05 noviembre, 2026

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Opus Dei sin filtros

Historias reales de fe, libertad y vida ordinaria que rompen con todos los prejuicios

Opus Dei sin filtros

Esta gente se lo pasa bien y se siente libre para dedicar su vida al servicio de los demás. Esta es la impresión que uno saca al leer esta obra del periodista Jack Valero creador de Catholic Voices, que pone en la conversación pública los temas de actualidad sobre Dios, la Iglesia, o las vocaciones[1].

Este experto en comunicación ha realizado muchas entrevistas en televisión en más de veinte países, y esta vez ha preguntado a unos veinte miembros variados del Opus Dei por su vida y sus afanes, cómo y por qué se hicieron del Opus Dei, qué piensan y qué hacen.

Por qué me hice del Opus Dei

Un ejemplo es Oskari, un joven finlandés sin religión aficionado al rock duro, que veía en esas letras salidas a temas emocionales y filosóficos. Como por casualidad entró en contacto con algunas personas del Opus Dei y al participar en los medios de formación se dio cuenta de que Dios no era solo una idea pues se convirtió en un Tú, el Dios personal. En 2002 decidió entrar en la Iglesia católica y fue bautizado. Trató a los amigos en la residencia Netherhall House en Londres, vio su vocación y hoy es sacerdote de la Prelatura trabajando pastoralmente en Finlandia, viajando y dando conferencias. Sigue su pasión por el Haby Metal y no se aburre.

Cecille es una joven filipina experta en financias que vive su vocación como ciudadana del mundo en oriente porque ha trabajado en Filipinas y en sureste asiático, Hong Kong, Singapur y Vietnan, después de pasar por Roma y formarse para dirigir grupos. Dedica años en cada una de esos lugares, y parece estar con la maleta siempre lista aunque dejando la huella del trabajo bien hecho como directora. No olvida la atención a sus familiares.

Celestine es un hombre de Nigeria, de la etnia igbo; al morir su padre se hizo cargo de su madre y hermanos, estudió Filosofía en Ibadán, y conoció un centro del Opus Dei por un amigo -como ha pasado a la mayoría- comenzó su formación y vida de oración en medio del mundo. Solicitó la admisión como numerario, imparte clases de Antropología Filosófica y Ética en la Pan-Atlantic University, y es director de un centro Elko en Lagos, desde donde los universitarios llevan a cabo una buena labor social. Naturalmente ha cuidado de su familia.

Ángel es un taxista madrileño que ha llevado a su hijos al colegio Tajamar en Vallecas, que trabaja más de doce horas al volante y sus hijos son universitarios. Es un supernumerario que se organiza para vivir un plan de vida espiritual que incluye Misa, oración, lectura espiritual, rosario, etcétera, y esto le ayuda a tener amables conversaciones con muchos pasajeros, como aquel que pensaba que las iglesias solo estaban abiertas los domingos.

Patricia es una joven numeraria auxiliar experta en el famoso escritor Tolkien y que conoció el Opus Dei en Pamplona cuando fue a estudiar hostelería por deseo de sus padres, más tarde pidió la admisión. Hace años que trabaja en la Administración de algunos centros para hacer de cada casa un hogar de familia. Escribe artículos sobre Tolkien y ha fundado la comisión de gastronomía en la Sociedad Tolkien, dirige varios clubs de lectura y ha escrito algunos libros como el titulado Un Hobbit en la Cocina; evidentemente es una apasionada del gran escritor inglés.

Edwin es un sacerdote peruano nacido en un pueblo sin atención sacerdotal, noveno de catorce hijos, que fue asaltado por un bandido cuando transitaba en moto por una carretera perdida de la sierra. Recibió un disparo del agresor y desde entonces está paralítico en silla de ruedas llevando a cabo su tarea sacerdotal. Ha perdonado al agresor y recibe el cariño y ayuda de sus hermanos de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, unida al Opus Dei, donde recibe los medios de formación y el estímulo para su labor pastoral.

Álvaro es un miembro agregado del Opus Dei, célibe,  que ha vivido siempre en una atmósfera musical por parte de su familia, una más en el madrileño barrio de Moratalaz, en un piso pequeño con los padres y sus hermanos. Allí han vivido siempre la pasión por la música -piano, violín, flauta y canto-, y él ha cursado la carrera de piano en el Conservatorio terminando como compositor a los veintitrés años. Terminado el bachillerato hizo Comunicación audiovisual en la universidad. Con otros hermanos y en Jana han producido varios musicales de éxito, como La Cenicienta o La Noche del 24, han grabado discos, y han subido grabaciones en YouTube. Además de componer, Álvaro es profesor de Armonía en el Conservatorio.

En el mundo de la música se encuentra con muchos artistas -algunos famosos como Rosalía o Nacho Cano- , gente con gran sensibilidad y puede hablar del sentido de la vida, de la santificación del trabajo, y de Dios. Junto con otros fieles del Opus Dei asiste a charlas de formación, tertulias amenas y con espíritu de fraternidad. Dice que la música requiere mucho trabajo, tiene un componente de sacrifico muy grande y con fe se convierte en una oración personal que genera belleza.

Preguntas y respuestas que muchos se hacen

Unos cuantos casos, biografías emocionantes, de personas del Opus Dei que viven felices que el autor explica cómo viven su plan de vida espiritual, su formación, sus apostolados y su vida de familia. Jack Valero presenta estas historias que explican mejor que muchos tratados qué es el Opus Dei, camino de santificación en la vida ordinaria, y más heroica de los algunos piensan llevados de prejuicios o desinformaciones.

El cardenal Joseph Ratzinger escribió sobre el Fundador del Opus Dei con motivo de su beatificación en el año 1992 destacando que la vida ordinaria no significa sin importancia o sin relieve pues requiere virtudes heroicas: «Virtud heroica no quiere decir que el santo sea una especie de «gimnasta» de la santidad, que realiza unos ejercicios inasequibles para las personas normales. Quiere decir, por el contrario, que en la vida de un hombre se revela la presencia de Dios, y queda más patente todo lo que el hombre no es capaz de hacer por sí mismo. (…) Virtud heroica no significa exactamente que uno hace cosas grandes por sí mismo, sino que en su vida aparecen realidades que no ha hecho él, porque él sólo ha estado disponible para dejar que Dios actuara. Con otras palabras, ser santo no es otra cosa que hablar con Dios como un amigo habla con el amigo. Esto es la santidad.

»Ser santo no comporta ser superior a los demás; por el contrario, el santo puede ser muy débil, y contar con numerosos errores en su vida. La santidad es el contacto profundo con Dios: es hacerse amigo de Dios, dejar obrar al Otro, el Único que puede hacer realmente que este mundo sea bueno y feliz»[2].

También el papa Juan Pablo II se dirigía a los miles de fieles reunidos en la Plaza de san Pedro para celebrar la canonización del san Josemaría Escrivá en el 2002, al que calificaba como el santo de la vida ordinaria. Y les hablaba así: «Elevar el mundo hacia Dios y transformarlo desde dentro: he aquí el ideal que el santo fundador os indica, queridos hermanos y hermanas que hoy os alegráis por su elevación a la gloria de los altares. Él continúa recordándoos la necesidad de no dejaros atemorizar ante una cultura materialista, que amenaza con disolver la identidad más genuina de los discípulos de Cristo. Le gustaba reiterar con vigor que la fe cristiana se opone al conformismo y a la inercia interior.

»Siguiendo sus huellas, difundid en la sociedad, sin distinción de raza, clase, cultura o edad, la conciencia de que todos estamos llamados a la santidad. Esforzaos por ser santos vosotros mismos en primer lugar, cultivando un estilo evangélico de humildad y servicio, de abandono en la Providencia y de escucha constante de la voz del Espíritu. De este modo, seréis «sal de la tierra» (cf. Mt 5, 13) y brillará «vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt., 5, 16)»[3].

En suma, vemos en estos y otros testimonios la realidad de esta institución de la Iglesia católica sin filtros o prejuicios. El lector puede disfrutar y aprender mucho para su vida como cristiano o incluso si no es creyente. Porque de todos se puede aprender y a todos llama Dios a vivir libres y felices en el mundo.

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[1] Jack Valero. El Opus Dei sin filtros. Almuzara. 2026, 172 págs.

[2] «Dejar obrar a Dios». Artículo del Cardenal Joseph Ratzinger sobre san Josemaría Escrivá. L’Osservatore Romano, 6-X-2002.

[3] Homilía del santo padre Juan Pablo II en la misa de canonización del beato Josemaría Escrivá de Balaguer. 6 octubre 2002.

Jesús Ortiz López

Jesús Ortiz López es sacerdote que ejerce su labor pastoral en Madrid. Doctor en Pedagogía, por la Universidad de Navarra, y también Doctor en Derecho Canónico. Durante varios años ha ejercido la docencia en esa misma Universidad, como Profesor del actual Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Ha dirigido cursos de pedagogía religiosa para profesores de religión. Es autor de varias obras de sobre aspectos fundamentales de teología y catequética, tales como: Creo pero no practico; Conocer a Dios; Preguntas comprometidas; Tres pilares de la vida cristiana.