En Singular
Eres único. Una fotocopia no es dinámica…
“Cada persona es un paisaje… y cada paisaje tiene su luz, sus sombras, su profundidad y su misterio.”
“Hoy daría mi vida para que nunca olvidaras el amor con que Dios te mira.”
Un día me preguntaste:
¿Y eso cómo se hace? ¿Cómo no olvidar esa mirada de amor incondicional?
Vivimos entre estímulos constantes, pantallas encendidas, exigencias, filtros, etiquetas y “likes” … y, en medio de tanto ruido, olvidamos el silencio. Ese que limpia el cristal en el que nos miramos.
Olvidamos esos divinos ojos que nos contemplan con ternura, como el artista que se queda extasiado ante su obra más querida.
Olvidamos lo esencial: somos únicos, manifestamos el reflejo del autor que nunca hace copias, aunque sean numeradas…
Dios no se repite. Tú no eres un error, ni un borrador…
Una melodía, no una suma de partes
A veces se intenta explicar a la persona parte a parte, fraccionando: el cuerpo, por un lado, la mente por otro, las emociones por otro, las decisiones por otro… como si pudieran diseccionar el misterio que eres.
Pero no.
Tú eres una sinfonía. Una melodía entera. Y si la fraccionas, pierde su música.
No eres intercambiable. No eres un personaje.
Eres persona.
Y eso lo cambia todo.
Tú, solo tú (para enriquecer)
- Eres ÚNICO: no hay nadie como tú.
- Eres UNO: completo, entero, indivisible.
- Eres TRASCENDENTE: creado por Amor y para amar.
Tienes origen y destino. Tu vida tiene un sentido profundo.
Tu cuerpo, tus gestos, tu forma de mirar, tu forma de querer, tus decisiones… todo habla de ti, pero no eres tú.
Y tu corazón es el centro de esa historia.
CENTRO DE ENERGÍA NUCLEAR
El corazón: donde todo se une
“El corazón no solo siente, también sabe y entiende.”
(Benedicto XVI)
Tu corazón no es solo emocional. Es el centro de control.
- Piensa.
- Elige.
- Discierne.
Es el cruce entre tu inteligencia, tu sensibilidad y tu libertad.
Es el campo de batalla entre el amor verdadero y los espejismos de un deseo que se busca a sí mismo.
Y ahí, en lo más íntimo, aprendiste a amar:
en los ojos de quien te amó primero.
Otra vez la poesía
Soy alto porque tú me crees alto,
y limpio porque tú me miras
con buenos ojos, con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente […]
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
–oscuro, torpe, malo– el que lo habita.
— Ángel González
Necesitamos esa mirada amorosa que nos dice
¡Qué bueno que existas! Y purifica nuestra mirada hacia nosotros mismos
Necesitamos aprender a mirar como Él nos mira: con una ternura que construye, con una verdad que transforma, que limpia y nos hace levantar el vuelo.
¡Que rujan los motores!
Redirige esa fuente de energía, con ritmo, con fuerza…
Encauza lo que sientes.
La solución no es ahogar el corazón, sino darle cauce. Como un río: limpio, fuerte, dirigido hacia el mar del propósito.
¿Cómo hacerlo?
- Conocerme.
- Aceptarme.
- Quererme con alegría.
- Mejora lo que puedas mejorar.
- Abraza con paz lo que no puedes cambiar.
- Y hazlo todo con el amor con que Dios te ama: sin condiciones.
No es fácil. Hay heridas. Miedos. Vacíos. Excesos. Pero Dios no improvisa contigo.
Dios tiene visión de eternidad
Tal vez cueste creerlo, pero Dios te pensó desde siempre. Con tus fortalezas… y también con tus fragilidades.
Te conoce y te llama por tu nombre. No para exigirte perfección, sino para acompañarte a descubrir por qué eres el objeto de su amor.
Tu valor no depende de lo que haces, ni de lo que logras.
Tu valor está en lo que eres para Él:
amado, buscado, rescatado, sostenido.
Y si hoy sientes que no sabes por dónde seguir, empieza por aquí:
Haz silencio dentro de ti
Pregúntate:
- ¿Dónde tengo el corazón?
- ¿Qué bien guía realmente mi vida?
- ¿Vivo desde el amor o desde el miedo?
No tengas miedo a mirarte con verdad.
Pierde el miedo a equivocarte. El amor no es estático. Es camino, caída, perdón, reconstrucción.
Y si estás vivo… aún estás a tiempo.
Dios camina contigo. Sin prisas. Con ternura infinita.
Escribe tu historia desde quién eres:
un ser único, irrepetible, llamado a amar y a ser amado.
Termino con un texto de mi libro “El yo y sus metáforas” por si te interesa saborearlo
«Vivir con los pies en lo concreto, en lo medible y cuantificable, requiere gestionar con señorío la conducta diaria, tanto el paso corto (—) como el corazón que sueña grandezas personales –mirada larga– como globos de colores que escapan a las alturas y se resisten a ser enjaulados, a ser interpretados por ojos ajenos. Yo debo descubrir qué anhela realmente mi corazón a través de ese lenguaje que revelan mis huellas para poder entender-me, querer-me, aceptar-me…, y cada día materializar lo universal en lo concreto.
Aprender a convivir con mi realidad y mi proyecto, con paz y paciencia. Creciendo juntos, madurando de modo armónico el ser y el llegar a ser, jugando al acierto y al error sin miedo, sorprendiéndose mutuamente. Recomenzando en cada lance. Aprendiendo a relativizar desde el corazón, limpiando escamas y adherencias que embarran las alas e impiden levantar el vuelo con sentido del humor.”
Te deseo un trato amigable contigo mismo.

(EN)
(ES)
(IT)
