03 mayo, 2026

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Filomena Ferrer y el Sagrado Corazón de Jesús

Un legado de fe y devoción

Filomena Ferrer y el Sagrado Corazón de Jesús

Sor Filomena Ferrer Galcerán nació en 1841 en Mora de Ebro (Tarragona, España). Falleció en 1868, en Valls (Tarragona). Fue una gran confidente y apóstol del Sagrado Corazón de Jesús. Fue declarada Venerable.

Vida

A la edad de 13 años tuvo un éxtasis en el que saboreó grandemente la gran hermosura del misterio de la Inmaculada Concepción, lo que la llevó a hacer voto de virginidad.

A los diecinueve entró en el monasterio de la Inmaculada de las religiosas mínimas de Valls.

Fue un alma muy mariana: desde mi infancia “lo que más abrasaba mi corazón era una tierna devoción a mi dulcísima Madre la Santísima Virgen María”. Cada día procuraba rezar entero el Santo Rosario. Su devoción mariana la condujo al voto de hacer siempre lo más perfecto.

Fue una gran mística. El Señor, para que fuera fiel, le regaló el anillo esponsalicio de la fe. San José, para que fuera angelical, le entregó el velo de la pureza. Dios imprimió en su alma su divina voluntad, uniendo así ambas voluntades, lo cual es una pregustación del cielo. Los dardos de amor la encendieron aún más en el amor al Amado, Jesús. Voló hacia la mística trinitaria, cumbre de la contemplación.

Fue muy apostólica, llegando a mortificarse mucho por las almas. Fue un alma extraordinariamente penitente. Su vocación fue ser víctima a favor de la Iglesia. Su ideal consistió en ser una vivencia perfecta de Cristo crucificado.

Relación con el Sagrado Corazón

Fue devota, confidente y mensajera del Sagrado Corazón. Promovió infatigablemente su devoción. A través suyo el Sacratísimo Corazón reiteró el mensaje que anteriormente había dado a santa Margarita María de Alacoque.

Tuvo la visión del triángulo de estrellas, formado por el Sagrado Corazón, la Inmaculada y san Miguel. El Sagrado Corazón, en la Inmaculada y en san Miguel, encuentra consuelo, amor y adoración. Ayuda mucho ser devoto de estas tres estrellas, que quieren ayudar tanto a los hombres.

Las espinas del Sagrado Corazón son los pecados de los hombres. Estas espinas llevaron a sor Filomena a compadecerse, expiar y reparar. Lo mucho que Jesucristo sufrió en Getsemaní la llevó a adorar al Corazón Eucarístico de Jesús. Fue víctima de amor para con ese Sagrado Corazón.

Subrayó que la devoción a Corazón tan misericordioso hace mucho bien. Invitó a entrar dentro del Corazón de Jesús, manantial de caridad, gracia, paz y salvación.

Hizo que en su comunidad religiosa se practicaran los primeros viernes de mes. Procuró la consagración de personas, familias, naciones, etc., al Sagrado Corazón.

Recibió la misión de fundar en Mora de Ebro un monasterio de religiosas mínimas reformadas y un templo expiatorio al Sagrado Corazón. Ambas fundaciones fueron precedidas por la muerte de la joven sor Filomena. Ese templo expiatorio es anterior al del Tibidabo (Barcelona, España) y al del Cerro de los Ángeles (Madrid, España). El templo expiatorio de Mora de Ebro fue confiado a las religiosas mínimas. La misión de este templo consistirá en ser una central nuclear de energía espiritual procedente del Sagrado Corazón.

José María Montiu de Nuix

Nacido en Cervera, Lérida, España, en 1960 y bautizado ese mismo año. Ordenado sacerdote en 1992. Doctor en Filosofía. Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona (UB). Licenciado (especialidad: Matemática Fundamental), cursos de doctorado y suficiencia investigadora en Ciencias Exactas por la UB. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Navarra. Licenciado en Estudios Eclesiásticos por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer, Valencia. Docente e investigador con más de medio millar de publicaciones. Académico de la Academia Hispanoamericana de Doctores.