09 mayo, 2026

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Las estrellas son los aforismos del cielo

Donde la sabiduría se condensa en destellos de humor, belleza y verdad

Las estrellas son los aforismos del cielo

Vuelvo a disfrutar de los aforismos de Ramón Eder. Hace unos meses leí Palmeras solitarias (Renacimiento, 2024) y ahora Las estrellas son los aforismos del cielo (Renacimiento, 2024). No tienen pierde. Ramón Eder -en la estela del gaucho Martín Fierro- escribe (y canta) sobre cosas de fundamento. No son aforismos “light”, meros juegos de palabras sin nada que decir. Eder, ha meditado, a baño María, cada uno de sus aforismos e ilumina al lector con su ingenio, sabiduría y buen humor. Como buen aforista, Eder es “una especie de mezcla de filósofo sin sistema, un poeta lacónico y un humorista consumado (p. 112). Los destellos de su pensamiento dejan buen sabor de boca, más de una sonrisa y son motivos para dialogar con él, asintiendo a lo que propone o discrepando en alguno de sus dichos, amablemente.

Recomienda leer poesía para saber leer entre líneas en cualquier texto narrativo, porque la buena literatura como el aforismo pasado por el crisol del tiempo, dejan al lector en el pórtico de la revelación (cfr. p. 98). Leer y, sobre todo, releer, detenerse, volver sobre el texto en busca nuevos mediterráneos. De tal modo, que así como las estrellas se ven en las noches de cielo limpio, también, cada lector se siente a gusto con el tipo de lectura que en ese momento requiere su alma y selecciona las líneas que más apelan a su inteligencia y corazón. Pienso, por ejemplo, en los dos tomos que Robert Spaemann dedicó a meditar sobre los salmos. Del verso “Guárdame como la niña de tus ojos, a la sombra de tus alas resguárdame (Salmo 17, 8)” dijo que “es la súplica de protección más bella que existe”. Desde luego, me encanta y reconforta, también. Y, ciertamente, la buena literatura, como los salmos, tienen buena música, de ahí que Eder sugiere que “cuando leemos en voz alta, algo muy recomendable, hay que elegir textos de escritos que tengan buen oído para disfrutar también de la música del idioma (p. 59)”.

Me ha dado que pensar el aforismo: “En los viajes interiores también se puede ir a Ítaca (p.108). Ulises, en la Odisea, regresa a su hogar, en donde están Penélope y su hijo Telémaco, entre otros. Pero también están esos otros viajes que no son de traslación y son solo -a lo mucho- de rotación o un simple estar en soledad para volver a conectarse con uno mismo. Es el viaje al fondo de uno mismo para volver a encontrar el hilo narrativo de la propia vida. Una soledad en la que, en palabras de Manuel García Morente, buscamos la realidad más profunda de nuestro ser a fin de encontrar la salvación, auscultándonos para volver a indagar sobre aquel “conócete a ti mismo” del oráculo de Delfos. Un conocimiento que no acaba y cada cierto tiempo, hemos de emprender ese viaje interior para hallarnos nuevamente.

Eder es un chestertoniano confeso. En Palmeras solitarias escribió que “Los libros de Chesterton son tabernas católicas en las que reina la alegría (p. 20)”. Y en el libro que estoy comentando dice: “A veces releo algo de Chesterton porque noto que necesito chestertonina (p. 20). Comparto, plenamente, este aserto del autor. Chesterton destila alegría, no hay malhumor ni amargura. Me va bien, intercalar en mis lecturas, algunas dosis de chestertonina para refrescar el alma.

Termino con un animante aforismo: “Si cada día conseguimos tener un instante de felicidad conseguiremos ser felices todos los días de nuestra vida, aunque solo sea un rato”. Basta unas gotitas de miel para endulzar la vida, instantes pequeños de felicidad que recibimos o que, incluso, con un dolor en el cuerpo o en el alma, podemos dar a nuestro prójimo como se dice en la canción Pescador de hombres: “mi cansancio que a otros descansa”.

Francisco Bobadilla

Francisco Bobadilla es profesor principal de la Universidad de Piura, donde dicta clases para el pre-grado y posgrado. Interesado en las Humanidades y en la dimensión ética de la conducta humana. Lector habitual, de cuyas lecturas se nutre en gran parte este blog. Es autor, entre otros, de los libros “Pasión por la Excelencia”, “Empresas con alma”, «Progreso económico y desarrollo humano», «El Código da Vinci: de la ficción a la realidad»; «La disponibilidad de los derechos de la personalidad». Abogado y Master en Derecho Civil por la PUCP, doctor en Derecho por la Universidad de Zaragoza; Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Piura. Sus temas: pensamiento político y social, ética y cultura, derechos de la persona.