de la iglesia con una necesidad especial que para muchos se les soluciona precisamente viniendo a la iglesia.

Después llegan las soluciones, no es nada más la muerte del difunto y ya me puedo casar, del difunto esposo, ya me puedo casar. No, no, no es nada más esa. La fortaleza interior, prescindir de ciertas cosas. Ya he hablado de este tema en otro en otro momento. Eh, tanto que se puede hacer, tanto encontrar lograr la nulidad matrimonial. La iglesia no excluye a nada. Dibújame al peor de los narcos. eh drogadictos, lo que sea. Si te quieres acercar, si te quieres convertir, puertas abiertas.

Pásale este mensaje a cuanta gente conozcas y que busquen a un sacerdote en su parroquia, a un amigo, para hacer esto realidad. La iglesia tiene las puertas así. Tú nada más tienes que poner un poquito de tu parte. Hagamos todo el bien que podamos y que Dios los bendiga siempre.

Hagamos todo el bien que podamos. Que Dios los bendiga siempre.

P Angel Espinosa de los Monteros

El Padre Ángel Espinosa de los Monteros ha impartido más de 4,000 conferencias sobre matrimonio, valores familiares y espiritualidad en diferentes ciudades de México, Estados Unidos, Francia, Italia, España y Sudamérica. Ha atendido a cientos de matrimonios ofreciendo consejos y programas de crecimiento conyugal y familiar. Es autor del libro «El anillo es para siempre», traducido a diferentes lenguas y a partir de las cuales ha dictado más de 20 títulos de conferencias. Actualmente se dedica de tiempo completo a impartir conferencias y renovaciones matrimoniales en 20 países del mundo.