Los papas y papables religiosos
Mi primo el cardenal Cristóbal López Romero
Este documento se mueve entre el testimonio y la entrevista. Con Exaudi acordamos unas preguntas para realizar una entrevista. Se las pasé a Cristóbal, pero como eran demasiado personales y trabajosas a Cristóbal se le hacían cuesta arriba, como decimos por aquí. No le gusta para nada que se hable de él. En el WhatsApp de primos todo el que quiere publica poesías y escritos propios, menos él que siempre está enviando cosas de humor y risa, nunca un escrito suyo.
Creo que este escrito además de la proximidad con un simpático cardenal, nos sitúa en la proximidad de la fraternidad, comunidad, algo que Cristóbal comparte con otros cardenales religiosos, y con Francisco y León. La aportación de la vida religiosa al papado se nota y es todo un signo para nuestros días. Esperemos que la sinodalidad practicada por los religiosos y religiosas, se extienda a toda la iglesia.
Sirva este documento para acercarnos desde la normalidad a la vida fraterna que vive y predica mi primo el cardenal.
Empecemos por la posibilidad de ser papa. Cuando ante la salud frágil de Francisco le dije que preparara las maletas. Me contestó que yo también tenía posibilidades. Ante tal disparate le respondí que sí, que tenía las mismas que él. No salí con aquello de la abuela que respondía cuándo le preguntaban por la posibilidad de ser él elegido. Argüía que tenía más posibilidades que ella, que era mujer, no sacerdote y estaba difunta.
Para la familia, y para los que le conocieron en los lugares en que el cardenal Cristóbal López Romero, SDB, ha residido, se ha vivido el cónclave con emoción máxima. Ayudaba a ello sus declaraciones, dando titulares periodísticos como el de la fuga a Sicilia si le elegían papa, y sobre todo, su don de comunicar que heredó de su mamá y perfeccionó estudiando periodismo en una universidad catalana. De su papá heredó el saber escuchar. Era un hombre que casi no hablaba, pero cuando lo hacía, sus palabras eran certeras y concluyentes.
Para la mayoría de sus fans ha sido como perder la Champions. Para una minoría, ha sido un descanso el ver, como decía él mismo, que la carga sobrehumana, no ha recaído sobre sus hombros. Yo personalmente pasé de la histeria a la serenidad cuando salió al balcón el papa León XIV, del cual escribimos uno de los primerísimos artículos en Exaudi, gracias a la información que nos dio Cristóbal de esa primera cena con el nuevo papa.
Siempre nos quedará la duda, de si el prodigarse en declaraciones antes del cónclave, era como para librarse de la elección. Se dice que los que entran papa a la capilla Sixtina salen cardenal. Me inclino a que realmente tenía la tranquilidad de que no iba a salir. Vamos a creer en sus palabras.
Él mismo alaba, como no podía ser de otra manera, al papa León, con quien tuvo la dicha de compartir, como hemos dicho, no la última, sino la primera cena. Cristóbal sabe reconocer las virtudes en los demás. Siempre te hace sentir bien y en particular, con el papa se prodiga en elogios.
Cada papa deja su impronta, son diferentes dentro de una continuidad, dijo en unas declaraciones recientes.

Cristóbal comparte con el actual papa y con el papa Francisco, el ser de congregaciones religiosas: agustinos, jesuitas, salesianos. En el caso del papa León, la cruz pectoral de reliquias de santos de la orden, y la salida a la curia de los agustinos, son indicativos de su conexión con la familia religiosa. Cristóbal lo mismo. Las devociones salesianas llegaron a toda la familia. Conocíamos a “mamá Margarita” a través de mi tía Reyes. Nos extrañaba que tratase con esa familiaridad a la mamá de don Bosco. Y por supuesto, María Auxiliadora que llegaba a desbancar a la devoción de la Purísima de Vélez Rubio (Almería), pueblo en el que nacimos, del que ambos emigramos con nuestros padres que nos trajeron. Dicho sea de paso, la imagen de la Inmaculada Concepción, de la escuela de Salcillo, despierta en las familias del entorno tal devoción que, en la actualidad, somos cinco los sacerdotes nacidos a trescientos metros a la redonda del convento que la alberga.
La sinodalidad, fruto del último sínodo, no se entiende sin la vida religiosa. El caminar juntos el trabajar juntos, la inclusión de los demás en el proyecto, se entienden mejor desde las congregaciones religiosas. El papa León insiste en la fraternidad, que viene a ser hermana de la sinodalidad.
Para mí, Cristóbal siempre fue un referente y un reto, al que imitar de lejos. Cuando sentí la vocación a la vida religiosa, el orgullo humano de no poder igualar la excelencia de Cristóbal, me hizo descartar, entrar en los salesianos. Pero siempre ha sido un referente. Dé él aprendí esa hermandad natural con los últimos de la sociedad.
El gesto de los pobres en el entierro del papa Francisco, fue casi insignificante, comparado la cantidad de niños, jóvenes y adultos del barrio marginal donde Cristóbal trabajaba que asistieron a su ordenación.
Él no quiere que le cambien la manera de tratarlo, puesto que no ha variado su forma de ser.
El día de la investidura de cardenal, el de la entrega del birrete, nos congregamos, antes de empezar la ceremonia en un lado de la plaza de san Pedro, del vaticano. Ya llevaba los zapatos nuevos que su hermana Rosa le había traído de Sabadell. Le habían dicho que con los que llevaba viejos, no servían para la ceremonia. Se subió como pudo en una especie de escalinata y empezó a vocear los nombres de la lista, para dar-nos las entradas para la basílica y los eventos posteriores. Uno de los familiares le quiso quitar el trabajo de vocero repartidos de entradas, a lo que Cristóbal respondió que la naturaleza le había dotado de un potente micrófono y no necesitaba ayudantes.
Yo le recuerdo de niño, cuando en los permisos escolares del seminario menor y mayor visitaba la familia, bendiciendo solemnemente la mesa y todos rezando en actitud de recogimiento.
Aunque sin perder nunca la espiritualidad, enseguida se situó en la pastoral de las periferias. El ir como maestro de primaria a una escuela pública marginal, en vez de seguir en las propias de la congregación salesiana inició el estilo de vida itinerante, de camisetas, sandalias, ponchos, bocadillos, encuentros, viajes largos…
Se puede decir que casi le he conocido siendo él salesiano, o cura maestro como decía su mamá Reyes, hermana de mi madre Trini. Quizás nos vimos más cuando venía de vacaciones al pueblo que nacimos Vélez Rubio (Almería). Su familia emigró a Badalona cuando él tenía nueve meses. Venían casi cada año. De los pocos recuerdos que tengo es del descubrimiento que hizo, como niño de la ciudad de las olivas de la cabra.
Cristóbal siempre fue, ejemplar. Tiene una memoria que supera los ordenadores. Es el álbum familiar de las familias de varios apellidos. El patriarca de los primos Romero, al acabar el cónclave se puso a chatear en el WhatsApp de primos, acogiendo a una nueva prima, que vive en Costa Rica y que el parentesco le viene por la rama de mi padre, de lo Gea. Pero él buscando afinidades, contando chistes, como aquel que viene de cualquier sitio menos de un cónclave. Siempre nos quedará la duda si lo hizo para que no le preguntáramos o porque es su estilo.

Recuerdo que antes de ser obispo, le pregunté sobre su jubilación. Dónde pensaba retirarse después de recorrer tanto mundo. Sin él saberlo, que a los pocos años iba a ser obispo de Rabat, me dijo que le gustaría volver a Marruecos. Él había ido voluntario a la comunidad que los salesianos tienen en Kenitra. Él siempre ve e imagina proyectos, allí donde los demás ven dificultades. Ahora, en las declaraciones que hace, también habla de proyectos para cuando se jubile. Eso sí, dentro de la congregación salesiana.
La iglesia ha sido primera página, durante varios días, en todo el mundo. Cristóbal, que renunció a ser obispo en Paraguay. Él dice que no se renuncia a ser obispo. Que sí escribió una carta. Sí que me confesó que le querían hacer obispo pero que vio mejor que fuera un nativo. Aunque él se enorgullece de su nacionalidad paraguaya. Sí que fue portavoz de la conferencia episcopal. Da mucha importancia a los medios de comunicación. Durante un tiempo también dirigió la editorial salesiana. Es periodista vocacional. Y en este sentido me comentaba que la iglesia informaba tarde y mal. Con el papado de Francisco hemos tenido un cambio en transparencia. La facilidad con la que Cristóbal concedía entrevistas, viene dada por esa ´filosofía de informar con claridad y evitar malos entendidos. Aun así, un periodista, le tomó al pie de la letra lo de su fuga a Sicilia.
No tiene ni miedo ni vergüenza de dirigirse a los no creyentes, ni mucho menos acomplejarse ante las dificultades o rechazos del hecho religioso. Afirmaba estos días: “Algo hay en el interior de cada persona. Hay seis mil periodistas acreditados para participar en el encuentro con el papa. Algo hay que al mundo le toca. A pesar de los pesares, de los problemas y errores de la iglesia, la dificultad que tenemos para entendernos. Por algo Jesús le dijo a Pedro que la Iglesia prevalecerá a lo largo de los siglos. Los poderes del mal no prevalecerán sobre ella. La iglesia sigue adelante desde hace veinte siglos.”
Su visión de la iglesia siempre es más que optimista, alegre. Cómo dijo estos días, él no es profeta, pero no entiende el miedo al futuro. Afirmaba recientemente: “la iglesia tiene que abrirse al mundo, no puede vivir en una burbuja, que se asfixia por falta de oxígeno. El papa Francisco decía que prefería una iglesia accidentada por tener rozaduras y choques que no una iglesia enferma por carrazón. Dios se ha abierto al mundo. Es necesario acercarse a la gente, correr riesgos”.
Es pobre porque sí. Su despacho actual en Rabat carece de lujos, y la sencillez de su vestimenta sigue la de un joven de los años ochenta, anti modas, con una preferencia casi obsesiva por los ponchos y las camisetas. Su anillo y su cruz pectoral delatan su preferencia por los pobres. En lo que supera la media de cualquiera es en los kilómetros de recorrido, en todos los medios de transporte, preferentemente el avión, aunque conserva una marca dental del accidente que de joven tuvo, yendo de misión.
En el despacho tiene las fotografías de su familia. Fue casi lo primero que puso. Se marchó siendo adolescente de su casa, pero es de los primos el que conserva la unión con cada uno de nosotros y entre nosotros. Antes de ser obispo o cardenal, él era el nexo de unión familiar.
Es envidiable la fortaleza física y espiritual. ¿Cuál será su secreto? Sus progenitores, especialmente de la parte de los López eran longevos, pero si el mal humor y los problemas envejecen, Cristóbal, tiene la fórmula: reír y hacer reír. La gente que asiste a sus conferencias se acuerda de sus chistes. Dice que es crucial cambiar los chistes ante auditorios que repiten la asistencia. Preguntado por una periodista, por el tema de los chistes, que él tuvo el privilegio de explicar al papa León, en aquella primera cena, respondía a la periodista: Decía Charles Chaplin que un día sin reír era un día perdido. En Rabat, somos pocos y vivimos la fe con alegría y entusiasmo. En Europa viven la “depresión religiosa”. Se hacen diagnósticos, en Europa de que se está acabando la fe… Que vengan a Marruecos y vean. Somos pocos, pero alegres.
Con esa invitación nos quedamos. En mi parroquia organizamos un viaje, justo cuando empezó la pandemia. Se tuvo que suspender. Él ya nos ha prometido visitar la parroquia de St. Vicenç de Jonqueres.
Acabo pidiéndole perdón, por este escrito. Es contrario a que se hable de él como personaje. Es un protagonista que hace protagonistas a los otros. No sabes cómo, pero en los encuentros consigue que los primos nos escuchemos y hablemos. Pero hoy le hemos contrariado. Cando algo es bueno hay que compartirlo.
Le mostré este escrito antes de publicarlo, y entre sorprendido y avergonzado se animó a responder a las preguntas que le había formulado. Creo que la familia y la iglesia en general lo agradecerá. Ne dice en la nota de envío: Alfonso, esto más que una entrevista es una sesión de psicoanálisis !! Casi hacemos un libro.

¿Cómo has sentido la presencia de aquellos que ya no están entre nosotros durante este Cónclave?
Supongo que te refieres a mis padres, tíos y familiares que nos han precedido y que, por cierto, nos han dejado a ti y a mi en primera línea para encarar ese paso, necesario y último en esta tierra, que es la muerte.
Tú sabes tanto como yo con qué alegría y sano orgullo nuestras madres seguían y divulgaban nuestras andanzas. Por eso no he podido dejar de pensar en más de una ocasión cómo habría vivido mi madre este acontecimiento del cónclave con su hijo dentro. Mi padre, tú lo sabes, era muy discreto y comedido en la expresión de sus sentimientos. Pero me sorprendió cuando, el día que le comuniqué que me habían nombrado obispo. Yo creí que no se iba a alegrar, porque suponía dejar España, y nuestros encuentros relativamente frecuentes, para trasladarme a Marruecos. Sin embargo, de una forma muy espontánea me abrazó y me estampó un beso, cosa infrecuente en él.
¿Cómo viviste el ambiente espiritual y humano dentro del Cónclave?
Los días anteriores y el mismo cónclave han sido como unos ejercicios espirituales abiertos: conocimiento de la Iglesia universal a través de las conversaciones con los diferentes cardenales; celebraciones litúrgicas imponentes, como el funeral de Papa Francisco, pero también los días de duelo y la misa “Pro eligendo pontifice”; mi visita a “mi parroquia” de Roma, que, curiosamente, es la de San León I Magno; largas sesiones de escucha de las intervenciones en el aula; densos momentos de oración personal ya en el cónclave mientras se votaba y se contaban los votos; una hermosa fraternidad y búsqueda del bien de la Iglesia y del mundo de parte de todos… y una intensa labor de catequesis a través de los medios de comunicación que me asaltaron desde el primer momento. Estos son los elementos que yo destacaría de mi experiencia personal.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de esta experiencia en comparación con tus expectativas iniciales?
La rapidez y facilidad como se llegó a la elección, sabiendo que somos tan diversos en origen (de 73 países parece ser), en formación y en trayectoria personal. Todo ello sólo se puede explicar por el desprendimiento que cada cardenal elector ha hecho de sus intereses personales o grupales, para buscar sólo y únicamente el bien de la Iglesia y del mundo. Y esto es fruto del Espíritu Santo.
Cuando se dice que es el Espíritu Santo quien elige, no hay que entenderlo como si dicho Espíritu viniese a los electores en forma de visión, inspiración o revelación a indicarnos a quién tenemos que votar. El Espíritu trabaja desde el interior de cada persona y en silencio y discreción… pero es eficaz. Yo, al menos, no me explico el resultado sin su acción. Humanamente no es posible llegar a consensos más allá de los 2/3 sin actitudes de apertura y desprendimiento de parte de todos los cardenales; y eso es gracias al Espíritu.
¿Qué lectura haces del éxito mediático de la Iglesia en contraste con la baja adscripción en algunos países?
Hay que reconocer que el Papa Francisco ha puesto muy alto el listón del interés mediático por la Iglesia. Y también que la elección de un Papa llega, en este caso, después de 12 años y que se hace por un sistema único en el mundo. Contribuye también el descrédito de los líderes políticos en el mundo, que ha dejado a la figura del Papa como único referente moral a nivel mundial. A todo esto debemos añadir el extraordinario desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación, que han puesto la información al alcance de todos, instantáneamente y casi gratuitamente, facilitando así la difusión en directo de todo lo que sucede. Son cuatro factores los que he citado como explicativos del éxito mediático de este acontecimiento eclesial.

¿Cómo imaginas y sueñas la Iglesia del futuro?
Una Iglesia consciente de ser servidora del Reino de Dios. Como María se declara la servidora del Señor, así también la Iglesia debe sentirse servidora del Señor y de su Reino. La Iglesia no tiene que ser autorreferencial; su referente, su punto de mira, está fuera de ella: en el Reino. Y trabajar por el Reino significa y se concreta en trabajar por la paz, la justicia, la libertad, la vida, la verdad y el amor. “Buscad primero el Reino de Dios…”
Una Iglesia que, no siendo del mundo, está en el mundo. Una Iglesia que sigue el ejemplo de Dios, el cual, para salvar al mundo, se hizo ser humano: “Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. Una Iglesia, pues, encarnada en los diferentes contextos, tiempos, culturas y civilizaciones.
Una Iglesia-comunión, que sea ejemplo y sacramento de fraternidad. “En esto conocerán que sois mis discípulos: en que os améis los unos a los otros”. Una gran e inmensa familia-comunidad hecha de millones de pequeñas comunidades fraternas.
Una Iglesia misionera, en salida, en diálogo; una Iglesia que, fuerte de su identidad, tiene el coraje de abrirse al otro (alteridad) con la sincera intención de compartir y de testimoniar su fe, escuchando y enriqueciéndose con la experiencia religiosa de los otros.
Una Iglesia samaritana que, a ejemplo del Buen Samaritano, se inclina para acoger y curar al herido, sin preguntar quién es ni por qué está en ese estado. “Lo que a uno de estos pequeños hicisteis, a mí me lo hicisteis”
¿Cuáles crees que son los principales desafíos que debe afrontar la Iglesia para acercarse a las nuevas generaciones?
- Que cada cristiano viva auténticamente el Evangelio y sea un testimonio coherente del mensaje de Jesús. Menos sermones y más ejemplo. “Los jóvenes no quieren maestros, sino testigos; y si aceptan a un maestro, es porque da testimonio de lo que enseña” (Pablo VI)
- Que nos encarnemos en la realidad que nos toca vivir y seamos capaces de aprender los” idiomas” que hablan los jóvenes digitales.
- Que amemos a las personas como Dios nos ama a nosotros.
- Que sepamos crecer en unidad sin ahogar la diversidad, sino a partir de ella.
- Que Cristo sea el centro de la vida de cada cristiano y que nuestro alimento sea Cristo-Palabra y Cristo-Eucaristía.

¿Consideras que la tecnología y los medios digitales juegan un papel crucial en la evangelización actual?
No sé si crucial, pero que tienen importancia y que no podemos dejarlos de lado, sí. Pero es mucho más crucial e importante el encuentro personal y la relación interpersonal directa.
¿Cuál es el secreto de tu fortaleza física y espiritual para llevar adelante tu misión?
Creo que no tengo demasiada fortaleza; quisiera tener mucha más. Y eso pasa a través de:
- una vida espiritual más profunda,
- el apoyo en la vida de comunidad y el trabajo en equipo
- una convicción inalterable de que es el Señor quien me llama y me envía a trabajar en su Reino, y que me acompaña y me sostiene.
¿Cómo influye tu familia en tu vocación y en tu camino espiritual?
“Mi casa es el mundo y mi familia, la humanidad”. Me siento en familia siempre y en todas partes, pero sobre todo cuando estoy con mi familia de origen y también en la familia salesiana, que ha sido mi ambiente natural desde los ocho años.
Es en la familia salesiana donde yo he crecido y madurado en la fe, al punto de poder decir que, para mí, vida cristiana y vida salesiana son las dos caras de una misma moneda. No concibo lo uno sin lo otro.
¿Qué papel han jugado tus padres y tus seres queridos en la formación de tu fe?
En mis padres hubo siempre una fe que no se manifestaba en mucha práctica religiosa. La emigración y el trabajo intensísimo en horas y esfuerzo hicieron que la vida de fe quedase entre paréntesis. Pero lo más importante es que, gracias a ellos y a otros familiares, crecí en un ambiente de fuertes valores cristianos: el amor, la fidelidad, la laboriosidad, la responsabilidad, la ayuda mutua, la honestidad…
¿Cómo mantienes el equilibrio entre tu vida pastoral y tu vida personal?
Bastante mal. Creo que si fuese capaz de cuidar un poco más mi vida personal a todos los niveles (físico, intelectual, afectivo, espiritual), la pastoral saldría muy beneficiada.
¿Cómo ves tu jubilación? ¿Te gustaría dedicarte a una misión específica en ese momento?
“Déjate llevar”, leí en la publicidad de una compañía aérea que me llevaba a mi nueva misión en Bolivia en 2011… Y me gustó el lema, porque eso es lo que he hecho a lo largo de mi vida, y me ha ido bien: dejarme llevar por lo que el Señor me ha pedido a través de la Congregación, de las circunstancias de la vida y de la Iglesia.
Así que, en cuanto el Papa acepte mi renuncia (a mí me gustaría que fuese el mismo día de mi 75 aniversario, dentro de dos años), me pondré a disposición del Superior de la Congregación Salesiana, por si puedo ser útil en alguna parte; puede ser en Paraguay, en Bolivia, en Marruecos, en España… ¡o en Sicilia!, ja ja ja.
Me gustaría poder poner por escrito muchas experiencias por las que he pasado en la vida. A lo mejor podría servir para otros.
¿Qué legado te gustaría dejar a las próximas generaciones dentro de la Iglesia?
El testimonio de una vida plena y feliz, porque entregada a los demás en el seguimiento de Cristo y en el trabajo por su Reino.
Si tuvieras la oportunidad de cambiar algo en la Iglesia actual, ¿Qué sería?
- El clericalismo que impide o dificulta a los laicos ser protagonistas responsables en la Iglesia y en el servicio al Reino.
- La falta de transparencia en las cuestiones económicas.
- Los abusos de todo tipo.
- La desunión y falta de comunión.
- El aburguesamiento, la indiferencia y la falta de compromiso en favor de los más pobres y necesitados.

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