08 octubre, 2026

Síguenos en

La Missio

Entrevistas

06 octubre, 2026

7 min

Profesores de Religión: Vocación, retos y claves para transformar el aula hoy

Hablamos con la Delegación de Enseñanza de la Diócesis de Canarias sobre la formación permanente, el acompañamiento docente y los desafíos de educar desde la esperanza en las aulas actuales

Profesores de Religión: Vocación, retos y claves para transformar el aula hoy

La Delegación de Enseñanza de la Diócesis de Canarias tiene entre sus principales objetivos acompañar la formación permanente del profesorado de Religión, fortalecer su competencia pedagógica y ayudar a que su tarea sea vivida como una verdadera vocación y misión eclesial. Además, promueve espacios de encuentro y coordinación entre docentes de centros públicos, privados y concertados, favoreciendo el intercambio de experiencias y recursos.

Hablamos con el equipo de la Delegación de Enseñanza, formado por D. Francisco López Armas, delegado episcopal, y Dª M. Fátima Henríquez Pérez, subdelegada episcopal, sobre cómo acompañar hoy a los profesores de Religión y sobre los retos que plantea su misión en las aulas de Canarias.

¿Qué descubren cuando escuchan directamente a los profesores de Religión sobre lo que necesitan hoy para hacer bien su trabajo?

Lo primero que descubrimos siempre es el gran deseo e interés por hacer bien su trabajo y ser para alumnos y padres un referente importante en el desarrollo educativo y personal de los alumnos. Todos somos conscientes de que el alumnado ha cambiado, de que la realidad de las familias y de los centros es diferente y de que necesitamos encontrar nuevas formas para llegar a los alumnos.

A los que estamos en la Delegación diocesana los profesores nos piden continuamente nuevas herramientas y recursos, nuevas metodologías y competencias digitales… todo ello para afrontar desde la formación las diversas situaciones que aparecen cada día en el aula. Pero también descubrimos en ellos la necesidad de sentirse acompañados y apoyados, tanto desde la Delegación como entre los mismos compañeros de profesión. Por eso hacemos lo posible por estar cerca de ellos, no solo ofreciéndoles formación, sino también para escuchar lo que están viviendo, cuáles son sus necesidades y dificultades pero también los logros y esperanzas. Muchas veces son ellos mismos quienes nos indican por dónde debemos caminar y como hacer nuestro trabajo.

La Delegación apuesta por unir formación y vocación. ¿Cómo se consigue que ambas dimensiones crezcan juntas?

Desde la experiencia que vamos teniendo entendemos que estas dos realidades no las podemos separar. La formación es necesaria para realizar bien nuestra tarea, pero también hace crecer nuestra vocación y a la vez la vocación se enriquece y adquiere mayor sentido desde la formación.

La vocación se fortalece cuando el docente descubre que su trabajo no consiste únicamente en transmitir unos contenidos, sino en acompañar a niños y jóvenes en una etapa fundamental de sus vidas, ayudándoles a hacerse preguntas sobre el sentido, la persona, la convivencia, la esperanza y la trascendencia.

Por eso desde la Delegación entendemos la formación permanente como un proceso integral: cuidar lo que sabemos, mejorar cómo enseñamos y, al mismo tiempo, renovar aquello que sostiene nuestra misión. Cuando esas tres dimensiones avanzan juntas, el profesor puede vivir su profesión con mayor profundidad y entusiasmo.

¿Qué tipo de formación puede marcar realmente la diferencia cuando el profesor vuelve al aula al día siguiente?

Creemos que la formación que realmente transforma es aquella que tiene una conexión directa con la realidad de los alumnos a los que acompañamos en su proceso de crecimiento personal y educativo. Necesitamos ofrecer propuestas que no se queden únicamente en la reflexión, sino que proporcionen recursos concretos y experiencias que el profesor pueda utilizar y adaptar con facilidad a sus alumnos. Formación en nuevas metodologías, competencia digital, atención a la diversidad, educación emocional, creatividad… pero siempre conectada con nuestra materia y con los alumnos concretos que tenemos delante. Pero también somos conscientes que no se trata solamente de aprender una nueva técnica, sino de abrir nuevos horizontes, preguntándonos para qué educamos y cómo podemos conseguir que la clase de Religión sea un espacio significativo para el alumno. Por eso apostamos por una formación práctica, actualizada, participativa y vinculada a las situaciones que viven nuestros profesores. Y, siempre que sea posible, queremos que ellos mismos sean protagonistas, compartiendo aquello que ya están haciendo y que puede servir de inspiración a otros compañeros. Buscamos que la formación sea también un espacio para compartir lo que hacemos, aprender y descubrir juntos nuevas posibilidades.

Canarias reúne realidades educativas muy diferentes. ¿Cómo se puede crear una comunidad de profesores que aprenda de sus propias experiencias?

Precisamente esa diversidad se convierte en un reto y es a la vez una riqueza. No es lo mismo trabajar en un centro de un barrio de la ciudad que en un colegio de un pueblo más pequeño, al igual que tampoco son idénticas las circunstancias de un centro público, privado o concertado. Sin embargo, todos los profesores compartimos desafíos y una misma misión educativa.

Nosotros seguimos apostando por generar redes y cuidar espacios en los que el profesorado pueda encontrarse, escucharse y compartir e intercambiar recursos y experiencias, que por sencillo que sea, pueda ser útil para otro compañero o compañera que se encuentra a una situación semejante. En definitiva, que ningún profesor sienta que tiene que afrontar los retos de su tarea y de su aula solo y porque entendemos que en la medida que nos comunicamos construimos también la fraternidad y la comunión entre el profesorado.

¿Qué papel tienen hoy los encuentros entre profesores para combatir el aislamiento y fortalecer su identidad profesional?

Como venimos afirmando los encuentros entre el profesorado tienen un papel fundamental. Ya sabemos que vivir en una sociedad tan conectada digitalmente, no significa que las personas no lleguen a sentirse solas e incluso aisladas, por eso el encuentro personal sigue siendo insustituible. Sabemos que encontrarnos con otros profesores que viven situaciones parecidas permite compartir preocupaciones, pero también celebrar logros y recuperar fuerzas, por eso nuestro empeño de querer que estos encuentros sean espacios de formación, pero también de fraternidad, escucha y celebración. Que un profesor pueda volver a casa no solo con nuevos conocimientos o materiales, sino con la sensación de que pertenece a una comunidad que lo acompaña y valora su misión.

Además, los encuentros ayudan por otro lado a fortalecer la identidad profesional y eclesial del profesor de Religión y nos recuerdan que cada docente forma parte de un proyecto más amplio y que su tarea tiene siempre una dimensión comunitaria.

Si tuvieran que imaginar al profesor de Religión de los próximos años, ¿qué debería saber hacer, pero también qué debería ser capaz de transmitir a sus alumnos?

Está claro que el profesor de Religión de los próximos años tendrá que ser un profesor preparado para una realidad que cambia rápidamente. Tendrá que conocer nuevas metodologías, utilizar adecuadamente los recursos digitales, saber trabajar con diferentes perfiles de alumnos y estar dispuesto a aprender continuamente, pero también hay algo que va a tener que seguir haciendo y es la capacidad de transmitir sentido.

El profesor de Religión debe ayudar a sus alumnos a hacerse preguntas profundas y a descubrir que la dimensión espiritual forma parte de la persona. Debe ser capaz de transmitir el valor de la dignidad humana, la fraternidad, el respeto, el cuidado de los demás, el compromiso con la sociedad y la esperanza que nace del Evangelio. Y sobre todo, tendrá que ser testigo, porque los alumnos no solo escuchan lo que decimos sino que también perciben cómo vivimos aquello que enseñamos.

Por eso imaginamos un profesor bien formado, abierto al diálogo, cercano a sus alumnos, capaz de trabajar en comunidad y profundamente convencido de que educar es una tarea que transforma la vida.

Ese es quizá nuestro mayor reto: formar profesores que estén preparados para enseñar, pero también acompañarlos para que puedan vivir su tarea como una verdadera vocación y misión. Si conseguimos eso, estaremos ayudando no solo a mejorar la enseñanza de la Religión, sino también a que nuestros alumnos encuentren personas que les ayuden a crecer y a descubrir un horizonte de esperanza.

La Missio

La Missió es una plataforma y organización católica orientada a la formación, peregrinaciones y recursos didácticos para educadores, catequistas y agentes pastorales. Qué ofrece La Missió • Formación 100% online: Cursos y herramientas diseñadas para transmitir la fe con un lenguaje actual, utilizando la creatividad y la profundidad. • Peregrinaciones: Viajes a lugares santos enfocados en una vivencia espiritual y educativa, pensados para salir de la rutina y cambiar la mirada. • Eventos institucionales y Recessus: Espacios de encuentro y descanso para crear comunidad entre educadores cristianos comprometidos con la transmisión del Evangelio.