Perdónalos, Padre…: ¿Sabemos lo que hacemos?
¿Ignorancia o ceguera espiritual? Un llamado urgente a tomar conciencia
El Padre Ángel Espinosa de los Monteros nos ofrece una meditación poderosa y necesaria: una mirada interior a nuestras acciones desde el corazón de una de las frases más conmovedoras de Jesús crucificado: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
Cristo, en su agonía, no solo perdona: excusa. “No saben lo que hacen” no es solo una frase dirigida a los romanos que lo clavaban o a los fariseos que lo condenaban. Es también una sentencia que nos alcanza a nosotros hoy, en pleno siglo XXI.
Dos lecturas de esta expresión:
🔹 La ignorancia literal: Aquellos que estaban ahí, los soldados romanos, desconocían a quién estaban crucificando. Para ellos, Dios era una figura mitológica entre muchas. Incluso los fariseos, aunque conocían la promesa del Mesías, lo esperaban como un líder político, no como un cordero que se entregaba por amor.
🔹 La ignorancia espiritual: Aquella que todavía nos afecta. Porque muchos de nosotros, al pecar gravemente, tampoco sabemos lo que hacemos. No entendemos el daño profundo que causamos a otros, a nosotros mismos y, sobre todo, a Dios.
No saber lo que se hace no es excusa. Más bien es una alerta. ¿Sabemos realmente lo que implica ver pornografía, consumir drogas “leves”, hablar mal del otro, abandonar una familia, cometer adulterio? El Padre Ángel insiste: *si supiéramos las consecuencias de nuestros actos, jamás los cometeríamos*. Pero el mal se disfraza de inofensivo, el demonio lo cubre con apariencia de placer, de libertad o de “no pasa nada”.
Jesús pide al Padre que perdone porque “no saben”. Pero ese “no saber” no puede continuar siendo cómodo. Es hora de despertar. De tomar responsabilidad. Porque cuando criticamos injustamente, cuando juzgamos en silencio, cuando hacemos daño con intención o indiferencia, aunque parezca que nadie se entera… Dios sí lo ve.
El mensaje no es uno de condena, sino de conversión:
✨ Evitar el mal grave.
✨ No justificar nuestras faltas graves como simples errores.
✨ Reconocer que el verdadero daño muchas veces es invisible… hasta que es irreversible.
✨ Y sobre todo, aprender a vivir con la conciencia de que todo acto tiene consecuencias.
Como concluye él mismo:
“No te puedo decir que nunca volverás a hacer nada malo… pero sí te puedo decir: no vuelvas a ofender gravemente ni a Dios ni a tus hermanos. Eso sí se puede evitar”.
Un llamado claro y lleno de esperanza: hagamos todo el bien que podamos, evitando el mal que sí está en nuestras manos evitar.
Comparte este mensaje. Que más personas escuchen este recordatorio de amor, conciencia y conversión.
Hagamos todo el bien que podamos.

Related
El silencio sagrado del Sábado de Gloria: esperanza en la espera
Exaudi Redacción
04 abril, 2026
3 min
Viernes Santo: el día en que el Amor se entregó por todos
Exaudi Redacción
03 abril, 2026
3 min
30 monedas de plata
Juan Francisco Miguel
02 abril, 2026
4 min
Jueves Santo: El Amor hecho Eucaristía
Exaudi Redacción
02 abril, 2026
4 min
(EN)
(ES)
(IT)
