Helados y otras “chucherías”
Licencia para vivir (o para morir)
El verano huele a salitre, a campos dorados y múltiples tonalidades de verde, horizontes rojizos al atardecer, descanso… amigos y gastronomía. ¡Vacaciones!
Es libertad, pero en muchas ocasiones debido al cansancio acumulado, libertad en “estado etéreo”. Sin horarios ni para comer, ni para dormir. Sin dieta, no es el momento de sufrir sino de disfrutar. De tumbona, cuerpos al sol, baños de espuma de mar…hay que broncearse, la vitamina D es importante…
Tengo un amigo que, cuando sus hijos eran pequeños, decía “El verano son cuatro fines de semana” que pueden borrar lo aprendido o revelar su foto.
Pero…No solo es pasto verde o arena.
Otro amigo decía, “el verano es el momento malo de los niños buenos” no por el verano en sí, sino por el abandono de las normas, los límites…
Quiero hablarte de algo distinto
¡Un estilo de descanso diferente!
¡El descanso de la familia De Dios!
“No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del mal “San Juan 17,
El equipaje depende del DESTINO y tenemos la mirada fija en nuestra meta.
¿Qué llevamos en la maleta?
Los “por si acaso” no caben ¡ligeros de equipaje!
Nunca se ha tenido tanto y tan disponible.
Se ha generado una patología “del deseo” que si no es satisfecho de modo inmediato genera frustración que, si se convierte en necesidad imperativa, se puede transformar en una adicción.
La libertad se pone en juego: ya no tenemos,
Somos-tenidos (Aristóteles lo define como esclavitud)
La auténtica libertad se revela en señorío -señor de mi mismo- que expresa autodominio y autogobierno – que no vienen en el paquete original- y necesitan entrenamiento en la virtud (sobriedad y templanza).
Señorío para servir (es el para qué).
Tener-se para entregar-se.
Solo quien tiene puede dar.
Solo quien se tiene, puede entregarse (no dejarse robar)
Es necesario no confundir entrenamiento con adiestramiento.
El entrenamiento potencia el desarrollo de la libertad personal. A toda la persona (cabeza, corazón y acción).
Pero no es una tarea de gimnasio. Tampoco es un programa de desintoxicación, un “detox” a la carta para lograr una vida exitosa.
¿Te comprarías un coche sin frenos?
La Voracidad del Verano
Ser voraz es la falta de freno, en la comida, en la bebida, en horarios… propio de la avidez de un “descanso falsificado”
No hablamos de negación -un no puedo – sino de autodominio – puedo, pero no quiero- del autogobierno: moderar, atenuar, aplazar…
La negación, cuando no parte de la libertad asumida, es dependencia.
La decisión del estilo de vida sobrio es por un “bien mayor” y ese bien mayor busca soltar todas las cadenas.
Este es el combate por nuestra grandeza…
“Volé tan alto, tan alto
Que le di a la caza alcance”
Con las alas atadas no se puede volar.
“Para servir, servir”
Tomar las riendas de la propia vida se puede concretar en un plan, pequeño pero constante, de entrenamiento:
ajustar el sueño a la necesidad del descanso, renunciar a perderse en series de tv o en comunicaciones frívolas de “reality show”, redes sociales etc.
Se trata de delimitar, de modo intencional, espacios de silencio para ENCONTRAR-NOS en estos días de descanso.
HABLAMOS DE DISTANCIA CON LOS ESTÍMULOS,
De TEMPLAR LA URGENCIA de la satisfacción inmediata.
VORACIDAD Y GULA se relacionan.
(la gula es la madre de todas las pasiones)
La voracidad es la cara visible de la gula.
Y esa voracidad se manifiesta en todos los niveles de la persona: comida, compras, afectos, tecnología, perfección… y no tiene fin.
El verano es una etapa óptima para educar en la virtud del desprendimiento.
La gula puede combatirse no como restricción, sino como palanca. Es el primer escalón, el más costoso, pero con excelentes frutos en la construcción de nuestro edificio interior.
Cuando alcanzamos un objetivo, esperamos una compensación, en este instante se pone en pie la libertad personal: puedo decir que no o que sí, puedo aplazar…
Es un milímetro, un segundo para pensar y decidir. ¿Lo necesito ahora?
En el ámbito de la perfección alguien me dijo un día «La obra de arte no se termina, se abandona»
Hoy la generación de
¡la nevera siempre disponible!
¡De las marcas!
¡De la nocturnidad!
¡Del sexo indiscriminado!
Una generación del “buenismo” que fomenta un estilo de vida -ser y hacer- “extenso, blando y dulce” que reblandece el corazón con relaciones epidérmicas, oculta la grandeza a la que hemos sido llamados.
¿Cómo enseñar a nuestros hijos a conducir su propio coche?
Tu hijo será feliz si es capaz de amar y un voraz no puede ser “alguien para alguien”.
Solo busca alimentarse, de cosas, personas…
NO PUEDE ALIMENTAR. Es insaciable
Aprovecha el verano con tus hijos para lidiar con esa voracidad y no cambiará su vida por “un plato de lentejas” “por chucherías”
Un ejemplo útil tomado de la Odisea de Homero
(la recuerdas, la estudiaste)
Ulises y las sirenas
Ulises lo tenía claro. Su objetivo era volver a casa, y para lograrlo tuvo que atarse al mástil para resistir el canto seductor de las sirenas.
Nosotros también necesitamos un propósito. Porque quien no sabe a dónde va, termina donde no quiere.
Y más aún, necesitamos una estrategia:
Un límite que nos preserve
Un mástil que nos ancle
Unos amigos que compartan el mismo deseo de llegar
Un destino común
Licencia para vivir
Un vuelo cerca del sol
#libertad
#señorío
#autogobierno
#autodominio

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