18 abril, 2026

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Reflexión de Monseñor Enrique Díaz: “Ya llega el Señor, el rey de la gloria”

IV Domingo de Adviento

Reflexión de Monseñor Enrique Díaz: “Ya llega el Señor, el rey de la gloria”

Monseñor Enrique Díaz Díaz comparte con los lectores de Exaudi su reflexión sobre el Evangelio de este domingo 21 de diciembre de 2025titulado: “Ya llega el Señor, el rey de la gloria”.

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Isaías 7, 10-14: “El Señor mismo les dará una señal”

Salmo 23: “Ya llega el Señor, el rey de la gloria”

Romanos 1, 1-7: “Jesucristo, nuestro Señor, Hijo de Dios, nació del linaje de David”

Mateo 1, 18-24: “Jesús nació de María, desposada con José, hijo de David”

Ya estamos a unas cuantas horas del nacimiento de Jesús y podemos acercarnos a José y María y escuchar sus inquietudes y esperanzas ¿cómo será el niño? ¿A quién se parecerá? ¿Qué irá a ser de Él? Las lecturas de este día nos ayudan a delinear el rostro de este niño, no físicamente, sino en su verdadera personalidad. Historias y promesas que vienen desde antiguo, los nombres que se anuncian para el que ya está por nacer, el linaje del que proviene, lo que se espera de Él, vienen a ofrecernos no sólo un rostro sino una personalidad y una misión del Mesías esperado. Las narraciones de la infancia de Jesús, a diferencia de las demás partes del evangelio, están elaboradas con más intención teológica que atención a la historia. Son relatos compuestos mucho después de la muerte de Jesús y en ellos se mezclan tanto las esperanzas de Israel como la fe que su resurrección ha despertado en sus seguidores. No se trata de una historia sino de una mirada de fe a la vida de Jesús y lo primero que resalta es precisamente la fe de un hombre justo que, reconociendo a este niño, nacido del Espíritu, lo hace formar parte de la descendencia paterna, conectándolo con todas las promesas y tradiciones mesiánicas del Antiguo Testamento. Y éste es el primer rasgo de este niño: entra a formar parte de la historia de un pueblo con todas sus vicisitudes y sus gestas heroicas, está enraizado en la tradición de un pueblo y viene a colmar sus anhelos y sus sueños. Jesús es parte de esta historia y también es parte de nuestra historia. ¿Cómo asumimos nuestra historia tomada por Jesús? ¿Cuál es nuestra responsabilidad en esta historia?

En la cultura semítica el nombre indica la realidad de la persona y nunca mejor relacionado el nombre con la misión que en Cristo Jesús. “Dios salva” “Dios es salvación”, es el significado de “Jesús”. Y es lo que nos viene a ofrecer este niño: la verdadera salvación, integral y plena, de todas las personas y de toda persona. La salvación es regalo gratuito que nos ofrece Dios pero que requiere la aceptación y el compromiso del hombre. Ajaz, en la primera lectura, busca la salvación de Dios al sentirse amenazado por naciones vecinas, pero no está dispuesto a correr los riesgos de la fe y se asegura buscando protección en los reyes terrenales. Por eso, argumentando una falsa humildad, se niega a pedir una señal. El profeta Isaías le ofrece una señal que parecería contradicción frente a los poderosos ejércitos que rodean a Israel: “una muchachita concebirá y dará a luz un hijo”. Así es el Señor ofrece plena salvación, pero exige una fe que se manifieste en una absoluta confianza y se exprese en obras concretas. José es un testimonio de que se puede confiar en Dios, Ajaz es el contra-testimonio que aparenta tener fe pero busca sus propias seguridades. José es sacudido por los acontecimientos y hace resaltar su figura forjada en la fe y en la humildad.  Pocas explicaciones y en sueños misteriosos, graves compromisos al aceptar ser padre de Dios. Y sin embargo, si en un principio aparece justo abandonando a María, después en silencio respetuoso, en responsabilidad sostenida, en obediencia humilde, cumple la misión maravillosa y difícil que se le ha encomendado. Fe, justicia, silencio para escuchar al Señor, discernimiento para descubrir el mensaje, son cualidades que a primera vista nos ofrece José. Es la enseñanza que nos ofrece para esperar al Mesías. Este niño que nos trae la salvación lo primero que nos pide es fe, una fe comprometida, una fe segura, que nos permita escuchar su palabra y cumplir sus mandamientos.

“Emmanuel”, Dios con nosotros. Si pensamos en el significado de los nombres, no encontraremos contradicción como si al Mesías se le quisieran encimar dos nombres: Dios salva y la forma concreta en que nos salva es haciéndose presente en medio de nosotros, estando con nosotros, compartiendo nuestra vida, nuestra historia y nuestros anhelos. El evangelio de San Mateo se abre con la proclamación de que Jesús pertenece a nuestro linaje, a nuestra historia, que es el Emmanuel; y se cierra con el mensaje y promesa del mismo Jesús que dice a sus discípulos: “Sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos”. Él sigue siendo, hoy, el Dios con nosotros. No solamente está presente en la comunidad, sino que es su salvador, su fundamento y apoyo. Dios está cerca. Éste es el mensaje fundamental del pasaje de este día y de todo el evangelio. El Dios que juzgábamos lejano e inaccesible, se hace  humano, concreto, sonrisa y llanto, y su cercanía nos envuelve a todos. Tomando carne y hueso de María comparte en cercanía la historia de toda la humanidad y le da rumbo y sentido. Se acerca Navidad y nosotros también nos acercamos con cariño y respeto a este Emmanuel que se hace tangible y le abrimos nuestro corazón para que puede encontrar un lugar donde hacerse presencia. Nos dejamos impregnar de su amor, nos alimentamos de su esperanza y nos comprometemos en su misión.

También nosotros tendremos que trabajar mucho y con delicadeza para delinear el rostro de Jesús. No se trata de moldear trozos de madera, se trata de hacerlo vivir en nuestra persona, en nuestra comunidad, en nuestro tiempo. Busquemos hacer efectiva nuestra solidaridad con este niño que viene a compartirnos su vida: debemos orar y experimentar que Dios está con nosotros, que se nos da y se comparte, que se queda definitivamente con nosotros. Despertemos a una fe que nos haga, como a José, abrirnos a los planes de Dios, aprendamos a no poner obstáculos y a asumir en nuestra persona el querer de Dios. Que seamos materia que se deja moldear por el Espíritu para convertirse en morada del Emmanuel. ¿Qué significa la presencia de Dios con nosotros en este mundo de violencia y sin sentido? ¿A qué nos compromete? ¿Cómo podemos descubrir su rostro?

Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros que queremos descubrir el verdadero rostro de Jesús, ayúdanos a madurar una fe comprometida y hacer real en nuestro mundo la presencia de tu Hijo, el Emmanuel, Dios con nosotros. Amén.

 

Enrique Díaz

Nació en Huandacareo, Michoacán, México, en 1952. Realizó sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario de Morelia. Ordenado diácono el 22 de mayo de 1977, y presbítero el 23 de octubre del mismo año. Obtuvo la Licenciatura en Sagrada Escritura en el Pontificio Instituto Bíblico en Roma. Ha desarrollado múltiples encargos pastorales como el de capellán de la rectoría de las Tres Aves Marías; responsable de la Pastoral Bíblica Diocesana y director de la Escuela Bíblica en Morelia; maestro de Biblia en el Seminario Conciliar de Morelia, párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, Col. Guadalupe, Morelia; o vicario episcopal para la Zona de Nuestra Señora de la Luz, Pátzcuaro. Ordenado obispo auxiliar de san Cristóbal de las Casas en 2003. En la Conferencia Episcopal formó parte de las Comisiones de Biblia, Diaconado y Ministerios Laicales. Fue responsable de las Dimensiones de Ministerios Laicales, de Educación y Cultura. Ha participado en encuentros latinoamericanos y mundiales sobre el Diaconado Permanente. Actualmente es el responsable de la Dimensión de Pastoral de la Cultura. Participó como Miembro del Sínodo de Obispos sobre la Palabra de Dios en la Vida y Misión de la Iglesia en Roma, en 2008. Recibió el nombramiento de obispo coadjutor de San Cristóbal de las Casas en 2014. Nombrado II obispo de Irapuato el día 11 de marzo, tomó posesión el 19 de Mayo. Colabora en varias revistas y publicaciones sobre todo con la reflexión diaria y dominical tanto en audio como escrita.