Sin armaduras ante la «Moreneta»: El Papa León XIV llama en Montserrat a desarmar el corazón
En un emotivo encuentro en el santuario, el Pontífice evoca a San Ignacio de Loyola para pedir que "la violencia oculta" de las palabras y las redes sociales dé paso a una cultura de paz.
Hay lugares donde la historia y la fe parecen fundirse en la piedra, y la Abadía de Montserrat es, sin duda, uno de ellos. En el marco de su viaje apostólico a España, el Papa León XIV ascendió este miércoles a los más de 700 metros de altitud donde se custodia a la «Moreneta», la patrona de Cataluña. Allí, rodeado por la sobria belleza del monasterio benedictino, que actualmente celebra el milenio de su fundación, el Pontífice presidió el rezo del Santo Rosario y lanzó un profundo y nítido mensaje contra las sutiles formas de violencia que fracturan la convivencia actual.
La jornada había comenzado con una fuerte carga simbólica tras la visita del Papa al centro penitenciario Brians 1, en los alrededores de Barcelona. Poco después, bajo el repicar de las campanas y el recibimiento de unos mil niños —junto al abad Manel Gasch i Hurios y el obispo de Sant Feliu de Llobregat, Xabier Gómez García—, León XIV se adentró en la basílica mariana. La música de la Escolanía, una de las corales infantiles más antiguas de Europa, envolvió una atmósfera de profunda memoria histórica y personal.
De Trujillo a Cataluña: una devoción compartida
Durante la liturgia, el Papa no ocultó su emoción al romper el protocolo y recordar sus años como misionero en Perú, donde ejerció como párroco precisamente en la iglesia de Santa María de Montserrat, en Trujillo. «La Moreneta siempre me ha acompañado. Gracias, Cataluña, por vuestra fe», confesó conmovido.
Pero más allá de la memoria personal, el Pontífice conectó el santuario con los dolores del pasado de la región, recordando a los mártires cristianos que perdieron la vida en el entorno del monasterio durante la Guerra Civil Española (1936-1939). Montserrat, custodio secular de la lengua y la cultura catalana, se convirtió así en el escenario idóneo para hablar de reconciliación.
Las «armaduras» del alma
Tomando como referencia la experiencia de San Ignacio de Loyola, quien en el siglo XVI dejó sus armas de caballero ante la Virgen de Montserrat para iniciar una vida nueva, León XIV desglosó su mensaje principal: la urgencia de despojarse de las defensas que endurecen el corazón.
El Papa advirtió que la violencia contemporánea rara vez se presenta de forma abierta; a menudo se camufla en la cotidianidad. «Jesús nos muestra el camino de la misericordia, la reconciliación, la verdad y la bondad. Al mismo tiempo, desenmascara la violencia que puede esconderse en nuestras palabras y actitudes: la crítica humillante, la condena destructiva y la agresividad que divide», señaló. Según el Pontífice, estas actitudes funcionan como una «armadura» con la que las personas intentan cubrir sus heridas, temores o sufrimientos causados por las injusticias.
Contemplando la imagen de la Virgen con el Niño Jesús, recordó que «el niño divino en brazos de María no lleva armadura», y que Cristo salvó al mundo desde la cruz con la «fuerza inerme y desarmante del amor». Por ello, instó a los fieles a sustituir los escudos humanos por lo que San Pablo denominaba «las armas de Dios»: la verdad, la justicia, la fe y el Evangelio de la paz.
Un llamamiento al ecosistema digital y político
El eco de las palabras de León XIV no se quedó entre los muros de la abadía. En un llamamiento directo a los desafíos del siglo XXI, el Papa pidió extender esta actitud de paz a todos los entornos en los que se mueve el ser humano moderno, haciendo especial hincapié en el debate público y las plataformas digitales.
«Pidamos a María, Reina de la Paz, que nos enseñe a renunciar a las palabras ofensivas, a los juicios temerarios, a las murmuraciones y a las calumnias. Y que aprendamos a cuidar y cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas, para que el odio dé paso a la esperanza y a la paz.»

Tras el rezo, el Pontífice se asomó al balcón de la fachada de la basílica para saludar de manera espontánea a la multitud de peregrinos congregados en la plaza, impartiendo su bendición antes de continuar con una intensa agenda que le llevará a la cripta de Gaudí, a presidir la Santa Misa en Barcelona y, posteriormente, hacia las Islas Canarias.
Oración del Santo Padre:
VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV
A ESPAÑA
(6-12 DE JUNIO DE 2026)
ORACIÓN DEL SANTO ROSARIO
DISCURSO DEL SANTO PADRE
Abadía de Nuestra Señora de Montserrat
Miércoles, 10 de junio de 2026
_______________________________
[Español y català]
Saludo cordialment a Vostra Excel·lència, monsenyor Xavier Gómez García, al Pare Abat de Montserrat Dom Manel Gasch i Huriós. També als Bisbes, sacerdots, religiosos i religioses, seminaristes i tots els fidels que participen en aquest peregrinatge. Particularment, als nens i nenes que ens acompanyen avui. Gràcies per acollir-nos, gràcies per la vostra presència.
[Saludo cordialmente a Vuestra Excelencia, Mons. Xavier Gómez García, al Padre Abad de Montserrat Manel Gasch i Hurios. También a los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y a todos los fieles que participan en esta peregrinación. Particularmente, a los niños y niñas que nos acompañan hoy. Gracias por acogernos, gracias por vuestra presencia.]
Estic content de poder estar als peus de la Moreneta per encomanar-li, ple de confiança en la seva intercessió maternal, el meu servei petrí i la missió de l’Església en el món que clama demanant justícia i pau.
Amb emoció he recordat els meus anys com a rector de la parroquia de Santa Maria de Montserrat, a Trujillo, Perú. La Moreneta sempre m’ha acompanyat. Gràcies, Catalunya, per la vostra fe.
Els murs d’aquest recinte podrien explicar-nos les innombrables histories de devoció, agraïment i esperança que han contemplat al llarg dels segles al voltant de la Mare de Déu de Montserrat i també han estat testimonis de la sang vessada per amor a Jesucrist.
Així mateix en aquests murs han estat custodiades les alegries i les penes, els goigs i les llàgrimes de tants fidels, i han escoltat també les veus celestials del cant infantil de l’Escolania més antiga d’Europa.
[Estoy contento de poder venir a los pies de la Moreneta para encomendarle, lleno de confianza en su intercesión maternal, mi servicio petrino y la misión de la Iglesia en el mundo que clama pidiendo justicia y paz.
Guardo un grato recuerdo de mis años como párroco de la parroquia de Santa María de Montserrat en Trujillo, Perú. La Moreneta siempre me ha acompañado. Gracias, Cataluña, por tu fe.
Los muros de este recinto podrían narrarnos las innumerables historias de devoción, gratitud y esperanza que han contemplado a lo largo de los siglos en torno a la Mare de Déu de Montserrat y también han sido testigos de la sangre derramada por amor a Jesucristo.
Así mismo en ellos han quedado custodiadas las alegrías y las penas, los gozos y las lágrimas de tantos fieles, y han escuchado también las voces celestiales del canto infantil de la Escolanía más antigua de Europa.]
Cuando mi Predecesor, el Papa Francisco, en el 2023 ofreció la rosa de oro a esta venerada imagen, nos invitaba a considerar cómo, durante cientos de años, los fieles, sin distinción, han pasado por este Santuario desgranando las cuentas del rosario, porque María, Mare de Déu, es fundamental en la vida de todo cristiano. En esa misma ocasión señaló que «delante de la Madre […] se despiertan los sentimientos más nobles de una persona» (Discurso a los miembros de la Cofradía de la Mare de Déu de Montserrat, 7 de octubre de 2023); efectivamente, ella suscita en nosotros conversiones profundas, como la de san Ignacio de Loyola, que en este sugestivo lugar, después de una noche en oración ante la Virgen, entregó sus armas de caballero, momento que marcó el inicio de una vida nueva al servicio de Jesucristo.
Con esta misma actitud filial, os invito a acoger hoy la invitación de María: «Haced lo que Él os diga» (Jn 2,5). Estas palabras pronunciadas en Caná de Galilea contienen un verdadero programa de vida cristiana, porque María nos conduce hacia Cristo y nos enseña a escuchar su voz, obedecer su palabra y permitir que Él nos transforme. La voluntad de Jesús es clara: «Esto os mando: que os améis unos a otros» (Jn 15,17). Se trata de un amor que tiene en Él mismo su medida y su fuente: «Como yo os he amado» (v.12). Por eso, cuando María nos dice: «Haced lo que Él os diga», nos invita a alcanzar un corazón reconciliado con los criterios del Evangelio.
Jesús nos muestra el camino de la misericordia, la reconciliación, la verdad y la mansedumbre. Al mismo tiempo, desenmascara la violencia que puede esconderse en nuestras palabras y actitudes: la crítica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que divide. Esa violencia escondida puede revestirse muchas veces de aparentes armaduras con las que intentamos proteger nuestras heridas, nuestros miedos o el sufrimiento causado por las injusticias.
Contemplem a la Mare de Déu de Montserrat que ens mostra Jesús com un nen indefens reposant a la seva falda, doncs aquí està la Mare, amb el seu Fill, convidant-nos a estimar-nos els uns als altres. Deposem avui als seus peus les cuirasses que han endurit poc a poc el cor.
El Nen Déu que Maria sosté en els seus braços, no porta armadures i serà Ell mateix qui després, despullat a la creu s’abandonarà totalment al Pare per salvar-nos amb la força desarmada i desarmant de l’amor.
[Contemplemos a María de Montserrat que nos muestra a Jesús como un niño indefenso descansando en su regazo, pues aquí está Ella, junto a su Hijo, invitándonos a amarnos unos a otros. Depongamos hoy a sus pies las corazas que han endurecido poco a poco el corazón.
El Niño Dios que María sostiene en sus brazos, no lleva armaduras y será Él mismo quien luego, desnudo en la cruz, se abandone totalmente al Padre para salvarnos con la fuerza desarmada y desarmante del amor.]
Alcemos la mirada a María y supliquémosle que nos ayude a revestirnos únicamente con las armas de Dios, como nos exhorta san Pablo. «Ceñid vuestra cintura con la verdad, revestíos con la coraza de la justicia, calzaos los pies con la prontitud para el Evangelio de la paz. Embrazad el escudo de la fe, […] poneos el casco de la salvación y empuñad la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios» (Ef 6,14-17).
Avui, com a peregrins a Montserrat, manifestem el sincer desig de reafirmar el nostre servei a Déu Pare que ens ha revelat Jesucrist, qui ens diu: «Qui acull un d’aquests infants en nom meu, a mi m’acull, i qui m’acull a mi, no m’acull a mi, sinó el qui m’ha enviat» (Mc 9, 37).
Considerem també com la Verge Maria, a la mà dreta, sosté l’esfera del món, signe de la seva cura materna, perquè el món sencer té cabuda en el seu cor. Ella ens invita a reconèixer-nos germans i germanes, on ningú quede excluit i on la comunió sigui més forta que tota divisió.
[Hoy, como peregrinos en Montserrat, manifestemos el sincero deseo de reafirmar nuestro servicio a Dios Padre que nos ha revelado Jesucristo, quien nos dice: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí» (Mc 9,37).
Consideremos también cómo la Virgen, en su mano derecha, sostiene la esfera del mundo, signo de su cuidado materno, porque el mundo entero tiene cabida en su corazón. Ella nos invita a reconocernos hermanos y hermanas, donde nadie quede excluido y donde la comunión sea más fuerte que toda división.]
Demanem a Maria, Reina de la pau, que ens ensenyi a renunciar a les paraules feridores, al judici immediat, a la murmuració i a les calumnies. I que aprenguem a custodiar i a conrear l’amor en la família, entre els amics, en el lloc de treball, en les xarxes socials, en els debats polítics i en les comunitats cristianes, de manera que l’odi doni pas a l’esperança i la pau.
Que Maria, Mare de l’Església, ens orienti sempre cap a Jesús. Us invito a saludar-la amb aquestes paraules:
Dels catalans sempre sereu la Princesa,
dels espanyols i de tot el món l’amor;
Digueu-nos: “Sou el meu tresor,
jo sóc la vostra mare, no tingueu por”.
Que així sigui.
[Pidamos a María, Reina de la paz, que nos enseñe a renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias. Y que aprendamos a custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas, de modo que el odio ceda paso a la esperanza y la paz.
Que María, Madre de la Iglesia, nos oriente siempre hacia Jesús. Os invito a honrarla con estas palabras:
De los catalanes siempre seréis la Princesa,
de los españoles y del mundo todo el amor;
decidnos: “Sois mi tesoro,
yo soy vuestra madre, no temáis”
Que así sea.]
Related
Audio, video y textos completos del viaje del Papa León XIV a España
Exaudi Redacción
15 junio, 2026
11 min
León XIV: Al pobre no le queda más que gritar hacia Dios y hacer llegar a Él su lamento, con la certeza de ser escuchado
Exaudi Redacción
14 junio, 2026
9 min
El Papa: Mirar con la mirada de Jesús que transforma la realidad
Exaudi Redacción
14 junio, 2026
5 min
León XIV: La gracia más grande es que nos dejemos evangelizar por aquellos a quienes socorremos
Exaudi Redacción
12 junio, 2026
8 min
(EN)
(ES)
(IT)
