13 mayo, 2026

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El poder de la confianza en pareja

La confianza como base del amor auténtico, la libertad y el crecimiento mutuo en la vida en pareja

El poder de la confianza en pareja

La confianza nace de la aceptación incondicional de cada persona, llamada a algo grande. En familia se nos acepta a cada uno, y se nos quiere por quienes somos, por la grandeza y dignidad de cada persona. Esta aceptación incondicional es lo que nos da seguridad ante la vida, y hace posible que nos valoremos, a cualquier edad, que tengamos metas valiosas e ilusionantes.

A la luz de la confianza y del cariño que nos brindan, nos construirnos como personas singulares. Con las propias cualidades y talentos. Nos ayudan a mejorar como personas: nos enseña a querer, a poner el corazón en los demás.

La relación en pareja se basa en una relación de amistad. Y la amistad es la que abre el camino a la confianza. El amor de amistad es generoso, incondicional, desinteresado, a la vez que se comparte algo en común. Y al estar rodeado de afecto, hace que sea mucho más entrañable y enriquecedor.

Un gran escritor, C. S. Lewis, señala que la amistad es el don más preciado de la vida. Y lo dice de una forma muy especial: “La amistad es el instrumento por el que Dios nos revela las bellezas de los demás”… Y en pareja, esas cualidades nos enamoran, si cuidamos ese amor, si lo trabajamos cada día.

Por eso, se trata de apreciar y valorar al otro en cuanto otro”, dejándole ser a su modo, agradeciendo sus talentos, su esfuerzo, sus detalles por querer. También es necesario confiar para que se pueda realizar: ser él mismo, ella misma.

La confianza da libertad para forjarnos” como personas, y para conducirnos en la vida. También para tomar las decisiones adecuadas y llevarlas a la ación: es decir, para ser mejores personas.

Asimismo, para dirigirse a una meta valiosa, con voluntad y perseverancia. Por ejemplo, amar más y mejor, con un amor auténtico, de calidad, con más calado y profundidad. Ayudándole al ser querido a alcanzar su plenitud, su mejor personalidad.

Confiamos cuando le presentamos sus mejores actuaciones. Cuando vemos lo mejor: todo lo bueno que es, y hace, sus puntos fuertes, sus cualidades específicas propias y puntos luminosos. Porque, el cariño permite ver toda su belleza, a veces algo oculta. Saber que hay mucho bueno y bello en él, en ella, que lucha por salir.

Al confiar permitimos su progreso y crecimiento como persona. Es como mirarle y descubrir sus cualidades y puntos singulares. Así presentarle ese ideal, y que lo pueda desarrollar con la fuerza del cariño, alcanzando poco a poco su mayor plenitud.

La confianza, junto con el cariño, estimulan a dar lo mejor de cada uno. Es como dar alas” para que se desarrolle y despliegue sus capacidades. Y también fomenta el optimismo, porque le capacita para ver posibilidades y retos, y superar los problemas que se presenten, con ilusión y perseverancia en la lucha, hasta lograrlo.

De esa forma, no intentaremos controlar al otro, porque lo asfixiaríamos, sino que lo dejamos libre. Sabemos que es valioso, y lo aceptamos tal como es. Esperamos lo mejor de él, sin encasillarlo, ni etiquetarlo, ni juzgarlo, ni mostrar rigideces, para que pueda conseguirlo.

Y nos damos a conocer, le hacemos partícipe de nuestra intimidad, sin máscaras ni protección. Y el otro hará lo mismo, si se siente acogido y amado, si hay confianza mutua. Lo cual abre canales de comunicación…

Amar es confiar, es tratarle un poquito mejor de lo que es en ese momento para estimularle a luchar por su mejor personalidad. Y es manifestar la alegría de estar a su lado, con agradecimiento. Por eso qué importante es cuidar el ambiente de casa, crear ambiente de hogar para lograr ese “microclima» delicado, alegre y confiado, donde crecen las personas al calor del cariño. El “factor invisible” que permite sentirse queridos y volar alto.

Confiar también es saber perdonar, y permitir un nuevo comienzo, creerle mejor de lo que es, o de lo que ha hecho en ese momento…, porque todos somos frágiles y nos podemos equivocar. Y herir a la persona que más queremos. Sin embargo, de sabios es rectificar, con sencillez. La desconfianza genera incomunicación. Los secretos y los rencores son como barreras que separan, cuando no se quieren hablar. Entonces se rehusan esos temas, y se “instala” la incomunicación, el ir cada uno por un lado. Sin puntos en común.

Al hilo, una idea de C. K. Chesterton: el amor “es lo más necesitado de un lento desarrollo, de paciencia, de largos plazos de tiempo, de compromiso magnánimo, de modales llenos de amabilidad”… Que sólo se consiguen en un clima de confianza y cariño. Nada o poco se logra con malas caras y nerviosismo. Sí con afabilidad, calma, cariño, ternura. Poniendo el corazón en la persona querida.

Una consecuencia de la confianza y del cariño es la felicidad y la dicha, que surgen en la medida en que nos preocupamos de la otra persona… Es proporcional a la propia generosidad y entrega, porque, en definitiva, eso es querer. En el amor, “sólo se tiene lo que se da”… Y quien confía recibe fidelidad y amor, y hace mejor a quien ama.

Además es fuente de paz, que realimenta los sentimientos positivos de admiración, cariño y entrega mutuos. Es como una corriente de ida y vuelta inmersa en afecto, un dar y un recibir siempre positivo que entreteje y consolida ese amor.

María José Calvo

Soy Mª José, Médico de familia. Estudié en la Universidad de Navarra, y allí conocí a mi marido. Pronto la familia suscitó un gran interés en mi. Tuve la suerte de conocer y formarme con grandes pedagogos, entre ellos el Profesor Oliveros F. Otero, uno de los fundadores del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Navarra. También hice diplomados en Orientación Familiar en Madrid, en IPAO, con grandes profesionales y amigos, y un Asesoramiento familiar con Edufamilia. Hace tiempo comencé la aventura de escribir para compartir tantas cosas que tenía en mi cabeza y en mi corazón, e iba haciendo vida en mi propia familia, a la vez que escribía en la Revista Hacer Familia, de Palabra. Pinceladas sobre la familia, el amor de pareja, y el arte de educar, con una mirada antropológica humanística, basada en la ciencia, la biología, la medicina… Asimismo, colaboro con otras revistas y diversas webs. En familia creamos un ambiente de confianza y libertad, donde se construye y re-construye cada persona, y donde se quiere a los demás de forma natural. Y ese ambiente va humanizando nuestro entorno. Aquí me tienes: optimistaseducando.blogspot.com.es