05 abril, 2026

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El perdón sin fronteras

Diez años de Misioneros de la Misericordia

El perdón sin fronteras

Este diez de febrero se cumplirán los diez años de la creación y envío, por parte del Papa Francisco, de los misioneros de la misericordia. El Santo Padre nombró a estos sacerdotes con dos misiones principales, predicar la misericordia, y, sobre todo, administrar el sacramento de la misericordia, confesar. Ese diez de febrero de 2016 Su Santidad creó aproximadamente un millar de confesores, sacerdotes especialmente dedicados a confesar, los misioneros de la misericordia.

Así, el Sumo Pontífice, cabeza visible de toda la Iglesia, desde el centro del globo católico, envió radialmente confesores a todos los lugares de la superficie de la esfera terrestre. Imagen, ésta, que proclama de manera transparente que el perdón del adorable redentor ha de llegar a todos los lugares del mundo.

El Anuario de 2019 de los Misioneros de la Misericordia aporta la estadística que sigue, relativa al momento de su publicación. Los misioneros de la misericordia, en número de 911, estén en todos los continentes. Hay 519 en Europa, 223 en América, 97 en Asia, 65 en África, 7 en Oceanía. Se encuentran en 84 naciones del mundo: en 25 países de Europa, en 21 de África, en 21 de América, en 15 de Asia y en 2 de Oceanía. Están, por ejemplo, en España, Francia, Italia, Ciudad del Vaticano, Alemania, Polonia, Rusia, Canada, Estados Unidos, México, Brasil, Perú, Argentina, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, India, China, Filipinas, Israel, República Democrática del Congo, Sudáfrica, Nigeria, Tanzania, República de Mali, Australia, etc. Se encuentran en 482 diócesis del planeta. Los datos de ese anuario visibilizan un hecho importante, la universalidad de esta realidad.

Resulta también subrayable que una prerrogativa de los misioneros de la misericordia consiste en poder perdonar directamente los pecados cuya absolución está reservada a la potestad de la Santa Sede. Con esto se pretendía acercar y facilitar el perdón a esos pecadores.

Resulta interesante rememorar los momentos del primer encuentro mundial que tuvimos los misioneros de la misericordia con el Romano Pontífice para poder profundizar en lo que ello significó.

Fue en Roma, durante los días 9 y 10 de febrero del año jubilar de la misericordia. El Papa nos regaló una estola morada para confesar. Ésta, llevaba bordado el logotipo del año jubilar, significando el peso de la caridad de llevar a los penitentes sobre las espaldas, y llevaba inscrita la frase “Misericordes sicut Pater”, misericordiosos como el Padre. Todo empezó por donde debía empezar. Esto es, por la adoración solemne del Santísimo Sacramento del Altar y haciendo que los nuevos misioneros de la misericordia se confesaran. De esta manera empezaba todo junto al buen Jesús, divino Salvador, Hombre – Dios, y se predicaba con el ejemplo. Pues, un buen confesor ha de ser primeramente un buen penitente. Siguió la peregrinación a la puerta santa, se trataba de purificar el corazón aún más, por medio de lucrar la indulgencia jubilar, que quedara perdonada culpa y pena. Durante este recorrido se rezó la oración del jubileo, en la misma se resalta que Cristo es el rostro misericordioso del Padre. El Papa, en su discurso a los misioneros de la misericordia, en la Sala Regia del Palacio Apostólico del Vaticano, dijo, entre otras cosas: sed confesores misericordiosos a imitación del corazón de Cristo; tened corazón de padre y de madre; tened como referencias a dos grandes confesores, el padre Pío y san Leopoldo Mandic. Siguió el saludo personal al Vicario de Cristo, que mostró gran cercanía. El día 10, primer día de la cuaresma, los 750 misioneros de la misericordia presentes concelebraron la Santa Misa con el Papa. Hubo una magna retransmisión internacional de la celebración. En la homilía el sucesor de Pedro resaltó que estamos necesitados del perdón de Dios y de recibir la misericordia. “Franciscus Summus Pontifex […] constituit te Missionarium Misericordiae”. El Papa constituyó personalmente a los misioneros de la misericordia. Imploró personalmente sobre ellos la venida del Espíritu Santo, y los envió. También fue muy significativo que todo el acto estuvo acompañado por unas urnas que contenían los cadáveres del padre Pío y de san Leopoldo Mandic, dos santos que pasaron tantísimas horas en los confesionarios. A continuación de la Santa Misa, todos veneramos los restos de estos dos grandes santos. En suma, el Papa estaba muy ilusionado con su proyecto de creación y envío de los misioneros de la misericordia, para que perdonaran y lo hicieran misericordiosamente.

Actualmente, en todo el mundo, siguen existiendo los misioneros de la misericordia, aunque después del año de la misericordia no todos los fieles siguen siendo conscientes de la permanencia de esta realidad que tanto ilusionó al Papa.

El mensaje, y el gesto, del Papa Francisco, son muy claros, la necesidad de que los fieles se acerquen al sacramento de la misericordia, y la gran conveniencia de que sean acogidos con un corazón misericordioso. Ahora que se acerca el inicio de la cuaresma este mensaje redobla su actualidad.

José María Montiu de Nuix

Nacido en Cervera, Lérida, España, en 1960 y bautizado ese mismo año. Ordenado sacerote en 1992. Doctor en Filosofía. Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona (UB). Licenciado (especialidad: Matemática Fundamental), cursos de doctorado y suficiencia investigadora en Ciencias Exactas por la UB. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Navarra. Licenciado en Estudios Eclesiásticos por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer, Valencia. Docente e investigador con más de medio millar de publicaciones.