Polonia: Quieren destruir el Museo “Memoria e Identidad” de san Juan Pablo II
Las presiones políticas y las inspecciones gubernamentales que amenazan el futuro del Museo “Memoria e Identidad” de san Juan Pablo II en Toruń
En 2005, el último año de vida de Juan Pablo II, se publicó su libro “Memoria e Identidad”. Contenía una reflexión del papa Wojtyła sobre la historia de Polonia, sobre la identidad de Europa profundamente plasmada por el cristianismo y sobre el misterio del mal encarnado en los grandes sistemas totalitarios del siglo XX como el nazismo y el comunismo, que Wojtyła había conocido en persona.
Cuando en Polonia nació la idea de organizar un museo dedicado al patrimonio intelectual de san Juan Pablo II, se pensó en llamarlo Museo “Memoria e Identidad”, como el título de su libro. Este museo, construido en la ciudad de Toruń, tuvo dos cofundadores: el Ministerio de Cultura y Patrimonio Nacional y la Fundación Lux Veritatis. Hoy los edificios del museo están terminados y es necesario finalizar la exposición. Desafortunadamente, tras las elecciones de 2023, llegó al poder una coalición de partidos que formó el gobierno más anticlerical desde el cambio democrático de 1989.
El Ministerio de Cultura de dicho gobierno, dirigido al principio por Hanna Wróblewska, quería destruir a toda costa esta gran iniciativa, al igual que muchas otras similares que buscan mantener viva la memoria del papa polaco. Wróblewska llegó a definir el museo como un “paquete indeseado”. Por ello, el museo fue privado de los fondos necesarios para completar su exposición permanente y fue sometido a exhaustivas inspecciones. Durante las verificaciones, que duraron más de dos años —un período inusualmente largo—, se examinaron facturas, contratos y documentos fiscales. Todo estaba en orden. Pero el ensañamiento del gobierno contra el museo continuaba.
Los gobernantes lo hacen por puro interés político e ideológico, incluso a costa de desperdiciar los fondos públicos gastados hasta ahora en la construcción de este museo estatal.
Recientemente se ha sabido de nuevas acciones emprendidas por las autoridades contra el museo. Otra inspección está a punto de concluir. El objetivo de esta, así como de las inspecciones anteriores (iniciadas a principios de 2024) al museo y a la Fundación Lux Veritatis es evidente: encontrar algún pretexto para cerrar el museo. Hasta la fecha, ninguno de los numerosos equipos de inspección enviados ha encontrado motivos para hacerlo. Entonces, en mayo de 2025, el director de la Oficina Aduanera y Tributaria de Mazovia en Varsovia inició una auditoría contable del museo en relación con los pagos del IVA. A pesar de las verificaciones anteriores, incluida una realizada por el director de la Cámara de Administración Tributaria de Varsovia, que habían demostrado la corrección y fiabilidad de la contabilidad del museo y la correcta utilización de los fondos públicos concedidos para la construcción de su sede y la realización de la exposición permanente, la nueva verificación del director de la Oficina Aduanera y Tributaria de Mazovia afirma que los registros de compras y suministros del museo correspondientes al período de diciembre de 2020 a diciembre de 2022 “no reflejan la situación real y son poco fiables en su totalidad”. Dicha conclusión contradice directamente tanto las conclusiones de su propio informe de verificación como los resultados de la verificación del director.
Los representantes de la Fundación Lux Veritatis han anunciado que han presentado recursos, tanto legales como de otro tipo, contra estas inspecciones. Sin embargo, se sabe que las decisiones sobre dichos recursos no son inmediatas.
Basándose únicamente en la vaga declaración de los auditores sobre la “inexactitud de los registros fiscales”, el gobierno seguramente difundirá esta falsa acusación en los medios de comunicación, como siempre hace. Se tratará de una más de las falsas “etiquetas” que el gobierno intentará colgar al museo y a sus fundadores ante la opinión pública. Todo ello con el fin de bloquear las actividades del museo y destruirlo.
Cientos de miles de polacos se habían manifestado en defensa de esta institución cultural polaca enviando peticiones firmadas al Ministerio de Cultura y Patrimonio Nacional. Pero el gobierno de Tusk sigue sordo a las voces de la sociedad. Así como el régimen comunista polaco combatió a Juan Pablo II, ahora los excomunistas y los pseudodemócratas de los partidos de la coalición de Tusk quieren destruir su legado. El mundo debe saberlo.
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