02 julio, 2026

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Amistad y “compañía” en el Señor de los Anillos

La fuerza de la lealtad y la luz frente a la sombra en la obra de J.R.R. Tolkien

Amistad y “compañía” en el Señor de los Anillos

El lenguaje y las palabras son el inicio del mundo mítico de JRR Tolkien. Su obra está escrita desde los muchos idiomas que manejaba, e inventaba, que dan profundidad histórica, y especialmente para leer en voz alta. Y si es entorno a un fuego, disfrutando de una buena compañía, y comida, tanto mejor. Los amigos son ese acicate y esa compañía que se rescatan entre sí de tanto sufrimiento, como en la vida real… Por eso, en las Puertas de Moria: «Habla amigo, y entra…” Entra al legendario de Tolkien.

Un viaje existencial y una Compañía

A causa del Anillo de Poder, que quiere dominar voluntades y anegar corazones, Frodo tiene que emprender un viaje insólito hacia Mordor, «donde se extienden la sombras», a las Grietas del Destino. Destruir el Anillo de Poder, donde se forjó, es la única solución. Pero el Señor Oscuro está al acecho y tiene muchas criaturas a su servicio…

Un itinerario lleno de peligros, oscuridades e incertidumbres, y debe superar un sin fin de dificultades, terrores y sufrimiento. Tarea ingente y agotadora, sobre todo para un ser tan pequeño, un Mediano de la Comarca, además bajo el peso y la maldad del Anillo…, que cada vez siente más y más. ¿Podrá hacerlo solo? ¿Cuenta con algo más?, ¿hay esperanza?…

Portar el Anillo de Poder es su misión, le dice Gandalf, y necesitará todas sus fuerzas, ánimo e inteligencia. Pero cuenta con la amistad leal de otros hobbits, en especial de Sam, de algunos hombres, como Aragorn, con su pasado que debe restaurar, con Boromir, capitán de Gondor, Faramir y su nobleza de corazón, un enano, Gimli, que le atrae la belleza, un elfo, Legolas, artista creativo, inmortal, y hasta de un Istari o sabio: Gandalf, el «Peregrino Gris», o Mithrandir para los elfos, buen consejero y amigo, que anima y caldea los corazones.

Amistad y lealtad son muy importantes en la obra de Tolkien. Como apunta el doctor E. Segura, se basan en la afinidad de personajes que procuran una misión importante para todos. Cada uno se tiene que decantar por ser fiel a esa misión, y ayudar en la destrucción del Anillo, o ser desleal y traicionar a los demás, y con ello a los Pueblos Libres de la Tierra Media. Los que quieren preservar la luz y la esperanza, y, los que sólo anhelan el poder y el control de otros. Y esto condiciona toda la trama y el tono épico «in crescendo» de El Señor de los Anillos. En este sentido, la lealtad y libertad de cada personaje van unidas, en aras de una misión de gran trascendencia.

Quien le ayuda especialmente es Gandalf, el buen amigo, sabio, que eso significa «mago» en la Tierra Media. Anima a cada uno en lo que necesita para usar la libertad en su propia misión…

Posee el Anillo Narya, uno de los Anillos élficos, regalo de un Elfo, y con él enciende los corazones. Aconseja para realizar actos heroicos más allá de lo que pudieran alcanzar por sí mismos. Como se cuenta en el Silmarillion, y en Los Cuentos Inconclusos, tiene mucha relación con el fuego en sus distintas formas: en su aspecto de juego para los hobbits, sencillos, o, cuando manifiesta su autoridad frente el Balrog y le increpa: «¡no puedes pasar!»…  Es un fuego que se opone a la destrucción, “que anima y socorre en la desesperanza y la aflicción».

Trancos, ese Montaraz del Norte que conoce en la posada de Bree, leal hasta la muerte. Corre por sus venas la sangre de los antiguos Reyes Númenóneanos, y será fiel hasta el final. Elessar le llama el caballero Elrond desde muy pequeño, que significa esperanza, y demostrará su nobleza, su valor y realeza. Reparará el daño de Isildur, sanará en la aflicción, y devolverá la gloria a Gondor.

Otro personaje, la Dama Galadriel, quien le anima en su interior, le considera sabio y le permite asomarse al Espejo. Le hace percibir la importancia de su misión…, y de que, tanto si tiene éxito en ella, como si no, quizá se aproxime el fin de las cosas hermosas que han creado los elfos en la Tierra Media. Y le entrega un regalo: la Luz de Eärendil, la más preciada Estrella, que le socorrerá en lugares pavorosos, cuando otras luces se hayan extinguido.

Y cuenta con Sam, que le acompaña y le presta su auxilio frente a los tantos peligros, sin pensar en él, sino en el Señor Frodo, con una lealtad admirable, hasta la Ciénaga de los Muertos, la oscuridad terrible de Ella-laraña, y el mismo Monte del Destino. Verá titilar una Estrella, cobrará fuerzas y esperanza, y se enfrentará a los Orcos de la torre de Cirith Ungol. Se convertirá en Samsagaz.

Al final de del camino, cuando Frodo casi no puede caminar por el dolor, el cansancio, el sufrimiento y el peso del Anillo, le anima y le dice: si no puedo cargar con el Anillo, cargaré con usted.

Dejo un fragmento precioso de “El Retorno del Rey”, El Monte del Destino, de Ed. Minotauro: «Se inclinó sobre Frodo y lo despertó. Frodo gimió, pero con un gran esfuerzo logró ponerse en pie; vaciló, y en seguida cayó de rodillas. Alzó los ojos a los flancos oscuros del Monte del Destino, y apoyándose sobre las manos empezó a arrastrarse.

Sam, que lo observaba, lloró por dentro, pero ni una sola lágrima le asomó a los ojos secos y arrasados.

—Dije que lo llevaría a cuestas aunque me rompiese el lomo —murmuró— ¡y lo haré! ¡Venga, señor Frodo! —llamó—. No puedo llevarlo por usted, pero puedo llevarlo a usted junto con él. ¡Vamos, querido señor Frodo! Sam lo llevará a babuchas. Usted le dice por dónde, y él irá.

Frodo se le colgó a la espalda, echándole los brazos alrededor del cuello y apretando firmemente las piernas; y Sam se enderezó, tambaleándose; y entonces notó sorprendido que la carga era ligera.”…

¡Cuánta ternura, generosidad y cariño se percibe!

Hay otro momento en el que Sam, para animarle, le habla de su aventura, de las grandes Historias que se recogen en canciones y tradiciones que recordarán las generaciones venideras. De cómo el valiente señor Frodo luchó por llevar a cabo esa misión desmesurada y grandiosa… Y Frodo le contesta que no hubiera llegado tan lejos sin Sam. A lo que le responde Sam con sencillez y humildad: «no se ría señor Frodo, yo hablaba en serio»… Te lo cuento en «Las Grandes Historias”.

En efecto, la amistad entre los personajes de esta obra se ancla en su propia respuesta ante la sombra que se cierne sobre los pueblos, que amenaza con destruir su paz, su vida cotidiana, y sobre todo su esperanza. Y en saber que la luz y la belleza son más luminosas y esperanzadoras que las sombras que se ciernen e intentan devorar todo. Es más, la «oscuridad» no puede crear nada nuevo, sólo destruir o corromper lo bueno, dirá el Profesor. La luz y las Estrellas, lo primero que vieron los Elfos al nacer, como la Dama Galadriel, tienen un profundo significado en el Legendario.

“Habla amigo, y entra…”

María José Calvo

Soy Mª José, Médico de familia. Estudié en la Universidad de Navarra, y allí conocí a mi marido. Pronto la familia suscitó un gran interés en mi. Tuve la suerte de conocer y formarme con grandes pedagogos, entre ellos el Profesor Oliveros F. Otero, uno de los fundadores del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Navarra. También hice diplomados en Orientación Familiar en Madrid, en IPAO, con grandes profesionales y amigos, y un Asesoramiento familiar con Edufamilia. Hace tiempo comencé la aventura de escribir para compartir tantas cosas que tenía en mi cabeza y en mi corazón, e iba haciendo vida en mi propia familia, a la vez que escribía en la Revista Hacer Familia, de Palabra. Pinceladas sobre la familia, el amor de pareja, y el arte de educar, con una mirada antropológica humanística, basada en la ciencia, la biología, la medicina… Asimismo, colaboro con otras revistas y diversas webs. En familia creamos un ambiente de confianza y libertad, donde se construye y re-construye cada persona, y donde se quiere a los demás de forma natural. Y ese ambiente va humanizando nuestro entorno. Aquí me tienes: optimistaseducando.blogspot.com.es