05 junio, 2026

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«Es culpa tuya si me he convertido en Papa»

El testimonio de un fraile que llevó al cardenal Wojtyla al cónclave

«Es culpa tuya si me he convertido en Papa»

Karol Wojtyla estuvo muy vinculado a Roma. Aquí, como joven sacerdote, estudió en el Angelicum inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial (1946 – 1948); aquí venía primero como obispo y, más tarde, como arzobispo para participar en el Concilio Vaticano II (1962 – 1965). Sus visitas romanas se hicieron regulares a partir de 1967, cuando fue creado cardinal. El cardenal Wojtyla también tenía su casa en Roma: un pequeño apartamento en el Pontificio Colegio Polaco, situado en el Aventino. Cada vez que venía a Roma por sus compromisos en el Vaticano se alojaba aquí; el 14 de septiembre partió de este lugar hacia el segundo cónclave de 1978. Regresó al Colegio un año después, pero ya como Papa. Aquí se quedaron sus ropas, documentos, escritos y diversos objetos.
Veinticinco años después de la muerte de Juan Pablo II, gracias al empeño del cardenal Dziwisz y del rector del Colegio, el reverendo monseñor Jan Glowczyk, y a la valiosa colaboración del gobierno italiano, ha nacido en el Colegio —tan querido por él— un lugar para la memoria de Karol Wojtyla, quien fue obispo de Roma durante 27 años, en recuerdo del Jubileo 2025.
Y precisamente en el Colegio Polaco, en el Museo de Wojtyla, el 30 de mayo se inauguró una particular exposición fotográfica que relata la vida de Karol Wojtyla/Juan Pablo II visto a través de los ojos de un fraile polaco, Marian Markiewicz, quien en los años 1976 – 1982 trabajaba en el Colegio desempeñando numerosas tareas: hacía las compras, servía a la mesa, hacía de jardinero y de conductor para todos los huéspedes del Colegio. Y durante todos esos años estuvo en estrecho contacto con el cardenal Wojtyla.

Marian Markiewicz ingresó en la congregación polaca de los Frailes del Corazón de Jesús (Congregatio Fratrum Cordis Iesu – CFCI) en Puszczykowo. En 1977 fue enviado a trabajar a Roma, al Colegio Polaco: llegó a Roma el 21 de enero. Él era el conductor del Colegio y recogía a los huéspedes en el aeropuerto. Así conoció al cardenal Wojtyla, que venía a menudo a Roma. Lo acompañaba al Vaticano, pero no solo eso: con frecuencia iban a la montaña (le gustaba mucho el santuario de la Mentorella), al mar o a la casa de los padres verbitas, que tenían una piscina. Wojtyla, que era un titán del trabajo, leía o escribía incluso en el coche.

Para el hermano Marian, el año 1978 fue un año particular: el año de la muerte de dos Papas y de dos cónclaves. En agosto, Markiewicz estaba de retiro en Ariccia cuando llegó la noticia de la muerte de Pablo VI: fue con los padres paulinos a Castel Gandolfo, donde se expuso el cuerpo del Papa, e inmediatamente después corrió a Roma porque era necesario preparar el Colegio para la llegada de los huéspedes que vendrían para el funeral y el cónclave. Tres días antes del cónclave, el cardenal Wojtyla invitó al Colegio a cuatro cardenales, entre ellos a Albino Luciani. El hermano, que servía a la mesa, recuerda que el futuro Papa comía poco, pero en cambio sonreía mucho. El 25 agosto fue él quien acompañó a Wojtyla al cónclave en un Ford Escort. Al día siguiente, el 26 de agosto —que es también la fiesta de la Virgen de Czestochowa—, el hermano Marian vio en la Logia de la Basílica de San Pedro al cardenal que había conocido unos días antes. Al día siguiente fue a recoger de nuevo al cardenal Wojtyla al Vaticano.

El 27 de septiembre, Markiewicz, junto con un médico conocido suyo, asistió a la audiencia de Juan Pablo I. El médico, al ver el color de piel del Papa, constató que debía de tener algún problema con el corazón, tal vez con la presión alta. Al día siguiente llegó una noticia impactante: ¡el Papa Luciani ha muerto!

Para el hermano Marian comenzaba otro período intensísimo que se iniciaba con el funeral del Papa, el 4 de octubre. Antes del cónclave, el hermano, junto con don Stanislaw Dziwisz, llevó el equipaje del cardenal a la habitación número 91 del Palacio Apostólico, donde Wojtyla se alojaría durante el segundo cónclave. La noche del 13 de octubre, el cardenal le preguntó: «Marinuccio (usaba el diminutivo cariñoso), ¿tal vez podrías cortarme el pelo?» Markiewicz lo hizo, conservando el cabello cortado como si presintiera algo.

El 14 de octubre, el día del cónclave, el cardenal Wojtyla participó en la Misa con todos los cardenales en la Basílica de San Pedro y, después del almuerzo, se hizo llevar al Policlínico Gemelli para visitar a su amigo monseñor Andrzej Maria Deskur, que había sufrido un ictus, y para hablar con los médicos. Desde el Policlínico, en un Audi 60 de color beige, fueron directamente al Vaticano, donde Wojtyla se cambió de ropa en el apartamento de monseñor Deskur. A las 15:50 horas, todos se presentaron ante el portón, que se cerraría a las 16:00 horas. El cardenal se despidió de don Estanislao y del hermano Marian: esta escena se puede ver en la película de Krzysztof Zanussi «De un país lejano».

En el Colegio Polaco todos seguían el cónclave por televisión y, cuando el cardenal Felici pronunció el nombre de «Carlo», Markiewicz no tuvo dudas: ¡«su» cardenal había sido elegido Papa! En poco tiempo, el Colegio se vio invadido por periodistas de todo el mundo que filmaban y buscaban noticias sobre el nuevo Pontífice. La noche del 17 de octubre también se presentó en el Colegio don Dziwisz: junto con el hermano Marian y el rector del Colegio, debían llevar todas las pertenencias del Papa al Palacio Apostólico. Fue la primera oportunidad para encontrarse con el nuevo Papa y ver el Apartamento Pontificio. De esta primera visita, el «conductor» del cardenal recuerda ya la frase que Juan Pablo II le repetía a menudo: «Este es el culpable que mi trajo aquí y me dejó». Al despedirse, el Papa le dijo: «Marian, ya no iremos a la piscina de los verbitas…».

Los meses siguientes fueron intensos porque el hermano Marian fue, en cierto modo, un enlace entre el Palacio Apostólico y el Colegio. Informaba a don Estanislao cuando este venía al Colegio, y el secretario decidía si invitaba a un huésped a almorzar, a cenar o a la Misa privada. Todos eran trasladados al Vaticano por el hermano. Esta rutina diaria se vio interrumpida por el atentado del 13 de mayo de 1981.

Markiewicz pudo volver a ver al Papa junto con el rector en Castel Gandolfo el 16 de octubre de 1981, en el tercer aniversario de la elección.

En julio de 1982, el hermano Markiewicz fue llamado de regreso a Polonia por sus superiores. Fue a despedirse de Juan Pablo II. El Papa le dijo con cierta nostalgia: «Tú regresas y yo me quedo». Se veían cuando el hermano Marian venía a Roma con grupos de peregrinos y el Papa le concedía una audiencia privada. Un día, al recibir a un grupo de peregrinos, el Papa lo señaló diciendo: «Yo no estaría aquí si él no hubiera estado para traerme».

Todas estas historias y muchas otras anécdotas las relató Markiewicz en la inauguración de la exposición fotográfica abierta en el Colegio el 30 de mayo, en presencia, entre otros, de monseñor Pawel Ptasznik, rector de la iglesia polaca de San Estanislao en Roma y al mismo tiempo presidente de la Fundación Vaticana Juan Pablo II; de don Jan Glowczyk, rector del Colegio, y del profesor Michal Bialkowski de la Universidad Nicolás Copérnico de Torun, en representación de las autoridades del Voivodato de Cuyavia y Pomerania, quienes patrocinaron la exposición y la publicación de un álbum fotográfico con los recuerdos del hermano Markiewicz.

La exposición y el lugar de memoria de Juan Pablo II en el Colegio Polaco, ubicado en Piazza Remuria 2A, se pueden visitar todos los sábados de 9:00 a 14:00 horas, previa reserva telefónica al: 3473039189.

El artículo en italiano fue publicado en ACI Stampa.

Wlodzimierz Redzioch

Wlodzimierz Redzioch è nato a Czestochowa (Polonia), si è laureato in Ingegneria nel Politecnico. Dopo aver continuato gli studi nell’Università di Varsavia, presso l’Istituto degli Studi africani, nel 1980 ha lavorato presso il Centro per i pellegrini polacchi a Roma. Dal 1981 al 2012 ha lavorato presso L’Osservatore romano. Dal 1995 collabora con il settimanale cattolico polacco Niedziela come corrispondente dal Vaticano e dall’Italia. Per la sua attività di vaticanista il 23 settembre 2000 ha ricevuto in Polonia il premio cattolico per il giornalismo «Mater Verbi»; mentre il 14 luglio 2006 Sua Santità Benedetto XVI gli ha conferito il titolo di commendatore dell’Ordine di San Silvestro papa. Autore prolifico, ha scritto diversi volumi sul Vaticano e guide ai due principali santuari mariani: Lourdes e Fatima. Promotore in Polonia del pellegrinaggio a Santiago de Compostela. In occasione della canonizzazione di Giovanni Paolo II ha pubblicato il libro “Accanto a Giovanni Paolo II. Gli amici e i collaboratori raccontano” (Edizioni Ares, Milano 2014), con 22 interviste, compresa la testimonianza d’eccezione di Papa emerito Benedetto XVI. Nel 2024, per commemorare il 40mo anniversario dell’assassinio di don Jerzy Popiełuszko, ha pubblicato la sua biografia “Jerzy Popiełuszko. Martire del comunismo” (Edizioni Ares Milano 2024).