En una carta remitida al prestigioso grupo editorial Springer Nature, con revistas como Nature Communications, Nature Reviews Psychology o Nature Human Behavior, la científica Anna Krylov, profesora de química en la Universidad del Sur de California, manifiesta su negativa a seguir colaborando con la editorial como revisora de artículos científicos dados los sesgos ideológicos, alejados de todo rigor científico, que el citado grupo editorial exhibe recientemente a la hora de seleccionar los artículos que decide publicar así como los revisores, científicos expertos en los distintos campos de investigación relacionados con estos artículos, cuyo dictamen resulta fundamental para su aceptación o rechazo.

Foto: UHH/CUI, Adler

El pasado 24 de octubre de 2025, Krylov mostró en su carta las razones por la que había decidido declinar la oferta de revisar el manuscrito titulado “Gran dicroísmo circular en el rendimiento total de fotoemisión de nanopartículas quirales libres creadas por un efecto de dipolo eléctrico puro”, presentado para su publicación en Nature Communications. Su negativa se extendía también a propuestas futuras en tanto Nature no modificara sus políticas de aceptación de artículos y revisores.

La prestigiosa científica afirmó que “lamentablemente, el grupo Nature ha abandonado su misión original en favor de una agenda de justicia social. Ha institucionalizado la censura, implementado políticas que sacrifican el mérito en aras de criterios basados ​​en la identidad e introducido manipulación social en sus directrices para autores y en el proceso de publicación. Como resultado, los artículos publicados en las revistas de Nature ya no pueden considerarse ciencia rigurosa.”

Y lo ilustraba con ejemplos referidos a otras tantas publicaciones del grupo, como el Compromiso de Diversidad de Springer Nature (Skipper & Inchcoombe, 2019), que pretende priorizar la diversidad y la inclusión en las conferencias que se organizan, sus contenidos, los revisores implicados y los comités editoriales.

Así, se aconseja la predilección por investigadoras, posponiendo la competencia científica  a la discriminación positiva de sexo en favor de las mujeres. La investigadora se preguntaba si los motivos de su elección como revisora se basaban en su competencia científica o simplemente en su sexo.

Añade en su misiva el caso de Nature Reviews Psychology, revista del grupo en la que anima a introducir citas bibliográficas en los manuscritos pertenecientes a miembros de grupos identitarios privilegiados, incluso si sus trabajos carecen del mérito o la relevancia necesarios. Esto supone una renuncia a la calidad científica exigible en las fuentes que los autores citan, para seguir promoviendo una discriminación positiva en favor de grupos considerados de identidad privilegiada, a criterio de la propia revista naturalmente.

Finalmente, Krylov denuncia la práctica de censura institucionalizada por parte de la mencionada editorial.

Así, la revista Nature Human Behavior publicó un manifiesto de censura en el que declara abiertamente su intención de censurar hallazgos de investigación legítimos que considere potencialmente «perjudiciales» para ciertos grupos.

Esta censura, promovida por criterios meramente ideológicos que nadan tienen que ver con el rigor científico exigible a un grupo editorial del prestigio de Nature, hace dudar seriamente de la fiabilidad de los medios de difusión científica hasta ahora considerados como referentes de calidad.

Valoración bioética

La investigación y la publicación científica se necesitan y sostienen mutuamente. La perversión en el proceso tanto de los investigadores como de los medios que difunden sus resultados, puede no solo invalidar el enorme esfuerzo de los grupos de investigación, sino también traicionar a los destinatarios de los hallazgos de estas investigaciones, para los que resultará más fácil acceder al trabajo de grupos socialmente favorecidos en detrimento del de otros, con resultados quizá más beneficiosos y trascendentes para la esfera del progreso científico.

Debe puntualizarse que los criterios que esta editorial en concreto aplica para calificar como grupos sociales preferentes a determinados colectivos que pretende priorizar en su proceso de publicación editorial, son absolutamente arbitrarios, condicionados por movimientos culturales y de poder imperantes, que trasladan así al mundo científico los sesgos asociados a las ideologías, que navegan lejos de las evidencia científicas, para sucumbir a los movimientos sociales de moda, en favor de algunos y perjudicando a otros.

La promoción de colectivos y tendencias minoritarias, como grupos raciales, sociales, de género o políticos, es bien conocida en el ámbito de la política, el cine, los medios de comunicación o las redes sociales.

Para la extensión de una discriminación positiva en favor de colectivos seleccionados de forma arbitraria a la hora de publicar los hallazgos y la investigación científica es una traición al rigor a y la búsqueda de la verdad que debe exigirse al mundo científico, sea quien sea el que haya investigado, el que deba juzgarlo o los que deban publicarlo, que no deben rendirse más que a la calidad de los trabajos, a su interés general y a su estricta veracidad y utilidad.

Julio Tudela . Observatorio de Bioética . Universidad Católica de Valencia