Inseguridad Psicológica, como repercute en la familia y la empresa
El obstáculo invisible que limita
Hace unos meses escribí un primer artículo asociado al tema que hoy les comparto y que llevaba por título, “Seguridad Psicológica, desde la familia a la empresa”. En esta ocasión retomo el tema pero desde una mirada y reflexión personal que parte de la antítesis de dicho concepto.
Al respecto, considero que la Inseguridad Psicológica, es no contar con el suficiente autoconocimiento y cómo esto repercute en todos los ámbitos de nuestra vida, empezando en nuestro ámbito hogar y terminando en el laboral, sea en la faceta de colaborador o líder de un equipo de trabajo.
Estimo que para las personas que pertenecemos a la generación X, con padres que son de la generación denominada Baby Boomers e hijos de las generaciones Y o Z es un reto interesante el que nos toca enfrentar en todos los espacios de interacción.
En ese sentido, creo que las canas y algunas arrugas que por lo general ya pintamos, nos deberían dar esa sabiduría para conocernos verdaderamente, caso contrario caeremos y haremos caer a nuestros seres queridos (hijos y resto de familiares), así como a nuestros compañeros de equipo en Inseguridad psicológica.
Por ello, paso a compartir algunos comportamientos que de seguro todos hemos tenido, empezando por mí persona y que sugiero seguir trabajando para mejorar:
- No mostrar nuestra vulnerabilidad, sea en la faceta de padre, cónyuge y propietario, gerente, líder o colaborador en una empresa.
- No verbalizar que no conocemos todas las respuestas a las preguntas o inquietudes que se puedan dar en cualquier ámbito de nuestra vida.
- No saber manejar bien nuestro lenguaje no verbal, pudiendo hacer sentir incómodas o no incluidas a las otras personas que están con nosotros. Inclusive una mirada dura, puede ser más perjudicial que una palabra.
- “Etiquetar” de manera inconsciente a otras personas, privando a éstas de dar su contribución sobre un tema o desafiando el status quo, y lo que es peor haciéndoles sentir que no aportan valor y por ende inducir al silencio.
- “Etiquetarnos” frente los demás, como personas cerradas o inclusive negativas ante cualquier idea – opinión contraria a la nuestra.
- No delegar tareas, sean estas en el hogar o trabajo, con el argumento falaz que nadie lo hará como nosotros. Eso es obvio, las personas somos únicas e irrepetibles en toda la dimensión de la palabra.
- Temor a perder protagonismo en el trabajo, por ende no compartir información que le hará bien al equipo en su conjunto.
- No saber escuchar y solo oír, creyendo que nos atacan y juzgan, acto seguido interrumpir y defendernos.
En esta dirección les comparto algunas frases que pueden ayudarnos a reflexionar y enfrentar nuestros miedos o temores:
- “El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatal: lo que cuenta es el valor de continuar”. Winston Churchill – político, militar y estadista británico.
- “No temo a las tormentas, porque estoy aprendiendo a navegar mi barco. Louisa May Alcott – Escritora Estadounidense, Obra más conocida, Mujercitas.
- “La creatividad requiere valor”. Henri Matisse – Dibujante, grabador, escultor y pintor francés.
Que duda cabe, todos somos imperfectos y a la vez tenemos talentos, por esa razón los invito a comenzar a trabajar en el autoconocimiento o si ya lo hacen a seguir profundizando en el mismo y disfrutar ese proceso.
¿Qué dices te animas a remar contra corriente? y así contribuir a tener mejores familias, empresas-organizaciones y la sociedad toda en su conjunto.

Related
La paz no es una utopía
Rodrigo Guerra López
14 abril, 2026
3 min
Trump arremete contra el Papa como nunca antes se había visto
Valentina Alazraki
14 abril, 2026
4 min
La confianza en la toma de decisiones
Hugo Saldaña Estrada
14 abril, 2026
3 min
Ladrillo a ladrillo, gota a gota
Marketing y Servicios
14 abril, 2026
4 min
(EN)
(ES)
(IT)
