Zelensky rinde homenaje a los responsables del genocidio de Volinia. Los polacos protestan
El presidente de Ucrania ha propuesto como héroes nacionales a los nacionalistas ucranianos responsables del genocidio de polacos en Volinia y en la Pequeña Polonia oriental. Una decisión impactante que ha desencadenado la crisis más grave en las relaciones polaco-ucranianas de los últimos años
Volodymyr Zelensky, al proponer como héroes nacionales a los nazi-nacionalistas ucranianos responsables del genocidio de polacos en Volinia y en la Pequeña Polonia oriental, ha desencadenado la crisis más grave en las relaciones polaco-ucranianas de los últimos años. Para muchos polacos ha sido un verdadero impacto: la gente que acogió a millones de ucranianos que huían del país tras la invasión rusa se ha preguntado el porqué de esta ingratitud. Sobre todo porque un millón y medio de ucranianos permanecen todavía en Polonia, disfrutan de los servicios sociales para sí mismos y para sus hijos, y el Estado polaco sigue proporcionando una enorme ayuda militar y logística a Ucrania. Vale la pena recordar este gigantesco esfuerzo de los polacos y de Polonia hacia su vecino invadido por Rusia.
A finales de 2022, el primer año de la invasión rusa de Ucrania, Georgette Mosbacher, entonces embajadora de Estados Unidos en Polonia, había propuesto conceder el Premio Nobel de la Paz a toda la nación polaca. Según ella, acoger a tres millones de extranjeros en los tres primeros meses de la guerra de Rusia contra Ucrania fue «algo extraordinario». «Muéstrenme otro país en la historia —decía la señora Mosbacher— capaz de acoger a tantas personas que huyen de la guerra sin construir campos de refugiados: los polacos lo lograron». El dato más llamativo indica que el 70% de los polacos estuvo involucrado en la ayuda a los refugiados durante los tres primeros meses de la invasión rusa.
Se estima que en ese periodo el gasto privado relacionado con la acogida pudo alcanzar casi 10.000 millones de zloty (PLN), equivalentes a unos 2.150 millones de euros. Por otro lado, el gasto público, vinculado a la concesión a los refugiados ucranianos del acceso a la asistencia social y a los servicios públicos (en particular la asistencia sanitaria y la educación para sus hijos), ascendió aquel año a unos 15.900 millones de PLN. El gasto total estimado en Polonia por parte de las autoridades públicas y los particulares para ayudar a los refugiados durante los tres primeros meses de guerra alcanzó los 5.450 millones de euros (25.400 millones de PLN).
Pero Polonia no solo acogió a millones de refugiados ucranianos, sino que fue uno de los primeros países en comenzar las entregas a gran escala de equipamiento militar a Ucrania. El equipo polaco transferido a los ucranianos era en gran medida de diseño postsoviético, todavía común en el ejército polaco en aquella época, como los obuses autopropulsados Gvozdika, los tanques T-72 y los vehículos de combate de infantería BWP-1. A pesar de su antigüedad y de las frecuentes carencias debidas a años de modernización, estos modelos resultaron muy útiles para los ucranianos. Eran similares al equipamiento que ya utilizaba su ejército, no requerían un largo entrenamiento ni un periodo de adaptación en las fuerzas armadas ucranianas y podían ser rápidamente desplegados en combate. Entre 2022 y 2024 —periodo en el que se entregaron a Ucrania las mayores donaciones procedentes de los depósitos militares polacos—, según un informe de la Cancillería del Primer Ministro de octubre de 2025, se transfirieron un total de 318 tanques y 586 otros tipos de vehículos blindados (tanques T-72 en varias versiones, tanques PT-91, tanques Leopard 2A4, vehículos de combate BWP-1, vehículos de reconocimiento BRDM-2 y vehículos de transporte de tropas Rosomak), así como 137 diversos tipos de sistemas de artillería (incluidos los sistemas postsoviéticos 2S1 Gvozdika y BM-21 Grad), y los modernos sistemas de artillería polacos Krab y Rak. Además de los vehículos blindados, Ucrania también recibió algunas aeronaves polacas: 10 aviones y 10 helicópteros. Entre ellos, cazas MiG-29 y helicópteros de ataque Mi-24.
Resulta difícil proporcionar datos precisos sobre otros tipos de apoyo material: municiones, incluidos misiles aire-aire, municiones para artillería y calibres menores, armas ligeras —entre ellas los misiles antiaéreos Piorun, utilizados con éxito por los ucranianos— y equipamiento individual para los soldados, como cascos y chalecos antibalas. También se entregaron a Ucrania drones de reconocimiento FlyEye, empleados con éxito por las fuerzas de defensa, y municiones de guiado autónomo Warmate, ambos fabricados por el grupo polaco WB. Según un informe de la Cancillería del Primer Ministro, para marzo de 2025 el valor total de la asistencia militar proporcionada por Polonia, incluyendo otras formas de apoyo a las fuerzas armadas ucranianas, superó los 18.000 millones de PLN. Solo en 2022, el valor del equipamiento militar transferido, excluyendo otras formas de apoyo militar, ascendió a 7.230 millones de PLN.
Millones de polacos, con un gesto sincero y cristiano, acogieron, sin pedir nada a cambio, a millones de ucranianos que huían de la guerra. Polonia ha gastado y sigue gastando miles de millones de euros en ayuda militar a Ucrania sin poner condiciones y sin pasarle la factura a los gobernantes ucranianos. Los polacos solo esperaban un poco de gratitud y una simple reciprocidad. Lamentablemente, se equivocaban. En lugar de gratitud hay una provocación que duele: la negación de un genocidio de más de cien mil polacos, pero también de muchos judíos, checos, eslovacos y armenios, que tuvo lugar en Volinia y en la Pequeña Polonia oriental a manos de nacionalistas ucranianos, aliados de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Dónde está el respeto por los muertos? ¿Dónde está la conciencia de los propios errores históricos? ¿Cómo pueden cerrarse las profundas heridas de la historia si se niega la realidad del genocidio? Sin duda, este no es el camino para Europa y sus valores.
Muchos se preguntan: ¿por qué este giro de Zelensky hacia una clave nacional-chauvinista? Przemysław Czarnek, exministro de Educación y candidato de Ley y Justicia al cargo de primer ministro, interviniendo en X, da su explicación: «Este es el verdadero motivo de la deliberada traición de Zelensky: la corrupción masiva entre sus colaboradores más cercanos y la reciente y drástica caída de su consenso. Queriendo tapar el escándalo de corrupción en su círculo íntimo, Zelensky —un cómico ucraniano de lengua rusa originario de Kryvyi Rih, que nunca había estado asociado a la ideología del banderismo— ha secundado conscientemente el antipolonismo de Ucrania occidental. Sabía perfectamente lo que estaba haciendo y se daba cuenta de que con esta decisión provocaría la crisis más grave en las relaciones polaco-ucranianas de los últimos años».
Las cancillerías de los países de la UE deberían reflexionar bien sobre estos movimientos de Zelensky, que con tonos cada vez más chantajistas pide continuamente miles de millones en ayuda.
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