Dr. Jacinto Bátiz Cantera . Director del Instituto para Cuidar Mejor . Hospital San Juan de Dios de Santurtzi (Bizkaia)
La importancia del lenguaje en cuidados paliativos
El poder de las palabras: La comunicación como herramienta terapéutica en el final de la vida
La importancia del lenguaje en cuidados paliativos es algo que se debe tener muy en cuenta, ya que es una herramienta terapéutica fundamental. Para ello tiene que ser un lenguaje claro, empático, compasivo, adaptado a ritmo del paciente y centrado en la persona, para conseguir preservar su dignidad, fomentar su confianza y facilitar la toma de decisiones sin falsas expectativas ni tecnicismos. Si este lenguaje lo complementamos con el lenguaje no verbal (nuestra mirada, nuestra sonrisa, nuestra cercanía…) intensifica su eficacia terapéutica.
Los pilares claves de la comunicación y del lenguaje son cuatro:
- Claridad y sinceridad. Hay que evitar eufemismos confusos y tecnicismos médicos. La información debe ofrecerse de manera progresiva y adaptada a la voluntad del paciente.
- Empatía y escucha activa. Es necesario validar las emociones del paciente. El uso de preguntas abiertas permite identificar sus verdaderas preocupaciones y sus necesidades.
- Lenguaje no verbal. La mirada, la sonrisa, el tono de voz, la cercanía física y el contacto son expresiones fundamentales de acompañamiento y validación emocional, y muy útiles cuando el enfermo padece una demencia o habla distinto idioma al nuestro.
- Esperanza realista. En esta etapa, la esperanza no se enfoca en la. curación, sino en el confort, la calidad de vida y el bienestar emocional.
Debemos ser muy exquisitos con nuestro lenguaje cuando nos encontramos ante un paciente en situación tan vulnerable como estar cercano a la muerte. Debemos evitar cierto tipo de lenguaje como cito a continuación.
No se deben emplear expresiones de lucha y guerra como: “hay que luchar”, “es una batalla que tienes que ganar”, “hemos perdido la guerra contra el cáncer”. Estas expresiones transmiten la idea de que la muerte o el deterioro son un fracaso o una falta de voluntad por parte del paciente.
Tampoco se deben emplear falsos ánimos o clichés como: “todo pasa por algo”, “tienes que ser fuerte”, “ya verás como sales de esta”. Expresiones así suelen invalidar el dolor y obligan al paciente a reprimir sus emociones para complacer a su entorno.
El lenguaje ambiguo o minimizador tampoco es aconsejable, como decirle: “no te preocupes”, “no llores”. Minimizar lo que siente el enfermo le va a impedir expresar sus miedos y procesar lo que está viviendo.
Lo que nunca debiéramos emplear en cuidados paliativos es la frase devastadora “ya no hay nada que hacer” porque, aunque médicamente un tratamiento curativo ya no sea una opción, en cuidados paliativos siempre “hay mucho que hacer” como aliviar el sufrimiento, facilitar confort, cuidar, acompañar, etc.
Emplear el diagnóstico como una etiqueta es una falta de respeto hacia el paciente, ya que no debemos reducir la identidad del paciente a su enfermedad diciendo “es un paciente terminal”, “es un paliativo”. Y peor aún preguntar de esta manera: “¿qué tal ha pasado la noche la cirrosis de la 224?”. Hemos de tener presente que el enfermo sigue siendo una persona con nombre y apellidos, con sus vínculos y su historia de vida.
Y por último hemos de evitar las mentiras piadosas ocultando el pronóstico o mintiendo sobre la gravedad. La honestidad es fundamental para que el paciente pueda tomar las decisiones adecuadas sobre su vida.
Una vez que hemos repasado lo que no es recomendable hacer, vamos a tener en cuenta algunas alternativas de lenguaje recomendadas:
Podemos priorizar la validación emocional con expresiones como: “es normal que te sientas así”, “estoy aquí para escucharte”, “cuéntame qué necesitas”.
Podemos centrarnos en el confort diciendo “nuestro objetivo ahora es que no sientas dolor y estés lo más cómodo posible”.
Fue la Dra. Cicely Saunders quien empleó una frase con lenguaje paliativista y que nos ha guiado a muchos profesionales para saber dirigirnos a nuestros pacientes expresando nuestra actitud de ayuda. La frase a la que me refiero es: “importas porque eres tú e importas hasta el último momento de tu vida”.
Artículo publicado en la web del Hospital san Juan de Dios de Santurtzi (Bizkaia)

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