“Me levantaré”: la parábola del hijo pródigo en tiempos de pecado y misericordia
En un mundo lleno de violencia, aborto, abandono de ancianos y egoísmo, invita a decir la frase que lo cambia todo: “Me levantaré y volveré a mi padre”
Volvemos a reflexionar sobre una de las parábolas más queridas del Evangelio: la del hijo pródigo (Lc 15,11-32). Con su estilo directo, sin concesiones y cargado de ejemplos actuales, el presbítero recordó que “vivimos en un mundo de pecadores –yo el primero–” y que el pecado, por pequeño que parezca, siempre nos lleva a un “país lejano” donde terminamos cuidando cerdos y deseando comer sus algarrobas.
“Jesús dijo ‘un país lejano’ porque no hay nada más lejano que el pecado”, explicó el padre Espinosa. Y aunque reconoció que en Europa o Estados Unidos hay menos violencia callejera que en México, Centroamérica o Sudamérica, preguntó con dolor: “¿Dónde está la seguridad de un bebé en el vientre de su madre? ¿Dónde está la seguridad de los ancianos?”. Recordó la ola de calor de 2003 en Francia, cuando murieron cerca de 20 000 ancianos abandonados por sus familias, muchos de ellos sin que nadie les diera siquiera un vaso de agua.
El núcleo del mensaje fue la frase que marcó el giro de la parábola: “Me levantaré”. Para el sacerdote, ese instante –cuando el hijo pródigo “entra en sí mismo”– es el momento decisivo de toda conversión. “En cuanto dijo ‘me levantaré’, ya se arregló todo. Se abrió una rendija por donde entró el Espíritu Santo”, afirmó.
El padre Ángel subrayó la reacción del padre de la parábola, que corre hacia su hijo, lo abraza y lo cubre de besos sin dejarlo terminar su discurso de arrepentimiento. “Traigan el mejor vestido, el anillo, las sandalias, maten el ternero gordo…”. Y explicó el simbolismo: el anillo es pertenencia (“tú sigues siendo mi hijo”), las sandalias distinguen al hijo del esclavo, y el banquete es la fiesta del cielo por un pecador que se arrepiente.
Tampoco dejó de lado al hijo mayor, ese “buena persona” que se escandaliza y se niega a entrar en la fiesta. “Sí, está mejor que el menor, pero también está muy mal. No siente gozo por la salvación de su hermano”. Y trajo a colación casos reales que ilustran la misericordia sin límites: Bernard Nathanson, el médico que practicó más de 75 000 abortos y terminó siendo uno de los líderes provida más importantes del mundo. “El peor asesino de bebés probablemente ya está en el cielo, porque un día dijo ‘me levantaré’”.
El sacerdote cerró con un llamado concreto: “¿Conoces a alguien que está cuidando cerdos? Alguien metido en pornografía dura, alcoholismo, drogas, adulterio, negocios sucios… No te rías ni hagas chistes. Sé tú quien le abras la rendija con una palabra, un consejo, para que diga ‘¿Qué estoy haciendo aquí? Me levantaré’”.
Como es característico en sus videos, el padre Espinosa terminó con su ya célebre frase: “Hagamos todo el bien que podamos y que Dios los bendiga siempre”.
El video, publicado en sus canales oficiales, supera ya el medio millón de reproducciones en menos de 48 horas y ha generado miles de comentarios de personas que aseguran haber sentido el impulso de reconciliarse con Dios, con sus familias o consigo mismos.
“Me levantaré”. Tres palabras que, según el padre Ángel Espinosa, pueden cambiar una vida entera y abrir las puertas del banquete que el Padre del cielo tiene preparado para cada hijo que regresa a casa.

Related
Atreverse a ser uno mismo también es un acto de valentía
Marketing y Servicios
20 abril, 2026
3 min
El “cura DJ” y la fe en tensión: entre el misterio y el algoritmo
Juan Francisco Miguel
19 abril, 2026
5 min
Conflictividad humana y antropología mimética
HM Televisión
17 abril, 2026
3 min
J.R.R. Tolkien y su legendario
María José Calvo
16 abril, 2026
6 min
(EN)
(ES)
(IT)
