Tres preguntas clave para una vida matrimonial feliz
Que deberían hacerse una vez al año
¿Alguien escuchó en una conferencia que di, no recuerdo dónde, que hay tres preguntas que por lo menos una vez al año sería bueno que se hicieran marido y mujer? Y yo quisiera pues ahora a través de este medio ponerlas a disposición de todo el mundo. Son bien sencillas y muy importantes.
Primera pregunta: ¿Te estoy haciendo feliz?
Alguno pensará: «No, para eso yo ya no se lo pregunto a mi mujer por ningún motivo». Pregúntaselo, pregúntaselo. Más vale ahora les quedan 40 años de vida, apenas tienes 40 o 50. ¿Por qué esperarse y que a los 85 años, en un momento de pleito o algo te diga: «Tú nunca me hiciste feliz»?
Como me dedico a hablar con matrimonios todo el día, les si les platicara todo lo que oigo… Incluso hay una película de hace 25 años que más o menos toca este tema. Es interesante. No es que la recomiende yo como un peliculón, aunque es muy bonita, eh, muy bonita, por lo que enseña. Se llama Los puentes de Madison (The Bridges of Madison County).
¿Y qué es lo que enseña? Pues es la historia de una infidelidad de una mujer, pero probablemente el marido había sido también infiel a su manera. Él todo el tiempo en silencio, aburrido, dedicado al trabajo, sin grandes proyectos, dos hijos adolescentes, 20 años, los cuatro comiendo y cenando callados. Una aburrición de vida. De pronto pasa por ahí, si no recuerdo mal, dice Meryl Streep y Clint Eastwood. Pasa el Clint Eastwood por ahí que es un parlanchín y es un fotógrafo de la National Geographic y entonces se le echa el bolsillo en 3 horas pues simpático, hablador, eh, ha girado por todo el mundo sacando fotografías, ha cubierto una cantidad de eventos importantes y que se enamora. Entonces, tantas cosas enseña esta película.
Primero, eh, si no te entendiste con un hombre con el que estuviste de novia 2 o 3 años, vas a ser la pareja ideal con una persona que se mete en tu vida 4 días. O sea, es una estupidez, es un adulterio, de la cosa más absurda. O sea, le movió el corazón, las pasiones y pasó lo que tuvo que pasar. Pero segunda enseñanza: ¿Cómo puedes eh casarte y no estar en un continuo movimiento generando ideas, propuestas, proyectos, diversiones, paseos? No estoy hablando de multimillonarios. Llevá de crucero en crucero, eh, tengamos muchas casas por todo el mundo, vivamos 6 meses aquí, tres meses… No, no, no. En tu casita y con tus medios, con lo que puedas. ¿Qué hacemos hoy en la noche? Vamos al cine, vamos a bailar. Conozco una cantidad de matrimonios que toman clase de baile. Y saben, cuando yo vivía en Roma, ahí en el colegio los teníamos, todas las noches veías gentes de 50 años para arriba con un maestro eh bailando. ¿Quién aprendió tango? ¿Quién aprendió cumbia? ¿Quién aprendió? Bueno, depende qué es lo que te gusta. A otros les gusta salir a cenar, a otros les gusta ver una película en casa, qué sé yo.
Pues aquí en esta película lo que vemos es un señor con cero iniciativas. Eh, y al final de la película, estando él ya en la cama 80 años, eh, llega su mujer a darle su pastilla, se está ya casi muriendo. Y este hombre le dice: «Fanny, se llamaba Francesca. Fanny, sé que tú tenías tus propios sueños y tus propias ilusiones. Perdóname por no haberlas sabido cumplir». Y se muere.
Mejor pregúntense hoy: ¿Te estoy haciendo feliz?
Hay tres respuestas: No, sí o sí, pero… Si te dicen no, hay que corregir cuanto antes. Golpe de timón. Vámonos hacia el otro lado. ¿Qué estamos haciendo mal? Si te dicen sí, qué bueno, pero espero que no sea un sí. Sí, sí. Una especie de no te preocupes porque eso es un abandono, eso es un dejar. Eso es no querer tocar temas importantes.
En cambio, si te dicen: «Sí, pero si me haces feliz, pero quisiera salir más contigo, quisiera que llegaras más temprano a la casa, quisiera que atendieras un poquitín más a los niños, quisiera más intimidad, quisiera que cuando nos peleamos nos perdonamos ese mismo día, no nos vamos a la cama peleados. Sí, me estás haciendo feliz». Sí, pero creo quiero que te arregles un poquito más.
Segunda pregunta: ¿Qué más tengo que hacer para que tú seas más feliz?
Es una pregunta muy bonita. Dime, ¿qué hago? ¿Te adelantas? Dime cómo le hago para hacer… Nadie puede hacer feliz a nadie. Yo me hago feliz. Yo soy feliz. Yo me acepto como soy. Yo busco mi felicidad. Pero evidentemente tu cónyuge, tus hijos, tus padres complementan. Dime, ¿qué tengo que hacer para que tú seas más feliz? Y otra vez cartita a los Reyes Magos.
Piénsalo. Hay cosas que no se pueden pedir. Quiero que dejes de fumar. A ver, si yo nada más fumo dos cigarros al día, uno en el desayuno y uno en la cena, me parece estupendo. Me fumo toda la cajetilla. Toda la casa huele a cigarro. Eh, te estás llenando los pulmones de humo. No, deja de fumar. Quiero que dejes de tomar hoy mismo. ¿Por qué? Una copa de vino en la comida, una copa de vino en la cena. ¿Por qué no? En cambio, todos los días borracho, te has perdido, ya has chocado cuatro veces, te han corrido de tres lugares, deja de tomar.
Entonces, eh, ¿qué qué te puedo pedir? ¿Cómo te hago más feliz? ¿Cómo te hago más feliz? ¿Qué quieres que implementemos en nuestra vida?
Tercera pregunta: ¿Qué tengo que dejar de hacer para que tú seas más feliz?
¿Habías pensado que hay veces que basta con dejar de hacer cosas para que él o ella sea más feliz? Que ya lo dijimos, dejar de tomar, dejar de fumar, este, si es una exageración, si es un peligro… Deja de hablar mal de mis papás. Mira, todo lo que haces está perfecto. Todo. Nada más cuando hablas de mi familia, deja de hablar mal de mis papás, de mi hermano, tu cuñado. Ya sé que se equivocó, ya sé que no es bueno para los negocios. ¿Para qué me lo estás echando en cara?
Deja… Me acuerdo que me contaron que hay un grupo de música, no sé si existe todavía, que se llama eh o algo así, ¿no? Eh, el cantante es Bono. Hace 20 años se dedicaba a dar conciertos por todo el mundo en favor de los niños de África. Y entonces dicen que pues eso llenaba todos los estadios, pero no conocía a los mexicanos y se le ocurrió irse a meter al estadio Azteca y lo llenó y comenzó su show como en todo el mundo con un micrófono aquí y nada más hacía así… 100,000 gentes que no sabían ni qué. Y de pronto dice: «Cada vez que aplaudo muere un niño en África». Parece ser que un mexicano le gritó: «Pues deja de aplaudir».
Mira, tan sencillo como eso. Cada vez que le pego a los niños te pones histérico. Pues deja de pegar. A los niños no se les pega. Cada vez que llego borracho, te pones histérico. Deja de tomar, deja de tomar de esa manera. Cada vez que no me presento guapa, guapo, que me descuido, etcétera, es una molestia. Preséntate como Dios manda cada vez que… Deja de…
Entonces, primero: ¿Te estoy haciendo feliz? ¿Qué más tengo que hacer para que tú seas más feliz? ¿Qué tengo que dejar de hacer para que tú seas más feliz?
Todos hemos sido llamados a la felicidad. La eterna la tenemos garantizada si hacemos las cosas bien. En el cielo no va a haber felicidades más grandes, más chiquitas, a medias. No, no, no. El que llegó al cielo ya es feliz para toda la eternidad. Pero estos primeros 70, 80 o 90 o 15 años que tengamos aquí, tenemos que ser felices. Y la felicidad reside especialmente en el amor.
Pásale este video a todos los matrimonios que conozcas. Hagamos todo el bien que podamos y que Dios los bendiga siempre.
Hagamos todo el bien que podamos. Que Dios los bendiga siempre.

Related
J.R.R. Tolkien y su legendario
María José Calvo
16 abril, 2026
6 min
Católicos y el arte del liderazgo servicial: lecciones de Santa Catalina de Siena para directivos y emprendedores de hoy
Javier Ferrer García
16 abril, 2026
7 min
Un instante eterno que invita al alma cristiana a contemplar la verdad, la belleza y el misterio de la creación
Sonia Clara del Campo
16 abril, 2026
8 min
¿Cómo vivir más libre?
Marketing y Servicios
15 abril, 2026
2 min
(EN)
(ES)
(IT)
