Una historia para recordar
Crónica del mayor saqueo del patrimonio histórico y artístico de España por las tropas napoleónicas
Conocer la historia de España es saber de sus hazañas, de la unidad conseguida con mucho esfuerzo frente a las invasiones musulmanas, y otras varias como la invasión de Napoleón a partir de 1808, fecha no olvidada por el desastre que ha supuesto. Después vendría la desamortización de Mendizábal que completó ese desastre causado por los franceses.
Todo ello es parte de la historia de siglos con la monarquía de los Austrias y luego de los Borbones cuando España fue un imperio poderoso. Mucha de esta historia se muestra en tantos museos y entre ellos la actual Galería de Colecciones Reales en Madrid, si bien supone una parte mínima del patrimonio histórico y artístico de la monarquía española. También se conservan tantas maravillas de arte en los palacios del Patrimonio Nacional vinculados a la monarquía, aunque muchas más obras han desaparecido por las guerras y la rapiña que roba en poco tiempo lo que ha costado décadas y siglos en levantar. Una obra reciente expone el gran expolio causado por las tropas de Napoleón y lleva precisamente por subtítulo: «Crónica del mayor saqueo del Patrimonio Español»[1].
El gran saqueo por las tropas de Napoleón
España fue la úlcera sangrante de Napoleón y el inicio de su caída. Pero también fue un paraíso para sus mariscales, verdaderos profesionales del saqueo. La entrada de las tropas napoleónica en 1808 no trajo las reformas que cantaron los afrancesados, sino el robo de todo lo que encontraron o destruyeron, afirma el autor en el prólogo. Y añade que de Sevilla se llevaron casi mil cuadros; en Burgos, profanaron el sepulcro del Cid así como la Cartuja de Miraflores, y también el Monasterio de las Huelgas; en León la catedral y en san Isidoro con las pinturas de la cripta consideradas como la Sixtina del románico; en Madrid, saquearon los palacios reales; en Granada, quisieron destruir la Alhambra, y un largo etcétera.
No se trata solo de recordar un elenco de los robos ni de un lamento estéril sino de conocer algo de la cultura y riqueza desarrollada durante siglos, y de cuidar el patrimonio que ahora tenemos, aunque haya disminuido notablemente. A manos de Napoleón y sus generales los palacios han sufrido el mayor expolio, rapiña, y depredación de su historia. Además los despojos iban a Francia o a manos de José I Napoleón y, aunque algunas piezas se pudieron recuperar, la mayoría han acabado en manos ajenas como fruto del gran saqueo.
El libro de Del Junco recoge la documentación de los robos en el Monasterio de El Escorial, las joyas de la Corona de Española, los palacios de Buen Retiro, el Pardo y el Palacio Real en Madrid; el saqueo de Córdoba y Zaragoza; los robos en Granada y La Alhambra; los expolios en Sevilla, y también en el importante archivo de Simancas.
Aprender algo de unos desastres
No es lo mismo tener una información general del expolio llevado a cabo por las tropas de Napoleón, que comprobar con datos precisos y listas detalladas de las muchas obras robadas en tan poco tiempo, perdidas muchas o expuestas hoy en tantos museos del mundo. El autor dedica muchas páginas a la lista documentada de objetos robados y desaparecidos que han empobrecido el Patrimonio de España. El último capítulo lo dedica la pregunta del millón: ¿Por qué se devuelven las obras robadas por los nazis en la Segunda Guerra Mundial y no se devuelven la obras robadas por los franceses en la invasión napoleónica? Parece que el tiempo no cura nada ni restablece la justicia de los bienes rapiñados.
Ya que no hemos recuperado muchísimas obras de arte ni el esplendor de muchas catedrales y templos, palacios y tierras al menos conviene conocer la magnitud del desastre, para aprender algo de la historia.
El autor aclara que esta obra ha pretendido escribir un libro de divulgación, evitando muchos detalles prolijos y datos circunstanciales, pues se ha limitado a referir los saqueos más importantes. Emplea un estilo sencillo y coloquial en dependencia de conferencias y sesiones para darlo a conocer a un amplio sector del público y sensibilizar sobre unos puntos de nuestra historia moderna. Incluye al final una parte de la bibliografía estudiada.
Hace una dedicatoria y quienes han minimizado el alcance de estos expolios de Napoleón, y escribe con ironía: «A todos aquellos que opinan que los franceses nos trajeron la modernidad y querían sacarnos de nuestra ignorancia y de nuestro atraso». Y resume la magnitud de los desastres sobre el patrimonio artístico español, en tres periodos lamentables: la invasión napoleónica, la tremenda desamortización de Mendizábal, y la penosa Guerra Civil.
***
[1] Francisco García del Junco. Los robos de Napoleón en España. La esfera de los libros. 2026, 430 págs.

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