La doctora de Sor Lucía revela la intimidad y los últimos momentos de la vidente de Fátima
Dra. Branca M. Pereira, médico de Sor Lucía
En una reveladora entrevista concedida a HM Televisión, la Dra. Branca M. Pereira, quien fuera la médico personal de Sor Lucía de Jesús durante los últimos 15 años de su vida, ha compartido detalles inéditos sobre la personalidad, la espiritualidad y el tránsito final de la última vidente de las apariciones de Fátima.
Un encuentro providencial y una conversión personal
La Dra. Pereira comenzó su labor en el Carmelo de Coimbra en 1991, tras ser invitada por el anterior médico de la religiosa, el Dr. Miguel Barata [01:25]. Según relata la doctora, este encargo no solo fue un desafío profesional, sino el inicio de una profunda transformación espiritual.
“Yo era la médico que cuidaba de su parte física y ella era mi médico espiritual”, afirma Pereira [00:43]. A pesar de haberse alejado de la fe y de los sacramentos años atrás, la convivencia con Sor Lucía la llevó de regreso a la Iglesia. La doctora describe a la religiosa no como una figura lejana o lúgubre, sino como una mujer de una «ternura maternal», marcada por la alegría, el buen humor y una ausencia total de orgullo [06:18].
Detalles sobre el Mensaje de Fátima
Durante sus conversaciones en la clausura, Sor Lucía hablaba con naturalidad sobre las apariciones y su misión. La doctora destaca varios puntos clave mencionados por la vidente:
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La voz de la Virgen: Sor Lucía describía la voz de María como algo que «no se oía con los oídos, sino que penetraba en la mente», siendo extremadamente dulce pero también triste por las ofensas a Dios [07:25].
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La realidad del Infierno: La religiosa insistía en que el infierno es real y lo describía como un «horror de desesperación y odio» [07:49].
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El Triunfo del Inmaculado Corazón: Sor Lucía vivía con la gran preocupación de difundir la devoción de los cinco primeros sábados [08:57]. Para ella, el triunfo de María se daría a través de la conversión individual de cada corazón [10:11].

El misterio del 13 de febrero: Su fallecimiento
Uno de los momentos más impactantes del testimonio es el relato de la muerte de Sor Lucía, ocurrida el 13 de febrero de 2005. La Dra. Pereira explica que la religiosa entró en un estado de coma profundo ese mediodía [11:12].
Sin embargo, ocurrió algo inesperado: tras recibir la bendición de los moribundos por parte del obispo, Sor Lucía despertó repentinamente [11:59]. «Abrió los ojos, nos miró a todos… y luego fijó su mirada en el infinito con una expresión indescriptible», relata la doctora [12:38]. Tras este último gesto de lucidez y un amago de beso al crucifijo, la vidente falleció en paz.
Un legado de obediencia
Para la Dra. Pereira, el legado de Sor Lucía se resume en su absoluta obediencia y amor al prójimo. Su vida en el Carmelo fue un testimonio de humildad puesto al servicio de un mensaje que ella consideraba vital para la humanidad [13:05].
Este testimonio ofrece una visión humana y cercana de una de las figuras más relevantes del catolicismo contemporáneo, subrayando que, más allá de los misterios, Sor Lucía era una mujer de una fe sencilla y una alegría contagiosa.

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