05 septiembre, 2026

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Si te hace caso, has salvado a tu hermano: Comentario del P. Jorge Miró

Domingo 6 de septiembre de 2026

Si te hace caso, has salvado a tu hermano: Comentario del P. Jorge Miró

El P. Jorge Miró comparte con los lectores de Exaudi su comentario al Evangelio del domingo 6 de septiembre de 2026 titulado, “Si te hace caso, has salvado a tu hermano”.

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La Palabra de Dios que proclamamos hoy nos plantea un problema serio, delicado y siempre actual: la corrección fraterna –en el ámbito de la comunidad cristiana– con vistas a la salvación eterna. Los hermanos, impulsados por el mandamiento nuevo del amor, tenemos el deber de ayudarnos unos a otros en nuestro peregrinar hacia la meta del cielo. Y esta ayuda no ha de ser sólo en lo material, sino también en lo espiritual.

Esta es una de las obras de misericordia: corregir al que yerra. Es una dimensión importante de la caridad.

Pero siempre hemos de hablar con amor, buscando vencer el mal con la fuerza del bien (cf. Rom 12, 21).

San Pablo nos lo ha recordado en la segunda lectura: A nadie le debáis nada más que amor; porque el que ama ha cumplido el resto de la Ley. El amor no es un mero sentimentalismo sin más, sino que el amor se verifica buscando el bien del otro.

Por ello, la corrección fraterna busca el bien del hermano, no su destrucción. No se trata de juzgar ni condenar, sino de ayudar, movidos siempre por el amor y la misericordia, y con humildad y delicadeza.

Siempre con el criterio de San Agustín: Ama y haz lo que quieras: si callas, calla por amor; si gritas, grita por amor; si corriges, corrige por amor; si perdonas, perdona por amor. Exista dentro de ti la raíz de la caridad; de dicha raíz no puede brotar sino el bien (cf. In 1 Joh 7, 8).

La verdad y la caridad han de ir juntas. Un amor sin verdad acaba reducido a puro sentimentalismo que no lleva a ninguna parte, pero la verdad sin amor puede ser un arma destructiva para el otro y por tanto convertirse en algo perverso al final.

Siempre con espíritu de conversión, como hemos cantado en el Salmo: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: no endurezcáis vuestro corazón.

El corazón se va endureciendo por el orgullo y la soberbia que nos lleva a rechazar la palabra de Dios, pero también por la arrogancia y el juicio hacia el hermano.

También nos habla el Evangelio de la fuerza de la oración comunitaria: estar unidos en el nombre de Jesús significa estar en comunión con su Persona, su doctrina y con su Cuerpo, que es la Iglesia.

Tres signos que muestran que la comunidad está congregada por el Señor y vive en su nombre:

Es una comunidad de pecadores. De pecadores convertidos y salvados.

Una comunidad en la que los hermanos caminan unidos y sea ayudan mutuamente en el combate espiritual.

Una comunidad que vive en la bendición y en la alabanza sincera, porque vive cada día con la certeza de que no hay nada ni nadie que nos pueda separar del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, que nos regala el don de su Espíritu, que lo hace todo nuevo.

¡Ven Espíritu Santo! (cf. Lc 11, 13).

Jorge Miró

Sacerdote de la archidiócesis de Valencia y profesor en la Facultad de Ciencias Jurídicas, Económicas y Sociales de la Universidad Católica de Valencia