30 junio, 2026

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Orar por el respeto de la vida humana

Petición mensual del Papa

Orar por el respeto de la vida humana

La intención del Santo Padre León XIV para el mes de julio de 2026 es la siguiente: “Por el respecto de la vida humana. Roguemos por el respeto y la protección de la vida humana en todas las etapas, reconociéndola como un don de Dios”.

Su encíclica “Magnifica Humanitas”, de 15 de mayo de 2026, tiene como fundamento la dignidad de toda persona humana, y es precisamente en esa dignidad en la que se fundamentan los derechos humanos, los cuales tienen su base necesaria en el derecho a la vida. En este documento, ha afirmado: “Los derechos humanos son inviolables, porque son ‘inherentes a la persona humana y a su dignidad’. En consecuencia, son universales e inalienables. […]. […] el primer derecho humano es el derecho a la vida, desde la concepción hasta su fin natural, sin el cual es imposible ejercitar cualquier otro derecho. Cuando este derecho fundamental es negado -como sucede con el aborto provocado, el asesinato de inocentes y la eutanasia- nos encontramos frente a decisiones que la Iglesia juzga gravemente ilícitas”.

Este 8 de junio en su histórico discurso pronunciado en el encuentro que mantuvo con los miembros del Parlamento español en el Congreso de los Diputados, testimonió: “Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro puede tener nuestra sociedad? […]. Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas […]”.

Juan Pablo II, también precisamente en un viaje apostólico a España, se expresó de una manera paralela, o análoga, afirmando lo siguiente: “hablo del respeto absoluto a la vida humana, que ninguna persona o institución, privada o pública, puede ignorar. Por ello, quien negara la defensa a la persona humana más inocente y débil, a la persona humana ya concebida, aunque todavía no nacida, cometería una gravísima violación del orden moral. Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente. Se minaría el mismo fundamento de la sociedad. […]. ¿Qué sentido tendría hablar de la dignidad del hombre, de sus derechos fundamentales, si no se protege a un inocente o se llega incluso a facilitar los medios o servicios, privados o públicos, para destruir vidas humanas indefensas?”

De lo precedente se puede deducir lo siguiente: si se hace explosionar el derecho a la vida, si las minas lo aniquilan, los derechos humanos quedan sin fundamento, reducidos a un castillo en el aire, sin base que los aguante o sostenga, y entonces se precipitan en caída libre estrepitosa. Es decir, lógicamente, sin derecho a la vida, quedan cero derechos humanos, ni un solo derecho humano queda en pie, todos han sido eliminados, todos han muerto. Pues, no puede haber derecho que no se sostenga en la vida. Si no hay derecho a la vida, nadie tiene derechos humanos. Sin derecho a la vida, únicamente tenemos delante un telón negro, la sociedad no tiene futuro. Pero, además, actualmente, en el mundo, hay muchísimos millones de abortos provocados. Al mismo tiempo se tiene que las políticas pro – aborto y el mercado del aborto se están extendiendo muchísimo por todo el planeta. Resulta muy impresionante, y muy impactante, y extremadamente doloroso, que estas políticas y este mercado estén constantemente logrando llegar a lugares de gran influjo internacional y mundial. De aquí la gran urgencia de esta petición de oración mensual que nos propone el Santo Padre.

León XIV, dos semanas después de su histórico discurso en el parlamento español, y, más concretamente, este 22 de junio, en su discurso a los miembros de la “Fondation Jérôme Lejeune”, ha retomado los dos importantes puntos siguientes: el tema del aborto y la no eliminación de los más vulnerables. Ha afirmado: “un médico nunca debería permitirse, basándose en algoritmos de laboratorio, decidir sobre la vida de un embrión determinado o de una persona de la tercera edad determinada! ¡La medicina nunca podrá convertirse en sierva de la muerte programada!”. En esta intervención, el Papa, ha puesto especial énfasis en el respeto de la vida de personas especialmente vulnerables, como son las que tienen el síndrome de Down. Es esta una observación muy pertinente, ya que como ya previó el gran científico Jérôme Lejeune, y nosotros podemos comprobar actualmente a nivel estadístico, muchísimos niños con síndrome de Down son eliminados antes de nacer.

El drama cósmico del aborto puede ejemplificar muy bien el mensaje que el Papa León XIV tanto nos repite en su encíclica, esto es, que la persona humana se vuelva muy humana, tenga corazón y lleve a término el proyecto de magnífica humanidad que Dios ha trazado para ella, y que abrace especialmente a los más pequeños. No basta la técnica, los mecanismos políticos y económicos, es preciso ser muy humanos. Hay que superar la crisis de humanidad.

Dentro de este plan, es claro que la oración tiene un grandísimo valor, ya que Dios lo puede todo. Nuestra esperanza está en Dios ¡Hay motivos para la esperanza! ¡Oremos!

José María Montiu de Nuix

Nacido en Cervera, Lérida, España, en 1960 y bautizado ese mismo año. Ordenado sacerdote en 1992. Doctor en Filosofía. Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona (UB). Licenciado (especialidad: Matemática Fundamental), cursos de doctorado y suficiencia investigadora en Ciencias Exactas por la UB. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Navarra. Licenciado en Estudios Eclesiásticos por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer, Valencia. Docente e investigador con más de medio millar de publicaciones. Académico de la Academia Hispanoamericana de Doctores.