17 junio, 2026

Síguenos en

León XIV: «Me reconfortó la fe y la alegría del pueblo español»

En su audiencia general, el Papa reflexiona sobre la acogida en España, defiende el valor de la piedad popular como motor de inclusión y pide a Europa redescubrir su identidad sin temor a lo diferente

León XIV: «Me reconfortó la fe y la alegría del pueblo español»

En la mañana de este miércoles 17 de junio, la Plaza de San Pedro volvió a convertirse en el epicentro de una profunda reflexión eclesial y geopolítica. El Papa León XIV dedicó su audiencia general a hacer balance de su reciente viaje apostólico a España, una visita que el pontífice calificó como un testimonio vivo de cómo la fe y la belleza cultural pueden actuar como puentes en una Europa fragmentada.

Durante su catequesis, estructurada en torno a la riqueza de la liturgia y los signos eclesiales, el Santo Padre insistió en que la verdadera fuerza de los pueblos reside en su capacidad para unirse desde sus identidades particulares, evitando las polarizaciones contemporáneas. «La unidad no es uniformidad», subrayó, destacando que los lazos humanos y espirituales más sólidos se construyen «sin caer en ideologías que aíslen o excluyan».

El eco de España: de Madrid a las periferias

El Papa repasó los momentos clave de su intensa agenda en la península ibérica, recordando las multitudinarias celebraciones y los encuentros con las realidades más vulnerables del país. Hizo especial hincapié en el hito histórico vivido en Barcelona, donde presidió la misa solemne y bendición de la recién completada Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí. A ojos del pontífice, este templo y su culminación no son meros monumentos estéticos, sino símbolos de una comunidad que eleva su mirada hacia lo trascendente en medio de la modernidad.

Sin embargo, el núcleo de su mensaje no se quedó en los grandes templos. León XIV ensalzó la vitalidad de la piedad popular española —sus tradiciones, procesiones y manifestaciones callejeras de fe— como una «profesión de fe viva» que sale al encuentro del hombre contemporáneo. Explicó que estas expresiones tradicionales no deben verse como reliquias del pasado, sino como realidades dinámicas capaces de manifestar la cercanía de la Iglesia con «el pobre, el oprimido y el que se encuentra solo».

Una Europa que no debe temer al «otro»

El análisis del pontífice adquirió un tono marcadamente europeo y social al abordar los desafíos del continente, especialmente la gestión de las migraciones y la acogida de los más débiles. León XIV pidió a Europa no perder su alma ni encerrarse en sí misma por miedo a lo desconocido o al extranjero.

Para el Santo Padre, la acogida y la fraternidad universal no desdibujan la identidad de un pueblo, sino que la enriquecen. Una sociedad verdaderamente sana, defendió, es aquella capaz de abrir sus puertas y reconocer la dignidad inherente de cada persona, buscando soluciones conjuntas a crisis humanas que no pueden responderse con meras estrategias políticas o cierres de fronteras.

Al concluir su alocución, el Papa invitó a los fieles presentes y a las iglesias locales a continuar profundizando en el camino de la sinodalidad y la escucha mutua, recordando que el núcleo del Evangelio consiste en poner siempre en el centro a Jesucristo a través del rostro y las necesidades del hermano.

Texto completo de la Audiencia General:

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro
Miércoles, 17 de junio de 2026

________________

Catequesis – El Viaje apostólico a España

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

Hoy deseo proponer algunas reflexiones sobre el viaje apostólico a España que realicé la semana pasada para visitar Madrid, Barcelona, la abadía de Montserrat y las islas Canarias.

Después del largo viaje a cuatro países africanos, esta vez me he encontrado inmerso en un país europeo de antigua y riquísima tradición católica. Y ha quedado claro que en la España de hoy, que ha conocido notables cambios sociales y culturales, el Papa ha sido acogido en todas partes con entusiasmo y apertura a la escucha. Doy gracias por ello a Dios y a todo el pueblo español, al Rey y a las autoridades civiles, a los obispos y a las comunidades eclesiales.

El pueblo de Dios me ha confortado grandemente con la festiva manifestación de su fe y de su afecto. Por mi parte, he confirmado a los fieles y, como obispo de Roma, los he animado a superar cualquier forma de división y de contraposición, y a cultivar siempre la comunión, el diálogo, la unidad en la diversidad. Este es el servicio propio del Sucesor de Pedro, servicio que en los viajes apostólicos encuentra una expresión específica, siempre adecuada a las situaciones eclesiales y sociales de los países visitados.

En el caso de España, he podido notar con alegría cómo la gente, de todas las edades y condiciones, esperaba la visita del Papa: en todas partes he encontrado multitudes que me han dado la bienvenida con gran cariño. Este hecho no era algo que se pudiera dar por sentado, y merece una reflexión. Naturalmente, esta participación expresa, ante todo, como decía, la fe del pueblo español; al mismo tiempo, considero que manifiesta la necesidad generalizada de reencontrarse unidos sobre un fundamento verdadero y profundo, no ideológico ni de interés parcial. Ese fundamento que solo Cristo, en último término, puede asegurar, y que el Evangelio, a través de las necesarias “inculturaciones”, puede transmitir a la vida de los pueblos. Puede hacerlo porque su mensaje responde plenamente a estas dos exigencias: la búsqueda de la verdad y la sed de justicia.

En Madrid y Barcelona, nos hemos reunido en las grandes catedrales, así como en los modernísimos estadios. Hemos rezado el Santo Rosario en la abadía de MontserratHemos celebrado en la Sagrada Familia, símbolo majestuoso, sinfonía de piedra y luz que habla a todos del misterio cristiano. Este encuentro de lo antiguo y lo moderno, de la tradición católica y la cultura contemporánea, me ha hecho percibir directamente el carácter propio de Europa, su riqueza inestimable, como realidad actual, no superada. Se trata de un patrimonio que hay que custodiar con cuidado, para poder invertirlo en el hoy global con sus desafíos históricos: la paz, la ecología integral, el desarrollo equitativo y sostenible, el respeto a la dignidad humana. Son desafíos que el Concilio Vaticano II ya había reconocido claramente, y sobre los que ha regresado el Magisterio sucesivo, hasta mi reciente Encíclica Magnifica humanitas, que tiene como objetivo la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial.

He percibido, a través de los diversos encuentros, la necesidad de escuchar en la voz del Papa el Evangelio de la esperanza para esta humanidad nuestra de hoy, tan afectada por las consecuencias negativas de un modelo de desarrollo engañoso. Esta necesidad, que ha encontrado expresión en los numerosos testimonios que he podido escuchar -testimonios unas veces conmovedores, otras edificantes-, la he encontrado también, y sobre todo, en los rostros de los pequeños y de los pobres que he encontradodel niño que en la parroquia me ha leído su carta; de algunas de las víctimas de abusos que piden ser escuchadas; de los detenidos que me esperaban en la cárcel; de los jóvenes llenos de inquietudes y de proyectos; de los migrantes en los centros de acogida de las Canarias.

Precisamente allí, en las islas Canarias, última etapa de nuestro itinerario, he encontrado una clave de interpretación general. Me la han ofrecido, por una parte, la misma posición geográfica del archipiélago; y, por otra, la realidad de una Iglesia local que acoge a un gran número de migrantes forzados, procedentes sobre todo de África. Sabemos que el fenómeno migratorio es complejo y que requiere planes de acción orgánicos y concertados. Pero esta clave de interpretación abre una perspectiva diversa y más amplia: nos hace entender que estamos llamados a releer el Evangelio en el mundo de hoy intercambiándonos los dones de nuestras respectivas culturas y, en especial, los frutos que produce en ellas la fecundidad del mensaje de Cristo. Y uno de estos frutos es precisamente el diálogo entre las personas y entre los pueblos, el encuentro con espíritu de fraternidad, que permite descubrir y apreciar recíprocamente los valores de los que el otro es portador. Este camino no es fácil; requiere buena voluntad y la ayuda de Dios, pero es el camino que conduce a la civilización del amor.

Queridos hermanos y hermanas, el lema de este viaje apostólico era “Alzad la mirada” (cfr. Jn 4,35). Son palabras que Jesús dirige a sus primeros discípulos para enseñarles a ver en las personas y en las multitudes el deseo de vida, de verdad, de plenitud. El Señor repite estas palabras, a mí el primero, y con su gracia lo he experimentado durante el viaje. Hoy quisiera compartir con ustedes esta invitación: ¡alcemos la mirada! Aprendamos de Jesús a mirar al prójimo, la gente, el mundo, “con los ojos de Dios”, es decir, con amor, respeto y compasión.

Finalmente, quiero dar las gracias a cuantos han rezado por el éxito de este viaje apostólico, especialmente a las comunidades de monjas contemplativas, que en España, gracias a Dios, son muy numerosas. Sigan rezando para que, mediante la intercesión de la Virgen María, las semillas que he esparcido den frutos abundantes. ¡Gracias!
______________________

Llamamiento

Acojo con satisfacción el acuerdo alcanzado entre la República Islámica de Irán y los Estados Unidos de América, que se firmará el viernes, como resultado alentador de un paciente trabajo de diálogo y de negociación. Expreso mi gratitud a los países que se han esforzado por favorecer el encuentro entre las partes y hacer posible dicho entendimiento. Espero que este acuerdo contribuya a reforzar la confianza recíproca, la seguridad y la estabilidad en Oriente Medio, y promueva caminos de diálogo y cooperación entre los pueblos.

Por otro lado, llegan noticias dolorosas sobre la guerra en Ucrania, que sigue extendiéndose: numerosas víctimas inocentes, rescatistas muertos, iglesias y lugares del patrimonio cultural devastados por las llamas. Expreso mi cercanía a cuantos lloran la pérdida de sus seres queridos, a los heridos y a quienes, en medio de la violencia, siguen sirviendo a la vida con valentía. Invito a todos a rezar para que esta guerra termine. Pidamos al Señor que abra vías de diálogo, que apague el odio y que haga posible una paz justa y duradera.
_______________________

Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Tal como indicó Jesús a sus discípulos, los invito a alzar la mirada para aprender a ver en las personas su deseo de vida, de verdad y de plenitud (cf. Jn 4,35). Que Él nos enseñe también a nosotros a mirar a los demás con los ojos de Dios, es decir, con amor, respeto y compasión. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.
________________________

Resumen leído en español por el Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

En nuestra catequesis de hoy deseo compartir algunas reflexiones sobre el viaje apostólico que realicé la semana pasada en España. Agradezco a Dios y a todo el pueblo español; particularmente al Rey y a las autoridades civiles, a los obispos y a las comunidades eclesiales. Durante mi visita pude experimentar con gran alegría la fe y el afecto de la gente, así como la sed profunda de congregarse unidos en Cristo. Los diferentes encuentros revelaron el deseo de escuchar el Evangelio y la inquietud por hacerlo vida en el mundo de hoy.

La última etapa del viaje ha afianzado un aspecto muy importante: estamos llamados a ser testigos de Cristo compartiendo nuestra fe y nuestra cultura con los demás. Se nos invita a un diálogo entre las personas y los pueblos, en espíritu de fraternidad. Este camino no es fácil, requiere buena voluntad y la ayuda de Dios, pero es la senda que nos conduce a la civilización del amor.

Exaudi Redacción

¿Qué es Exaudi News? Exaudi News es un medio de comunicación católico internacional que informa, forma y transforma, diariamente en español, inglés e italiano. A través de noticias, artículos de análisis y transmisiones en directo de los eventos del Papa, Exaudi busca fortalecer la unidad de los cristianos y contribuir a la evangelización del mundo, siempre guiados por la doctrina social de la Iglesia. Trabajamos para acercar la verdad y los valores cristianos a cada rincón del planeta. ¡Ayúdanos a transformar el mundo con Exaudi! En Exaudi creemos que la evangelización y la información de calidad pueden cambiar vidas. Para continuar con nuestra misión y expandir nuestro alcance, necesitamos tu ayuda. Además, buscamos personas comprometidas que deseen unirse a nuestro equipo. Con tu apoyo, lograremos llegar a más personas, difundir el mensaje de Cristo y reforzar la unidad de los cristianos. ¿Te unes a nuestra misión? Para más información sobre cómo colaborar, visita Exaudi.org/es o contáctanos directamente: [email protected] Exaudi: Informa, forma y transforma.