Humildad, la virtud de los fuertes
La virtud que fortalece el autoconocimiento y el liderazgo auténtico
Según la Real Academia Española de la Lengua, humildad es la virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Ser humilde es conocernos bien, tal como somos. Así de fácil y así de difícil. Santa Teresa de Jesús definió la humildad como andar en verdad.
Si nos conocemos podemos -no solo corregir lo que no veamos conveniente, sino, sobre todo- potenciar aquello en lo que somos buenos, pues sólo se puede edificar sobre terreno firme.
La personalidad de cada uno de nosotros se compone de la suma del temperamento más el carácter. El temperamento es la parte genética con la que hemos nacido. Unos más activos y otros más tranquilos, unos cuadriculados y otros un poco desordenados, etc. El carácter es lo adquirido, lo que vamos consiguiendo con nuestros actos. Tenemos que conocer nuestro temperamento para saber cómo podemos cambiar nuestra personalidad a través del carácter, a través de la adquisición de las virtudes. El que es muy impulsivo tiene que aprender a controlarse; el que es muy cuadriculado, tiene que aprender a ser más flexible…
La humildad, por tanto, tiene que ver con el autoconocimiento. Conocerse a uno mismo es una tarea que dura toda la vida, por lo que debemos estar continuamente profundizando en nuestro conocimiento personal. Lo importante es perder el miedo a conocerse y dedicarle tiempo de manera consciente e intencionada.
El punto de partida de la humildad es reconocer tu valía personal, quererte tal como eres, con tus virtudes y defectos. Asumir la propia imperfección es también un paso fundamental para ser humilde. En cambio, el miedo a reconocer que tenemos defectos o avergonzarnos de nosotros mismos supone el principal obstáculo para el crecimiento personal.
Si te conoces y te aceptas tal como eres serás una persona humilde y podrás esforzarte por mejorar. Y las personas humildes son muy atractivas para los demás.
Y… ¿Por qué es importante la humildad en nuestro trabajo profesional?
Para poder mejorar como profesionales y para gestionarnos a nosotros mismos, necesitamos conocernos. Conocer nuestras competencias profesionales y nuestros defectos. Si no nos conocemos, no podemos construir. La mejora profesional se debe construir sobre la humildad.
Peter Drucker, considerado para muchos el padre del management, insistía en la importancia de descubrir qué virtudes tiene cada uno, porque es lo más importante que un individuo puede saber sobre sí mismo.
La humildad es una actitud abierta, basada en el rigor con uno mismo, y no egocéntrica. Te permite aceptar el mundo tal y como es en busca de la excelencia profesional y humana. Para aceptar que podemos mejorar, necesitamos ser humildes. El soberbio ya se cree perfecto, por lo que no puede mejorar.
También es muy importante conocer a los demás. Las personas humildes tienen una capacidad especial para comprender a los demás y esto es fundamental en una sociedad en la que casi siempre se trabaja en equipo. La persona humilde es agradecida y generosa, reconociendo la contribución de los demás a sus logros, sabiendo disculpar los errores y ayudando a mejorar a sus compañeros.
Humildad y liderazgo
La humildad genera la confianza necesaria para ser un líder y para formar equipos sólidos. La humildad, lejos de ser una señal de debilidad, se presenta como una fortaleza que facilita el crecimiento personal y mejora las relaciones con los demás. Nos permite superar el propio ego y abrirnos a los demás, reconociendo la necesidad de apoyo externo, ya sea en el trabajo, en la familia, amigos…
La relación entre la humildad y liderazgo es algo de lo que ya han hablado muchos autores:
“Una de las cualidades más importantes de un líder eficaz es la humildad: la capacidad de admitir errores y aprender de los demás.” Marshall Goldsmith, coach ejecutivo y autor de “Lo que te trajo aquí no te llevará allí”.
“Los líderes verdaderos son aquellos que reconocen sus limitaciones y están abiertos a aprender de los demás. La humildad es esencial para el crecimiento.” Warren Bennis, pionero en estudios de liderazgo y autor de “On becoming a leader”.
“Los grandes líderes no necesitan actuar con dureza. Su confianza y humildad subrayan su fortaleza.” Simon Sinek, autor de “Empieza con el porqué”.
“El desafío del liderazgo es ser fuerte, pero no rudo; ser amable, pero no débil; ser audaz, pero no intimidante; ser humilde, pero no tímido.” Jim Rohn, orador motivacional y autor.
Algunas recomendaciones para ser más humilde
Como en la Fundación Perspectivas del Trabajo nos gusta ser prácticos, te proponemos algunas ideas que puedes poner en práctica a partir de hoy y que te permitirán avanzar en la adquisición de la virtud de la humildad:
- Indaga para conocerte mejor. Hay muchas maneras de conocerse: interrógate a ti mismo con interés y sin miedo a lo que puedas encontrar, pregunta a las personas que te conocen y haz algún test o análisis de la personalidad.
- Acepta cuando te equivocas. Considera que no siempre tienes la razón. Pedir perdón nos ayuda a reconocer nuestros errores y muestra nuestra voluntad de mejorar.
- Piensa que cualquier persona con la que trabajas es mejor que tú en algo, aunque no sepas en qué. Esto te ayudará a valorarles más.
- Pide ayuda y consejo cuando la necesites. No tengas miedo a preguntar.
- Esfuérzate por escuchar a los demás.
- Sigue el ejemplo de las personas sencillas. Ten confianza en los demás y trata de mostrarte accesible hacia los otros.
- Sé agradecido. Dar las gracias nos ayuda a reconocer que dependemos de los demás.
- Practica la generosidad. Ser generoso te ayudará a abrirte más a los demás, comprenderles y comprenderte.
Javier Ramos. Director de la Fundación Perspectivas del Trabajo

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